Sacerdote camina de Anzoátegui a Carabobo para pedir revocatorio «sin violencia»

LA HUMANIDAD · 24 AGOSTO, 2016 16:14

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Mariel Lozada | @marielozadab


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Son 680 los kilómetros que separan el pueblito de Soledad, en Anzoátegui, del Campo de Carabobo, en el centro del país. Son 680 los kilómetros que el sacerdote Lenin Ramón Bastidas Villegas recorrerá para denunciar las irregularidades que se registran en Venezuela.

«Estoy cansado de llamarme sacerdote y no puedo estar indiferente con la realidad del pueblo«, dijo Lenin telefónicamente a Efecto Cocuyo. El padre Villegas «está cansado de hablar de la cuarta y la quinta» y explicó que su llegada al Campo es simbólica: hará un juramento para luchar y liberar al país  -incluso daría su vida si tiene que hacerlo-.

La llamada Toma de Caracas convocada por la oposición para el 1 de septiembre no es su meta final. Más bien le preocupa lo que pueda salir de ahí. «A las marchas va gente muy buena, pero también gente muy mala», comentó el clérigo, para quien la alternativa es que la Conferencia Episcopal convoque a una vigilia de ayuno y oración frente a la sede del Consejo Nacional Electoral para exigir una salida democrática y no violenta.

«Si la Constitución dice que hay revocatorio, que se dé un revocatorio. Pero que se dé sin violencia», dijo el sacerdote, en cuya gesta le acompañan dos feligreses de su parroquia, a quienes el viaje les tomó casi por sorpresa. «Salieron a acompañarme hasta el primer punto nada más, pero cuando se dieron cuenta de que iba en serio decidieron venirse conmigo y arrancaron así, sin otra muda de ropa, comida, ni nada».

El padre también salió así: armado con su sotana, zapatos deportivos y la oración. Aseguró que no le ha faltado apoyo en ningún punto de los que ha llegado -este miércoles 24 de agosto, tercer día de su recorrido, llegaría hasta Valle de la Pascua, Guárico-. «Donde hemos entrado nos han atendido. Han hecho creer que los venezolanos son malos y es mentira. El pueblo venezolano es bueno«.

No todo el trayecto lo ha hecho caminando: en las zonas más oscuras y desoladas los feligreses que lo acompañan lo ayudan llevándolo en carro esa zona. También transitará como pasajero la distancia desde La Encrucijada, Aragua, hasta el Campo de Carabobo.

A pesar de esos descansos, el agotamiento le ha pasado factura. Ha venido quejándose de un dolor en la pierna izquierda por lo que será tratado por un traumatólogo al llegar a Valle de la Pascua.

El presbítero, de 35 años, es oriundo del estado Trujillo, donde ha prestado servicio religioso, pero también en Valle de la Pascua y en Barcelona (Anzoátegui), donde estuvo a la cabeza de la parroquia Nuestra Señora de la Soledad hasta hace un par de días, cuando tomó la decisión de hacer este recorrido.

En su travesía se detendrá en todas las plazas Bolívar de las localidades por las que transite para, en compañía de los lugareños, orar por el país.

Su iniciativa ha tenido buen recibimiento en El Tigre, Pariaguán, Santa María de Ipire y demás comunidades por donde ha pasado, según contó. «En los ojos de la gente veo esperanza, humildad, no violencia. Venezuela es un pueblo de paz», dijo, y los aplausos de sus acompañantes no se hicieron esperar.

Foto: Cortesía

LA HUMANIDAD · 7 AGOSTO, 2022

Sacerdote camina de Anzoátegui a Carabobo para pedir revocatorio «sin violencia»

Texto por Mariel Lozada | @marielozadab

Son 680 los kilómetros que separan el pueblito de Soledad, en Anzoátegui, del Campo de Carabobo, en el centro del país. Son 680 los kilómetros que el sacerdote Lenin Ramón Bastidas Villegas recorrerá para denunciar las irregularidades que se registran en Venezuela.

«Estoy cansado de llamarme sacerdote y no puedo estar indiferente con la realidad del pueblo«, dijo Lenin telefónicamente a Efecto Cocuyo. El padre Villegas «está cansado de hablar de la cuarta y la quinta» y explicó que su llegada al Campo es simbólica: hará un juramento para luchar y liberar al país  -incluso daría su vida si tiene que hacerlo-.

La llamada Toma de Caracas convocada por la oposición para el 1 de septiembre no es su meta final. Más bien le preocupa lo que pueda salir de ahí. «A las marchas va gente muy buena, pero también gente muy mala», comentó el clérigo, para quien la alternativa es que la Conferencia Episcopal convoque a una vigilia de ayuno y oración frente a la sede del Consejo Nacional Electoral para exigir una salida democrática y no violenta.

«Si la Constitución dice que hay revocatorio, que se dé un revocatorio. Pero que se dé sin violencia», dijo el sacerdote, en cuya gesta le acompañan dos feligreses de su parroquia, a quienes el viaje les tomó casi por sorpresa. «Salieron a acompañarme hasta el primer punto nada más, pero cuando se dieron cuenta de que iba en serio decidieron venirse conmigo y arrancaron así, sin otra muda de ropa, comida, ni nada».

El padre también salió así: armado con su sotana, zapatos deportivos y la oración. Aseguró que no le ha faltado apoyo en ningún punto de los que ha llegado -este miércoles 24 de agosto, tercer día de su recorrido, llegaría hasta Valle de la Pascua, Guárico-. «Donde hemos entrado nos han atendido. Han hecho creer que los venezolanos son malos y es mentira. El pueblo venezolano es bueno«.

No todo el trayecto lo ha hecho caminando: en las zonas más oscuras y desoladas los feligreses que lo acompañan lo ayudan llevándolo en carro esa zona. También transitará como pasajero la distancia desde La Encrucijada, Aragua, hasta el Campo de Carabobo.

A pesar de esos descansos, el agotamiento le ha pasado factura. Ha venido quejándose de un dolor en la pierna izquierda por lo que será tratado por un traumatólogo al llegar a Valle de la Pascua.

El presbítero, de 35 años, es oriundo del estado Trujillo, donde ha prestado servicio religioso, pero también en Valle de la Pascua y en Barcelona (Anzoátegui), donde estuvo a la cabeza de la parroquia Nuestra Señora de la Soledad hasta hace un par de días, cuando tomó la decisión de hacer este recorrido.

En su travesía se detendrá en todas las plazas Bolívar de las localidades por las que transite para, en compañía de los lugareños, orar por el país.

Su iniciativa ha tenido buen recibimiento en El Tigre, Pariaguán, Santa María de Ipire y demás comunidades por donde ha pasado, según contó. «En los ojos de la gente veo esperanza, humildad, no violencia. Venezuela es un pueblo de paz», dijo, y los aplausos de sus acompañantes no se hicieron esperar.

Foto: Cortesía

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