Habitantes de Barrancas del Orinoco denuncian atropellos y nuevos enfrentamientos 

LA HUMANIDAD · 16 AGOSTO, 2022 22:18

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Albany Andara Meza | @AlbanyAndara


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Una frágil tranquilidad se respiró durante meses en Barrancas del Orinoco, en el municipio Sotillo del estado Monagas, al oriente de Venezuela, tras el enfrentamiento que se registró el 1 de enero de 2022. Sin embargo, los atropellos policiales y nuevas balaceras entre bandas criminales mantienen en vilo a los habitantes del pueblo más de ocho meses después. 

Tan solo en la primera semana de agosto hubo un tiroteo a orillas del río, que dejó un saldo de un muerto y un guardia nacional herido, según testimonios de lugareños. Se enfrentaron miembros de la banda local, el Sindicato de Barrancas, y otro grupo armado a quienes apodan «Los pata de goma». 

Las versiones sobre quiénes son los segundos varían: algunos aseguran que se trata de miembros de la guerrilla colombiana, pero otros indican que son disidentes del Sindicato y busca tomar el control del poblado. Los cuerpos de seguridad que se mantienen en la zona no ofrecieron reportes oficiales del caso. No obstante, el 3 de agosto se realizó un despliegue militar.

«Ciertamente, hubo una detención arbitraria de un muchacho de familia, en el sector Calle Nueva, que no tiene absolutamente nada que ver con este grupo. Hubo testigos», indicó un habitante del lugar, que quiso reguardar su identidad. Para el 13 de agosto, el joven no había sido liberado. 

Protestas en agosto

La violencia del crimen organizado no representa el único problema para los habitantes de Barrancas del Orinoco. Estos denuncian que los cuerpos de seguridad, que no han abandonado el pueblo desde enero, cometen arbitrariedades sin que ninguna autoridad política se pronuncie al respecto. 

«Si ha habido bastante presencia militar y policial en el municipio. La detención arbitraria después del tiroteo fue para justificar algo, para decir que están haciendo un trabajo aquí, que no están haciendo. El muchacho que se llevaron trabaja en la cooperativa de mototaxista», puntualizó un vecino.

El primer comando de la Policía Nacional Bolivariana (PNB) fue instalado en el poblado el 17 de enero de este año. El pasado 9 de agosto, los lugareños protestaron en las calles contra la violencia de grupos armados y los atropellos de los funcionarios.

«Se llevan gente inocente y eso es una injusticia. Lo que no nos explicamos cómo es que, con tanto militar, estos grupos criminales anden a la luz del día por las calles», indicó un habitante, que prefirió permanecer en anonimato por seguridad. 

Un recuento de la violencia

Barrancas del Orinoco inició el año 2022 con una balacera. A las 4:00 de la madrugada del 1 de enero se desató un enfrentamiento de casi diez horas en frente a la vieja gasolinera de El Águila, entre miembros del Sindicato de Barrancas y presuntos guerrilleros colombianos del Ejército de Liberación Nacional (ELN).

No hubo presencia de funcionarios policiales hasta que la Guardia Nacional decidió ingresar en el sitio a las 4:00 p.m. El alcalde del municipio Sotillo, José Maldonado, un militante del Partido Socialista Unido de Venezuela (Psuv), apareció el 3 de enero para llamar a la calma en redes sociales. Ese día, una gran cantidad de autos blindados de diferentes cuerpos de seguridad y equipados con armas de alto calibre, tomaron las calles del pueblo.

La GNB registró siete personas fallecidas y solo dos lesionados producto del incidente del 1 de enero, aunque los lugareños indicaron que hubo más de 30 muertos y varias decenas de heridos.

Barrancas del Orinoco: entre el desplazamiento y el crimen organizado

Tras varios días de enfrentamientos entre efectivos y miembros del Sindicato, el 14 de enero se realizó una reunión que incluyó a varios directores de organismos de seguridad ciudadana en el estado Monagas. Finalmente, se instaló el primer comando de la PNB en el pueblo, con 40 funcionarios designados.

Lugareños cuentan que el pueblo vive bajo la atenta vigilancia de la policía, pero la falsa paz en susceptible de romperse con regularidad. 

«La gente recobró sus actividades cotidianas después de lo sucedido a inicios de años. Hasta ahora, con este evento que se presentó, las personas se volvieron a guardar y ahora uno anda con prudencia en las calles», dijo una vecina. 

LA HUMANIDAD · 27 SEPTIEMBRE, 2022

Habitantes de Barrancas del Orinoco denuncian atropellos y nuevos enfrentamientos 

Texto por Albany Andara Meza | @AlbanyAndara

Una frágil tranquilidad se respiró durante meses en Barrancas del Orinoco, en el municipio Sotillo del estado Monagas, al oriente de Venezuela, tras el enfrentamiento que se registró el 1 de enero de 2022. Sin embargo, los atropellos policiales y nuevas balaceras entre bandas criminales mantienen en vilo a los habitantes del pueblo más de ocho meses después. 

Tan solo en la primera semana de agosto hubo un tiroteo a orillas del río, que dejó un saldo de un muerto y un guardia nacional herido, según testimonios de lugareños. Se enfrentaron miembros de la banda local, el Sindicato de Barrancas, y otro grupo armado a quienes apodan «Los pata de goma». 

Las versiones sobre quiénes son los segundos varían: algunos aseguran que se trata de miembros de la guerrilla colombiana, pero otros indican que son disidentes del Sindicato y busca tomar el control del poblado. Los cuerpos de seguridad que se mantienen en la zona no ofrecieron reportes oficiales del caso. No obstante, el 3 de agosto se realizó un despliegue militar.

«Ciertamente, hubo una detención arbitraria de un muchacho de familia, en el sector Calle Nueva, que no tiene absolutamente nada que ver con este grupo. Hubo testigos», indicó un habitante del lugar, que quiso reguardar su identidad. Para el 13 de agosto, el joven no había sido liberado. 

Protestas en agosto

La violencia del crimen organizado no representa el único problema para los habitantes de Barrancas del Orinoco. Estos denuncian que los cuerpos de seguridad, que no han abandonado el pueblo desde enero, cometen arbitrariedades sin que ninguna autoridad política se pronuncie al respecto. 

«Si ha habido bastante presencia militar y policial en el municipio. La detención arbitraria después del tiroteo fue para justificar algo, para decir que están haciendo un trabajo aquí, que no están haciendo. El muchacho que se llevaron trabaja en la cooperativa de mototaxista», puntualizó un vecino.

El primer comando de la Policía Nacional Bolivariana (PNB) fue instalado en el poblado el 17 de enero de este año. El pasado 9 de agosto, los lugareños protestaron en las calles contra la violencia de grupos armados y los atropellos de los funcionarios.

«Se llevan gente inocente y eso es una injusticia. Lo que no nos explicamos cómo es que, con tanto militar, estos grupos criminales anden a la luz del día por las calles», indicó un habitante, que prefirió permanecer en anonimato por seguridad. 

Un recuento de la violencia

Barrancas del Orinoco inició el año 2022 con una balacera. A las 4:00 de la madrugada del 1 de enero se desató un enfrentamiento de casi diez horas en frente a la vieja gasolinera de El Águila, entre miembros del Sindicato de Barrancas y presuntos guerrilleros colombianos del Ejército de Liberación Nacional (ELN).

No hubo presencia de funcionarios policiales hasta que la Guardia Nacional decidió ingresar en el sitio a las 4:00 p.m. El alcalde del municipio Sotillo, José Maldonado, un militante del Partido Socialista Unido de Venezuela (Psuv), apareció el 3 de enero para llamar a la calma en redes sociales. Ese día, una gran cantidad de autos blindados de diferentes cuerpos de seguridad y equipados con armas de alto calibre, tomaron las calles del pueblo.

La GNB registró siete personas fallecidas y solo dos lesionados producto del incidente del 1 de enero, aunque los lugareños indicaron que hubo más de 30 muertos y varias decenas de heridos.

Barrancas del Orinoco: entre el desplazamiento y el crimen organizado

Tras varios días de enfrentamientos entre efectivos y miembros del Sindicato, el 14 de enero se realizó una reunión que incluyó a varios directores de organismos de seguridad ciudadana en el estado Monagas. Finalmente, se instaló el primer comando de la PNB en el pueblo, con 40 funcionarios designados.

Lugareños cuentan que el pueblo vive bajo la atenta vigilancia de la policía, pero la falsa paz en susceptible de romperse con regularidad. 

«La gente recobró sus actividades cotidianas después de lo sucedido a inicios de años. Hasta ahora, con este evento que se presentó, las personas se volvieron a guardar y ahora uno anda con prudencia en las calles», dijo una vecina. 

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