Íconos arquitectónicos y edificios emblemáticos sufrieron daños tras el doble sismo en Venezuela

Edificaciones históricas de la capital y del litoral central están bajo procesos de evaluación

El doble terremoto que sacudió a Venezuela hace un mes afectó cientos de edificios en Caracas y La Guaira, varios de ellos emblemáticos o íconos arquitectónicos que forman parte de la historia del país. Desde la Ciudad Universitaria, pasando por conjuntos residenciales, el principal aeropuerto y hasta templos católicos de larga data, el impacto de los dos terremotos se puede observar en la mampostería dañada, ventanas destrozadas y fachadas llenas de grietas. Algunos corrieron peor suerte y quedaron en escombros.

Especialistas coinciden en que la arquitectura venezolana requiere con urgencia planes profundos de inspección, refuerzo estructural y conservación preventiva.

En este contexto, el arquitecto Ricardo Castillo, fundador de la plataforma Arquitectura Venezuela y profesor en la Universidad José María Vargas y STA School, trabaja en el inventario de aquellas estructuras que resultaron perjudicadas tras la tragedia del 24 de junio de 2026.

“De las que he podido ver en Caracas, la mayoría son eclesiásticas. Es decir, todos los templos católicos que conocemos: Santa Capilla, Santa Teresa, la Catedral de Caracas… todos sufrieron daños y en la premura de las inspecciones que se están haciendo algunas han obtenido la etiqueta roja. Esto es bastante preocupante porque no sabemos qué tan recuperables son o sí existen los planos o no. He visto que hay varias obras de interés (que no han sido nombradas aún, pero que en un futuro podrían), en La Candelaria y El Paraíso. Lo que pasa en Venezuela es que desde el año 2005 para acá la lista de patrimonio no ha sido actualizada. Han pasado prácticamente 21 años desde que no hay declaratorias firmes”, dijo Castillo en entrevista con Efecto Cocuyo.

Según datos de la Arquidiócesis de Caracas, al menos 27 iglesias de la capital sufrieron daños luego del movimiento telúrico, 16 de ellas consideradas monumentos históricos por la iglesia católica. Entre estas se encuentran la Basílica de Santa Teresa y la Iglesia Divina Pastora. Asimismo, alrededor de cinco o seis iglesias de La Guaira están en proceso de evaluación. Allí algunos de los templos con reportes de afectaciones son la Ermita del Carmen (la segunda más antigua del estado), la iglesia de Tarmas y la iglesia de San Sebastián de Maiquetía, todos ellos patrimonio de los guaireños.

A pesar de los múltiples comunicados y la información compartida por las instituciones y los expertos, hasta el momento no hay una lista oficial del total de edificios icónicos que se encuentran comprometidos en el territorio nacional. Sobre ello, Inés Quintero, historiadora y directora de la Academia Nacional de la Historia (ANH), recordó que la labor de identificación de daños en el patrimonio es un trabajo lento que “debe ser compartido”.

“De acuerdo con la información que nos dio hoy la arqueóloga Dinorah Cruz, se está haciendo una plataforma que permita hacer el registro de todos los espacios patrimoniales para identificar las afecciones que ha sufrido el patrimonio. Esto no es una cosa de dos días ni de tres, pero creo que es una labor conjunta tanto de las instituciones eclesiásticas que se han visto afectadas, del mismo modo que de otros espacios patrimoniales no tan antiguos. Sé que la Academia de la Historia de Carabobo está haciendo un levantamiento de los daños de todos los bienes patrimoniales del estado. Esta es una labor que no debe ser pensada o interpretada como un deber exclusivamente del Instituto de Patrimonio”, dijo Quintero en entrevista telefónica.

Insistió en que, si bien el Instituto de Patrimonio Cultural (IPC) del Ministerio de Cultura debe tener un registro, toda la comunidad e instancias públicas y privadas tienen que actuar para conservar y buscar la manera de que “la información sea lo suficientemente sólida” para poder trabajar en un proceso eficiente de restauración.

El Palacio de las Academias

En la lista de edificios coloniales más importantes en la ciudad de Caracas, el Palacio de las Academias está entre los primeros lugares. Se ubica en la Avenida Universidad, esquinas de La Bolsa a San Francisco, frente al Palacio Federal Legislativo y su construcción data del siglo XVI. Los primeros reportes de los daños fueron realizados poco después del 24 de junio por el Comité Interacadémico, conformado por los directores y presidentes de la siete academias que funcionan en el lugar.

“En el caso particular del Palacio de las Academias, tiene una relevancia y significación históricas extraordinarias. Es una zona patrimonial histórica que tiene más de cuatro siglos, haciendo hincapié en que eso no significa que sean las mismas edificaciones del siglo XVI, sino que en adelante han tenido sucesivas transformaciones. (…) Si bien fue sede del convento de San Francisco hasta el siglo XIX, hasta la independencia, posteriormente allí funcionó el Congreso de la República y la Universidad Central de Venezuela. A partir de 1953 fue otorgado a las academias nacionales. Es decir, estamos hablando de un ente patrimonial que no solamente tiene relevancia por lo que significa como espacio para la sociedad, sino por los usos que ha tenido históricamente”, explicó Quintero.

El 22 de julio autoridades y especialistas realizaron una evaluación en las instalaciones del Palacio de las Academias para diagnosticar los daños causados por el doblete sísmico. Entre ellos se encontraba el ministro de Cultura, Raúl Cazal, y personal de la Fundación para la Protección y Defensa del Patrimonio Cultural (Fundapatrimonio).

“Se envió una comunicación al IPC y también a Fundapatrimonio para notificar que hay un conjunto de problemas. Hubo una visita del ingeniero Alfonso Olivares, del IPC, de algunas de las personas de Fundapatrimonio, fueron también ingenieros y personal calificado, apoyado por instituciones privadas, para contribuir a la evaluación de los daños. No se ha hecho todavía un levantamiento detallado técnico, pero sí un levantamiento general de los problemas y afecciones al palacio. Se desplomó la torre del palacio, que incluía una campana, un objeto muy pesado, que impactó en el techo y las instalaciones de la Academia Nacional de la Historia”, detalló Quintero.

La historiadora aseguró que, afortunadamente, el desplome no afectó el depósito de documentos, sino la sala de recepción del archivo de la Academia, donde se hallaban documentos que posteriormente pudieron ser extraídos y puestos a buen recaudo.

“Las evaluaciones determinaron que había que hacer tres cosas: uno, limpiar los escombros, por supuesto, tanto los que estaban en el interior del archivo como los que estaban en el techo del archivo. Que todo ese torreón hizo una cantidad de estragos en el techo del palacio y particularmente en los techos circundantes al archivo. Se determinó que había que sacar ese objeto contundente de la campana para evitar que esto tuviese impactos mayores, porque es un objeto de muchísimo peso. Finalmente, después de hacer todas las gestiones que corresponden para este tipo de situaciones, hoy con el apoyo de una empresa privada pudimos llevar una grúa para poder extraer esos escombros del techo y la campana”, apuntó Quintero.

Agregó que la sala capitular de la Academia Nacional de la Historia, donde funciona su dirección, presenta algunas grietas en las paredes y aún hacen faltas algunas evaluaciones, pero que hasta los momentos no hay riesgo de que la estructura colapse:

“En ese sitio en particular, los miembros de la Academia Nacional de la Historia hicimos todo un resguardo del patrimonio que está allí, tanto mobiliario, esculturas, objetos de arte, todo para dejarlo protegido de modo que esté a buen recaudo dentro de las instalaciones. También hay otras afecciones, pero digamos que lo más sensible y lo que se decidió atender con urgencia fue esta zona del torreón y de los escombros que cayeron en el techo”, comentó.

Qué le pasó a la Ciudad Universitaria de Caracas

La Ciudad Universitaria de Caracas, sede oficial de la Universidad Central de Venezuela (UCV) y declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, es considerada una de las obras cumbres del arquitecto Carlos Raúl Villanueva y una joya arquitectónica de la capital venezolana. Tan solo un día después de los terremotos, diversos reportes sobre el impacto en el campus comenzaron a viralizarse. Se constataron agrietamientos en paredes y desprendimiento de revestimientos internos en diversos institutos de investigación, además de fisuras en otras instalaciones.

Victor Rago, rector de la UCV, dijo a Efecto Cocuyo que después del doble terremoto se conformó un equipo integrado por el Consejo de Preservación y Desarrollo (Copred) y especialistas del Instituto de Materiales y Modelos Estructurales de la Facultad de Ingeniería, liderado por el decano Julio Molina y la directora Ángela Rodríguez. De las evaluaciones iniciales se presentó un informe al Instituto de Patrimonio Cultural, presidido por Dinorah Cruz, el 6 de julio. En esta reunión se coincidió en que las revisiones del campus debían continuar debido a las réplicas sísmicas, por lo que los procesos evaluativos se siguieron llevando a cabo.

El 16 de julio una comisión técnica de la Unesco visitó la Ciudad Universitaria para evaluar in situ las afectaciones en su infraestructura y en las obras de arte integradas en el sitio. Durante el recorrido junto a autoridades de la UCV y Copred, la representación del organismo internacional se comprometió a brindar asistencia técnica especializada y gestionar fondos de emergencia para apoyar las labores de restauración y conservación del lugar, que podrían durar varios meses.

“La primera impresión es que se habían producido daños dispersos en las diferentes edificaciones de la UCV. Hay que decir que se produjeron algunos daños en algunas de las obras de artes, como en los murales, y también en la esculturas como El Atleta que está cerca del Olímpico y en otra obras escultórica cercana al Instituto Anatómico de la Facultad de Medicina”, explicó Rago el 24 de julio en entrevista telefónica.

Entre el 22 y 23 de julio, se hizo una nueva evaluación de los dos estadios de la universidad, del complejo de piscinas y del edificio donde opera la Dirección de Deportes. Según el rector, todas estas estructuras recibieron daños tanto daños moderados como “de cierta severidad”.

“Requieren cierto tratamiento y por ello estamos procediendo a lo que se denomina apuntalamiento complejo. No hay ningún riesgo de que ninguna de la estructuras universitarias se desplomen. En el momento no existe ese riesgo. Ya se ha comenzado el apuntalamiento tanto convencional como complejo en las instalaciones que lo necesiten. Otra que está afectada es lo que se llama el edificio de Comunicaciones, que es un pequeño edificio de un par de pisos que está paralelo a la Plaza del Rectorado y que es la sede en algunos de sus espacios de la Federación de Centros Universitarios y de algunas dependencias de la Secretaría. Ese edificio vamos a procurar desocuparlo inmediatamente para evitar carga excesiva”, afirmó Rago.

Edificios impactados en La Guaira

A inicios de julio, el gobernador de La Guaira, José Alejandro Terán, informó que alrededor de 750 edificaciones sufrieron daños ocasionados por el terremoto. De estas, 180 colapsaron totalmente y 400 presentan daños parciales.

“En el área de Vargas colapsaron cientos de edificios. Pero, ¿qué pasa? Aunque muchos edificios eran obra de buena arquitectura, todavía no formaban parte del catalogo de patrimonio, porque eran obras de los 70, 80 o 90. Entonces cuando están en ese limbo de que no son lo suficientemente viejas para declararlas patrimonio, todavía no lo son. Sin embargo, colapsó prácticamente entero el Laguna Beach, un edificio multifamiliar que fue muy famoso en la década de los años 50 por ser pionero en todo lo que era el concepto vacacional. Es decir, los primeros edificios que vendían el concepto de un club privado, que la gente compraba un apartamento pequeño para pasar el fin de semana. Este fue uno de los precursores de ese modelo inmobiliario”, dijo el arquitecto Castillo.

Concebido por la firma Técnica Constructora C.A. y finalizado en 1952, el Club Laguna Beach se convirtió en un referente de la urbanización Caribe del entonces estado Vargas. La obra nació de la visión del promotor Daniel Camejo Octavio y reunió el talento de los arquitectos Julián Ferris, Carlos Dupuy y Juan Andrés Vegas, quienes trabajaron en conjunto con Gustavo Ferrero y Jaime Hoyos.

“El Laguna Beach, junto con el Bahía del Mar y Mansión Charaima, iniciaron ese boom inmobiliario abajo en el litoral. La Mansión Charaima colapsó en el terremoto de 1967 y la parcela quedó abandonada. Está allá abajo frente al Macuto Sheraton. En el 67 tanto el Laguna Beach como el Bahía del Mar sufrieron daños considerables, pero al final los repararon. Actualmente, luego del doble terremoto que sufrimos el 24 de junio, ambos colapsaron. Bahía del Mar colapsó por completo y Laguna Beach colapsó parcialmente muy similar a como le pasó a Mansión Charaima en el 67: la mitad del piso ocho para arriba quedó destruida y la otra mitad para abajo quedó de pie”, afirmó Castillo.

Agregó que posiblemente tanto el Laguna Beach como el Bahía del Mar podrían haber estado en un pre-inventario para ser considerados patrimonios de La Guaira.

“No estoy seguro de que lo hayan logrado. Pero vale la pena mencionarlos por el impacto que tuvieron y por lo que generaron en su momento. Adicionalmente a eso también estaba el Hotel El Palmar, que colapsó. Este fue un hotel pionero construido en la década de los años 40, uno de los primeros hoteles modernos de La Guaira. En las últimas décadas, posterior a 1999, el uso era residencial, no era ya un hotel como tal. Se perdió absolutamente todo, no quedó nada”, apuntó Castillo.

La Fundación Arquitectura y Ciudad recordó que el Hotel El Palmar fue considerado por mucho tiempo una joya arquitectónica en el litoral central, que ofrecía una hermosa vista hacia el Mar Caribe y disponía, entre las facilidades para los huéspedes, de una piscina y una playa privada, Playa Lido, a la cual se accedía a través de un paso subterráneo.

“La Casa de la Crespera también colapsó por completo. Prácticamente no quedó mucho. Tenía entendido que estaba bajo la administración del gobierno y era de uso público. Quedó muy afectada, muy comprometida. No sé si habrá material para construirla “, explicó el arquitecto.

Mencionó también al Aeropuerto Internacional de Maiquetía y el Hotel Miramar, este último decretado patrimonio histórico nacional, que ya se encontraba en avanzado estado de deterioros y también sufrió afectaciones por el movimiento telúrico, aunque a diferencia de otras edificaciones este quedó de pie.

“Fue uno de los primeros hoteles realmente de lujo desarrollado durante el gobierno de Gómez. Realmente tiene una arquitectura realmente excepcional. El caso es que se conservó. Habría que hacer una evaluación técnica. Ya en otras poblaciones, en la costa del estado Aragua he visto que hay mucho daño en casas e iglesias coloniales, que es lamentable”, dijo Castillo.

Cómo debe ser la restauración

Ricardo Castillo recordó que cada edificación en Venezuela es distinta y que, por lo tanto, debe ser evaluada por separado y estudiada con base en cómo fue concebida, cómo es su suelo, cómo fue diseñada, qué materiales se usaron para su construcción y qué mantenimiento se le dio a ese edificio.

“Hay que tomar en cuenta qué mantenimiento se le dio a lo largo de 100, 60, 40 o 10 años. De eso hay mil variables y cualquiera que dé una generalidad de esto sería irresponsable de su parte. Cada edificio es un mundo”, expresó Castillo.

Mostró preocupación por los procesos de restauración de las estructuras icónicas golpeadas por el sismo. Sobre todo por la existencia de los planos originales.

“Hay muchas iglesias y viviendas de las que no sabemos si existen planos. No sabemos si alguien se tomó el trabajo de cartografiarlos y hacer su planimetría, porque el edificio se puede caer pero si tú tienes los planos lo puedes volver a hacer. Lo ideal es conservar el edificio en su estado original o sus materiales originales. Eso es lo ideal. Pero, por ejemplo, vimos lo que pasó en Notre Dame (Francia) cuando se prendió en fuego la catedral: quedó prácticamente devastada y hubo que hacerla casi desde cero y esto fue posible gracias a que había un trabajo planimétrico excepcional”, contó el arquitecto.

Es decir, sin un registro digital o archivado previo o un diagnóstico milimétrico, la restauración fiel de un monumento histórico es virtualmente imposible. Asimismo, hasta ahora no hay pronunciamientos oficiales de lo hará el estado con las edificaciones icónicas que colapsaron.

“Hay que esperar a los profesionales que ahora están evaluando cuál es el estatus real. Son medidas que van a tomar tiempo. Pero, ¿qué hay que hacer en primera instancia?, empezar a ver si tenemos todo lo que tiene que ver con la planimetría. En teoría, deberían estar. Al menos la mayoría debería tener un levantamiento de planos y fotográfico. Los planos son el manual de guía de cualquier edificio”, culminó el especialista.