Baduel, el general héroe de abril, ha muerto en prisión y en misterio

POLÍTICA · 13 OCTUBRE, 2021 00:44

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Luz Mely Reyes | Ronny S. Rodríguez R


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¡Oh, vosotros los que entráis, abandonad toda esperanza! Se lee en la puerta del Infierno de la Divina comedia, de Dante Alighieri. En ese otro mundo entró en vida el general Raúl Isaías Baduel, quien de ser un héroe para el chavismo en 2002, al rescatar a Hugo Chávez luego del golpe en su contra en abril,  murió este 12 de octubre en prisión,  sin ir a juicio por supuesta traición a la patria. Pasó sus últimos 12 años de vida privado de libertad y sometido a la violación de sus derechos fundamentales. Entre ellos a estar completamente  vacunado contra el COVID-19.

En un escueto tuit, el fiscal Tarek William Saab informó que el militar murió a consecuencia de la enfermedad del nuevo coronavirus. Sólo tenía una dosis de la vacuna.

Su caso fue evaluado por la Misión de Determinación de hechos de la ONU. Entre 2017 y 2021, el general Baduel estuvo recluido en diferentes centros de detención, entre ellos la prisión militar de Ramo Verde,  la sede del Sebin, en Plaza Venezuela (La Tumba) y en  Fuerte Tiuna. Al fallecer no se sabía a ciencia cierta su paradero. Su hija Andreína había denunciado que estaba recluido en El Helicoide.

“Lamentamos el fallecimiento de Raúl Isaías Baduel de un paro #Cardiorrespiratorio producto del Covid19: mientras se le aplicaban los cuidados médicos correspondientes y recibido la primera dosis de la vacuna… Transmitimos nuestras #Condolencias a sus familiares y amigos #RIP“, escribió Saab en un tuit.

Del rescate a Chávez a “ traidor de la patria”

En abril de 2002, en pleno golpe de Estado contra Chávez, desde la comandancia de la 42 Brigada de Infantería Paracaidista del Ejército en Maracay, estado Aragua, resistió la amenaza de los generales que se le alzaron al mandatario. 

Con los medios televisivos apoyando el movimiento insurreccional, el poco apoyo que tuvo fue una emisora radial. Desde allí invitó a los aragüeños a congregarse en torno a la sede militar. Las amenazas de bombardeo desde la Base Área Libertador (Bael), a pocos kilómetros desde la Infantería Paracaidista, no lo detuvieron. 

En la madrugada del 14 de abril devolvía a Chávez al Palacio de Miraflores. Había encabezado la “operación del rescate de la dignidad” que trajo de vuelta al mandatario, quien había sido trasladado en avión a La Orchila, una isla del caribe venezolano, con el objetivo de ser enviado  al exilio. 

Pronto Baduel ascendió a general de división y a comandante de la IV División Blindada, la sede militar más importante de Aragua, quizá la cuna castrense más grande de Venezuela. 

En el colofón de su carrera castrense fue designado ministro de la Defensa. Lo ascendieron a general en jefe, de cuatro soles. 

En 2007 empezó el camino a su desgracia. Ya aquel año había dejado de aplaudir vehementemente las intenciones de Chávez de cambiar la Constitución para incorporar la reelección indefinida y otros cambios sustanciales.  Su discurso al pasar a retiro, en julio de 2007 lo enfiló contra la tesis del Socialismo del Siglo XXI. “Debemos inventar el socialismo del nuevo siglo, pero no de una forma caótica y desordenada… Antes de redistribuir la riqueza, debemos crearla. No podemos redistribuir lo que no tenemos”.

Vendría más palabras impactantes. Un mes antes del referendo constitucional ofreció una rueda de prensa y declaró que marcó que el cambio a la Carta Magna “arrebata al pueblo el poder constituyente y pone a las Fuerzas Armadas al servicio de un proyecto político”

También llamó sus ex compañeros de armas a analizar los artículos de la reforma que tocan a la institución castrense y a tomar posición al respecto, como militares y como ciudadanos.

La noche del evento electoral, el 2 de diciembre, en medio de la tensión por lo cerrado que se veían los resultados, el por entonces  rector electoral Vicente Díaz lo llamó. Había rumores de que una corriente del gobierno quería esperar la llegada de actas procedentes de centros donde no había  transmisión automatizada de resultados. Díaz le explicó que esperar varios días podría poner al país en zozobra. El general le respondió: eso sería inaceptable para las Fanb. Lo hizo a través de una línea telefónica abierta. Aunque ya no tenía mando en las fuerzas armadas, tenía ascendencia.

En 2009 Baduel fue condenado a prisión por supuestos hechos de corrupción en su gestión. Pagó pena en la cárcel militar de Ramo Verde.  En 2015 recibió una medida sustitutiva de libertad. Poco duró el beneficio. 

“Soy un preso de conciencia, preso porque en 2007 me aferré a la Constitución, me opuse a los cambios de la Carta para permitir la reelección de Hugo Chávez”, dijo en una entrevista escrita que obtuvo la periodista Elyangelica González.

El informe de la misión determinadora de hechos de la ONU recoge que el 10 de enero de 2017 miembros de la Dgcim y del Sebin allanaron su casa. Dos días después, el 12 de enero de 2017, el general Baduel acudió al tribunal militar en cumplimiento de su medida cautelar de presentación periódica. Los funcionarios del tribunal no le permitieron firmar en el libro de registro estándar, según un testigo presencial. Al salir del tribunal, unos 30 funcionarios de la Dgcim lo detuvieron y lo llevaron a un lugar desconocido.

Su abogado se dirigió inmediatamente al tribunal, pero se le dijo que el tribunal no había sido notificado de su detención. 

“El 2 de marzo de 2017, un día antes de su salida programada de Ramo Verde y del cumplimiento de su condena (por corrupción) , el general Baduel recibió una notificación en la que se le acusaba de un nuevo conjunto de delitos militares”. Sin embargo, al morir Baduel aún no había sido pasado a juicio. Estaba en prisión por supuesta traición a la patria y atentar contra la independencia de Venezuela.

Esta fue una de sus últimas imágenes, tras su encarcelamiento en 2017

Su hija Andreína denunció el 10 de octubre:

El compadre de Chávez 

Raúl Isaías Baduel  fue el puesto número 11 de la promoción Francisco Carabaño de la Academia Militar de Venezuela, en la que egresó a sus 21 años en 1976. 

En la historia que ha construido el chavismo para justificar la intentona golpista de febrero de 1992 como la semilla de lo que después llamaron la revolución bolivariana, con el ascenso de Hugo Chávez al poder en diciembre de 1998, Baduel tuvo un lugar privilegiado.

Diez años antes de la intentona golpista hacía un juramento con Chávez y otros oficiales de impulsar un movimiento de izquierda revolucionario para tomar el poder. Es lo que se conoce como el juramento del Samán de Güere. 

Con Chávez fue ascendido a general de División y después a general en Jefe

Cuando Chávez se juramentó como presidente de Venezuela en febrero de 1999, Baduel seguía en su carrera militar, en la que ascendió con su amigo y compadre Chávez. Eran dos llaneros, el barinés presidente y Baduel de Las Mercedes del Llano, del estado Guárico.

Una versión asegura que Baduel no quiso participar en la asonada golpista contra Carlos Andrés Pérez en 1992, por lo que lo marginaron y la reconciliación llegó con Chávez al poder. El mismo Baduel contó a Marta Harnecker en el libro “Militares junto al pueblo”, que una parte de sus compañeros golpistas no lo veían bien, pero tampoco desde los gobiernos de Carlos Andrés Pérez ni Rafael Caldera, donde sufrió la marginación en ascensos y estudios, a pesar de que estudió un curso de Estado Mayor en Estados Unidos.

En el año 2002 ya era general de Brigada. Tenía un puesto de comando importante que determinó que aquel golpe de abril contra su compadre se deshiciera como un castillo de naipes. Fue uno de los primeros que se opuso al llamado “Carmonazo”, la toma de Miraflores por el empresario Pedro Carmona Estanga, con el apoyo de altos oficiales.

Al general, fallecido este martes 12 de octubre, se le recuerda en aquellos años de general de división como un hombre sincrético. Desde su oficina siempre, como una puesta en escena, convocaba a la prensa.  Mostraba una legendaria caja de madera llena de habanos que decía le enviaba su amigo Fidel Castro desde Cuba.

Música clásica, incienso y un libro que se hizo famoso en los círculos del chavismo: El oráculo del guerrero, eran parte de la escenografía del general Baduel. Su palabra era como una especie de mandato entre lo divino y lo profano. Su amistad con Chávez le daba el poder no solo militar, sino también político para imponer su autoridad. Se confesó practicante del taoísmo con Harnecker y amante de esa práctica oriental.

De la gloria al infierno

Desde el poder que lo encumbró, lo mimó y le dio todos los cargos militares, también lo defenestraron, lo juzgaron, encarcelaron y lo borraron del pedestal.   

Distintas reacciones al conocerse su fallecimiento coinciden en solicitar que se esclarezcan las condiciones de su fallecimiento: 

“Raúl Baduel muere bajo custodia del estado, después de que hace días su familia denunciara su traslado a El Helicoide, y sin que hubiera notificación sobre su salud. El General #Baduel pasó años detenido en condiciones inhumanas. ¡Exigimos justicia y se esclarezca su muerte!”, dijo Erika Guevara Rosas, directora de Amnistía Internacional para las Américas. 

Una de las frases más contundentes de Baduel sobre Nicolás Maduro quizá sea esta: “Es un usurpador del poder ejecutivo y por tanto detentador provisional del mismo”.

Ese mismo poder provisional, como lo describió en su momento, solo anunció en tuit su fallecimiento, en circunstancias poco claras y que su ahora viuda, Cruz María de Baduel, puso en duda: Él no tenía covid, no es verdad, aseguró este martes en la noche.