Las mujeres tienen el #YoTeCreo, mientras los hombres aún buscan su espacio de reflexión - Efecto Cocuyo

LA HUMANIDAD · 11 MAYO, 2021 09:05

Las mujeres tienen el #YoTeCreo, mientras los hombres aún buscan su espacio de reflexión

Texto por Margaret López

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El destape de los abusos sexuales en Venezuela no solo impactó entre las mujeres sino también en los hombres. Las preguntas para ellos fueron múltiples. ¿Alguna vez tuvieron un comportamiento que generó una molestia, una incomodidad o un ataque hacia una mujer? ¿Cómo pueden identificar y reconocer estas conductas? ¿Dónde pueden encontrar un espacio para conversar sobre sus dudas? ¿Cómo pueden hacer para no quedar excluidos del debate social?  

“Los casos recientes en el país dejaron un estado shock y se abrió una vía para la reflexión. No creo que sea el momento para que se diga de forma vehemente o agresiva ‘Tú, hombre, revísate’, porque eso genera mucho nerviosismo y mucha angustia. Pero hay que encontrar modos empáticos e inteligentes para que podamos reflexionar sobre la idea del hombre, que no es lo mismo que el macho o la hombría” manifestó para Efecto Cocuyo, Jordi Santiago Flores, quien estuvo al frente de una serie de talleres sobre la masculinidad en la Organización No Gubernamental Resonalia.

Todo el proceso lleva un nombre académico que suena complicado. Se habla de la “deconstrucción de la masculinidad”. Se clama por “unas nuevas masculinidades”. A veces, las consignas son muchas más directas y se pide “la muerte del patriarcado”.

Al final de lo que se trata es de un cambio social para que los hombres entiendan que muchas conductas que antes se consideraban “normales”, en realidad, son nocivas, abusivas, agresivas y muchas más, ilegales.

Las mujeres quieren que sus jefes y sus compañeros de trabajo dejen de hacerles comentarios inapropiados sobre cómo les luce la ropa. Las mujeres buscan que desconocidos no se sientan con el derecho de hacerlas sentir incómodas en la calle al soltarte vulgaridades sobre su cuerpo.

Las mujeres tampoco están listas para soportar que pase inadvertido que un hombre de más de 35 años mantenga relaciones sexuales con una adolescente de 15 años. O que alguno otro les quiera imponer tener hijos.   

“Necesitamos impulsar una cultura donde el hombre acepte el no, que reconozca el no del otro género y se respete la palabra de la otra persona. Esto implica que los hombres acepten cuando una mujer decide, por ejemplo, que no quiere seguir adelante con un embarazo o que no quiere tener hijos. Es su cuerpo, es su derecho” explicó Fernando Aranguren, fundador de la organización Hombres por la Equidad e Igualdad, en entrevista telefónica para Efecto Cocuyo.

Flores y Aranguren dirigieron talleres con hombres para invitarlos a entender los patrones perjudiciales asociados al machismo, antes de que empezara la pandemia. Aunque ambos reconocen que todavía no existen los espacios en el país para que los hombres puedan compartir sus experiencias, ni tampoco puedan recibir la formación adecuada para la nueva demanda social que juzga con fuerza los abusos contra las mujeres.  

El desencuentro

¿Esta ola de denuncias de abusos contra las mujeres pueden ayudar en algo a los hombres? ¿Qué hacer con las dudas que les surgieron a los hombres en las últimas semanas? ¿Cómo pueden aprovechar el momento reflexivo? ¿Qué camino escoger ahora?   

“Este momento puede servirnos para revisar cuáles son nuestras conductas. Cómo hemos actuado frente a esos patrones sociales y cómo hemos respondido antes ellos. Es probable que vayan a encontrarse con cosas desagradables, pero ese desencuentro es un punto de partida que se da hacia un proceso positivo” puntualizó Flores en la entrevista telefónica por WhatsApp.

Hacer introspección personal tampoco es lo único que pueden hacer los hombres. El momento pueden aprovecharlo para conversar con algunos amigos o con otros compañeros sobre cómo se sienten al respecto y darle salida a sus emociones. Este pequeño gesto también supone contradecir a la antigua norma social que dictaba que los hombres debían sentir culpa al compartir sus sentimientos. 

“Una de las cosas fáciles que podemos hacer es comprender que no somos súper hombres. No existen súper hombres, ni súper mujeres. Hay que desmontar esa idea de súper hombre que solo tiene éxitos. El machismo no es un problema de género, es un problema cultural sobre quién tiene el poder” advirtió Aranguren, quien también es curador de arte y cuenta con varias exposiciones sobre el empoderamiento femenino.

Vivir de espaldas a las conductas machistas en el país ya no es una opción. El movimiento feminista avanza en su ruta sobre cómo puede darle mayor fuerza a las denuncias, mientras que a los hombres les toca construir su propio espacio para que puedan romper con los comportamientos que aprendieron de sus padres, de sus tíos y otras veces, de sus amigos. Al compadrazgo ahora también le toca reinventarse.   

Foto principal: Unsplash | Durmuş Kavcıoğlu