A una semana del doblete sísmico: ¿Qué dicen los expertos?
“Quizás si se hubiera separado al menos 10 minutos (tiempo entre sismos), la afectación hubiera sido un poco menos”, dijo De Santis

Doblete sísmico severo es el término que emplean expertos para referirse a los terremotos casi simultáneos de 7,2 y 7,5 de magnitud que azotaron zonas de Venezuela como La Guaira y Caracas, el pasado 24 de junio, con apenas una diferencia de 39 segundos entre ambos.
Cifras oficiales dan cuenta hasta ahora de 1.943 fallecidos por los sismos, que produjeron además el colapso hasta los momentos de 189 edificios y otras 855 estructuras afectadas, más 10.571 heridos, según las cifras oficiales. Los daños mayores ocasionados por los movimientos telúricos se ubican en el litoral central, seguido de la capital de la República.
Sin embargo, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) considera que el número de víctimas fatales es mayor por la estimación de hasta 50.000 personas que siguen desaparecidas luego del desastre natural. El organismo adquirió 10.000 bolsas mortuorias en coordinación con el gobierno para atender la contingencia.
De pérdidas económicas también se habla: Entre 7.500 y 9.000 millones de dólares, equivalentes a cerca de 8,5% del Producto Interno Bruto (PIB), de acuerdo con el economista Asdrubal Oliveros. Los sectores más afectados son vivienda, infraestructura, comercio, transporte y logística. La reconstrucción, advierte Oliveros, demandará entre 12.000 y 15.000 millones de dólares.
¿Cuál es la información técnica disponible a una semana de la catástrofe que, a criterio de expertos, superó los daños ocasionados por el deslave de 1999? Estos son los datos que manejan expertos sísmicos, geólogos, ingenieros civiles, entre otros:
¿Dónde ocurrió?
“La secuencia corresponde a un doblete sísmico severo ocurrido en el centro-norte de Venezuela. Primero se produjo un evento cercano a M7.2 y segundos después un evento mayor M7.5, ubicado por USGS ( Servicio Geológico de Estados Unidos) cerca de Yumare/Morón, con profundidad aproximada de 10 km para el M7.5. El Servicio Geológico Colombiano también registró este evento como Near Coast of Venezuela/Yumare (USGS Terremotos, 2026)”, explicó la ingeniero geólogo Luiraima Salazar, en un artículo publicado en su cuenta de la red X.
La experta egresada de la Universidad Central de Venezuela (UCV) detalló que la distribución de réplicas se concentra entre: Falcón-Yaracuy-Carabobo-Aragua-La Guaira-Miranda, con fuerte densidad hacia la costa central y el eje Caracas-La Guaira.
“Esto sugiere una ruptura asociada al límite activo entre la placa Caribe y la placa Suramericana, dominado por fallas de rumbo dextral y sistemas corticales activos como San Sebastián-El Pilar, junto con estructuras relacionadas como La Victoria, Morón y Boconó. No puede afirmarse todavía una falla activada única sin mecanismo focal y solución de ruptura revisada”, apuntó en un breve informe técnico.
¿Por qué el doblete?
En Venezuela ocurrió un fenómeno digno de estudio de expertos nacionales e internacionales. La separación de ambos terremotos fue solo de 39 segundos. El tiempo más corto entre dos sismos había ocurrido hasta ahora en Turquía y Siria con una diferencia de nueve horas en 2023, de magnitudes 7,8 y 7,5 respectivamente.
El investigador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas de Barcelona, España, Antonio Villaseñor, explicó a la BBC que un primer terremoto puede provocar una redistribución de los esfuerzos tectónicos que se acumularon por años e incluso siglos y que dicho movimiento es suficiente para desencadenar un segundo terremoto en una falla o zona que ya estaba a su límite de ruptura.
“Si hay una falla que se rompe cercana a otra que está a punto de romperse, entonces se puede disparar la ruptura y adelantarse años o décadas. Esta suele ser la explicación: que hay un terremoto que ocurre naturalmente y da la casualidad de que hay una zona que está también cercana a la ruptura y es esta perturbación la que genera que la segunda falla se rompa también”, dijo el investigador.
Aclaró que en el caso de Venezuela hay muchos elementos que requieren ser estudiados con mayor información para entender lo ocurrido, especialmente en cuanto al primer sismo, para comprender la falla exacta donde se generó y qué mecanismo tuvo. El segundo terremoto, afirmó, fue un “típico mecanismo de desgarro normal y corriente”.
Réplicas
En el reporte ofrecido por el presidente de la Asamblea Nacional (AN), Jorge Rodriguez, se habló de 609 réplicas registradas hasta este 29 de junio.
Salazar advirtió este 29 de junio que, tras el terremoto de Cariaco, estado Sucre, en 1997, se registraron 1.903 réplicas durante un mes que fueron menores en magnitud al evento principal. Advirtió que luego de un sismo de magnitud 7.5 como el que ocurrió el 24 de junio, réplicas de 6 o 5 de magnitud pueden hacer daño.
Este 29 de junio, a las 7:00 a. m., un sismo de magnitud 4,6 sacudió la región centro-norte de Venezuela, que reavivó el temor entre la población, pero sin provocar daños adicionales.
“Durante los primeros días se producen réplicas importantes, de magnitudes perceptibles al humano, y van a continuar hasta que no sean perceptibles, pero siempre habrá réplicas”, dijo la geóloga.
En una actualización de su informe técnico este 30 de junio, la ingeniera indicó que, desde el punto de vista sismo-tectónico, la persistencia de réplicas a lo largo del corredor costero indica que el sistema continúa acomodando esfuerzos, aunque con una energía liberada menor que en los días anteriores, de allí que los movimientos que los ciudadanos todavía perciben, tiendan a disminuir su intensidad. Este 30 de junio, indicó, predominaron réplicas de 2,0 y 3,4.
“Esto no significa que la secuencia haya finalizado, sino que por ahora muestra una disminución relativa en la magnitud de las réplicas observadas. La interpretación preliminar sigue siendo coherente con un proceso de redistribución de esfuerzos a lo largo del límite entre las placas Caribe y Suramérica, con actividad en segmentos asociados al litoral central venezolano y zonas de transferencia hacia el occidente”, agregó.
¿Por qué tanto daño en La Guaira?
El ingeniero Oswaldo Felizzola declaró a AFP que las construcciones en La Guaira se hallaban en suelos que no son firmes como en otras zonas del país. Recordó que especialmente la zona norte de Venezuela está construida sobre sedimentos de ríos, lo que se sumó al probable incumplimiento de normas sobre construcciones antisísmicas que en Venezuela datan de la década de los 70, como consecuencia del sismo de 1967 que azotó Caracas y La Guaira.
Las edificaciones totalmente derrumbadas se encuentran principalmente en las zonas de Caraballeda, Playa Grande y Puerto Viejo.
“En el territorio de La Guaira había zonas en los conos de deyección donde no se debía construir, porque era calidad de suelo no apta para edificaciones, sino para recreación. Se requiere un estudio para determinar qué pasó. Las cosas que no se hicieron bien hay que rectificarlas”, dijo igualmente la expresidenta del Consejo Nacional de la Vivienda (Conavi) Josefina Baldó Ayala en una entrevista televisiva.
Indicó que las condiciones de construcción de los urbanismos de la Misión Vivienda que colapsaron totalmente en La Guaira y sufrieron daños importantes en Caracas, merecen una evaluación rigurosa. El interinato de Delcy Rodríguez, al igual que gobiernos pasados de Hugo Chávez y Nicolás Maduro, ha prometido construcción de viviendas en un lapso corto, para dar solución a 15.866 damnificados.
A partir de los daños causados por los terremotos del 24 de junio en La Guaira, ha sido muy mencionado el informe sobre la Comisión Especial liderada por el ingeniero Carlos Genatios tras el deslave de 1999, con recomendaciones de cómo se debía reconstruir el estado y sobre todo reducir el impacto de desastres naturales. El reproche de que esas recomendaciones basadas en rigurosos estudios técnicos no se acataron es recurrente.
Al igual que otros profesionales y expertos, el arquitecto y urbanista Marcos Jesús Ojeda Jaimes publicó su evaluación sobre lo ocurrido. El mensaje también corrió como pólvora en redes sociales por la búsqueda de explicaciones.
“La Comisión Especial de 1999 insistió exhaustivamente en la prohibición de levantar edificaciones multifamiliares de gran escala en los denominados abanicos aluviales y zonas de depósito sedimentario costero sin estudios de microzonificación sísmica profunda. La omisión: gran parte de los edificios modernos construidos en el borde costero ignoraron que estos suelos están compuestos por sedimentos no consolidados, arenas sueltas y niveles freáticos altos”, reza el informe del arquitecto.
En el sismo de 2026, prosigue el profesional, al recibir las ondas del sismo, estos suelos blandos generaron un efecto de amplificación sísmica (las ondas se mueven más lento, pero con mayor amplitud, sacudiendo las estructuras con más violencia). Adicionalmente, el fenómeno de licuación de suelos provocó que el terreno perdiera su capacidad de soporte portante (algunos lo compararon con una gelatina sin cuajar), causando el hundimiento, asentamiento diferencial o colapso completo de las fundaciones de varios bloques residenciales costeros.
“El informe Genatios enfatizaba la necesidad de un estricto ordenamiento urbano no negociable, definiendo áreas frágiles que debían ser destinadas exclusivamente a espacios públicos o de recreación, actuando como zonas de amortiguación naturales. La omisión: La presión inmobiliaria y la debilidad en los controles de fiscalización municipal permitieron la rezonificación y el otorgamiento de permisos para desarrollos residenciales, turísticos y comerciales de densidad media y alta en áreas catalogadas originalmente como de alto riesgo geológico e hidrológico”, enfatizó el arquitecto.
Otras fallas que sumó fueron el seguimiento de esquemas de piso blando o planta libre, según los cuales el primer nivel de los edificios posee una rigidez significativamente menor que los pisos superiores, lo que ocasionó el colapso tipo “sándwich” de las estructuras. Asimismo, poco control de la calidad de los materiales (concreto y acero) usados en ambientes marinos, debido a que la corrosión por cloruros acelera la degradación estructural de los componentes sismorresistentes.
Los daños en la Gran Caracas
En zonas de la Gran Caracas como Los Palos Grandes, San Bernardino, El Paraíso, Guarenas y Guatire también hubo derrumbes o colapsos de edificios que ya no los hacen habitables.
Los expertos indican que un primer sismo puede debilitar edificios e infraestructura y un segundo llega a destruirlos completamente. La profundidad (22 y 10 kilómetros) muy cerca de la superficie, se indica, también elevó la capacidad de los sismos de generar daño.
“En el mismo tramo de fallos que venía acumulando energía desde hace 200 años, se disparó y causó el efecto de doble sismo que no se separó en el tiempo. Quizás se hubiera separado al menos 10 minutos; la afectación de los edificios hubiera sido un poco menos y menos daños de los que estamos observando”, explicó el presidente de la Sociedad Venezolana de Geólogos, Feliciano De Santis, en entrevista con Efecto Cocuyo y la Conversa ARI.
De Santis indicó que las estimaciones apuntaban a mayores daños en zonas populares (cerros) de Caracas en caso de un sismo de gran magnitud, pero que, para sorpresa de los expertos, el daño se reflejó en zonas de grandes espesores de sedimento (que amplifican la energía sísmica y, por tanto, originan mayor devastación), donde cayeron los edificios, a los que se suman grandes daños en mampostería y afectaciones estructurales menores en edificios altos.
“Los terremotos no matan por sí mismos. Lo hacen las construcciones vulnerables, la falta de planificación y la desinformación. Por eso, la mejor herramienta frente al riesgo sísmico no es la predicción, sino el conocimiento”, agregó Salazar en su informe.