La desnutrición es la enfermedad más común entre las internas del Inof

LA HUMANIDAD · 22 OCTUBRE, 2020 20:22

La desnutrición es la enfermedad más común entre las internas del Inof

Texto por Álvaro Pulido | @aepulido

Ver más de

Álvaro Pulido | @aepulido

¿Cómo valoras esta información?

1
QUÉ CHÉVERE
QUÉ INDIGNANTE
2
QUÉ CHIMBO

Las huelgas de hambre y protestas que han realizado las reclusas del Instituto Nacional de Orientación Femenina (Inof) y las denuncias de las organizaciones Una Ventana a la Libertad (UVL) y el Observatorio Venezolano de Prisiones (OVP) dan una idea de los problemas que tiene la población interna de la única cárcel de mujeres de Venezuela para alimentarse.

Frijoles con arroz es el principal menú que comen estas reclusas una vez por día, de acuerdo con registros del equipo de la UVL en el estado Miranda.

La ONG estima que al menos 60 reclusas, de 665,  sufren de desnutrición y, aunque tanto UVL como el OVP han denunciado que cientos de presos han muerto por tuberculosis y otras enfermedades curables en las penitenciarias del país, en el Inof no hay cifras, ni oficiales ni extraoficiales, que refieran que la población tenga tuberculosis.

De acuerdo con el grupo de investigadores de la organización defensora de los derechos de los privados de libertad en el estado Miranda, la prohibición de las visitas por motivo de la pandemia de COVID-19, impide que los familiares puedan hacer llegar alimentos a las detenidas.

A esto se le suma que las autoridades penitenciarias no están siendo regulares con la paquetería de alimentos destinada al penal.

María José González, directora de la organización Cáritas de Los Teques, estado Miranda, confirmó la información al asegurar que la desnutrición en los centros penitenciarios en el país se ha convertido en la principal causa de enfermedades de los reclusos en el país.

“Esto es un problema grave, porque los reclusos que están mal alimentados son más vulnerables a padecer otras afecciones como la tuberculosis o otras enfermedades respiratorias”, dijo a Efecto Cocuyo.

El equipo UVL Miranda explicó que no se han registrado casos oficiales de tuberculosis en la cárcel de mujeres, aunque sí han confirmado casos de bronquitis, neumonía y cáncer de mama.

Sin servicios de salud

La organización Una Ventana a la Libertad resaltó que la crisis sanitaria del Inof es delicada porque la cárcel no cuenta con un centro de servicios médicos desde hace tres años.

Esta falta de atención hospitalaria ha generado denuncias por parte de los familiares de las internas, quienes han solicitado en varias oportunidades que se les permita medidas humanitarias a aquellas mujeres con problemas de salud.

Uno de los casos denunciados por la organización es el de María Griman, quien padece de cáncer de mama y posterior a conocerse públicamente su situación, el Ministerio de Servicio Penitenciario le otorgó una medida humanitaria por encontrarse en fase terminal.

“Las mujeres detenidas siempre han estado a la buena de Dios”, dijo Magally Huggins, coordinadora de Una Ventana a la Libertad.

La ONG también ha denunciado que los espacios del Inof están afectados por fallas en el servicio de luz y agua y que las instalaciones de la guardería, habilitados para los niños de las reclusas recién nacidos, hasta los tres años de edad, no están habilitadas.

Hijos de las reclusas sortean la crisis en casa hogar

Al igual que su madres recluidas en el Inof, los niños y adolescentes que están en la casa San José, ubicada en San Antonio de Los Altos, en el estado Miranda, han tenido que paliar la crisis.

María José González, quien también ejerce como directora administrativa de la casa hogar, explicó que hasta los momentos están bien, pese a que han pasado por varias crisis durante la pandemia del COVID-19.

“Esta casa hogar se basa en donaciones. El acceso a los alimentos se vio limitado en un tiempo porque no había traslados de nuestros aliados por falta de gasolina. También hemos sufrido de varios días sin agua y electricidad. Hemos vuelto hasta la época de antes para cocinar a leña por falta de gas”, dijo a Efecto Cocuyo.

Actualmente el hogar San José cuenta con 21 niños, de entre 4 y 14 años de edad, donde el 99 por ciento son hijos de mujeres detenidas en el Inof.

De acuerdo con la ley venezolana, las mujeres privadas de libertad pueden estar con sus hijos hasta los tres años de edad, por el periodo de lactancia. Al cumplir su condena, pueden tener acceso a sus hijos al menos que la causa de detención sea vinculante.