Clases comienzan con baja asistencia pese a cifras oficiales

Ministro dice que 99 % del alumnado retornó, pero las calles dicen otra cosa

Este lunes comenzó formalmente el año escolar 2026-2027 en Venezuela, con una matrícula oficial superior a los seis millones de estudiantes, según el Ministerio de Educación; su titular, Héctor Rodríguez, ofreció un balance temprano en el que aseguró que más del 99% de los planteles educativos del país se encuentran abiertos, que el 97 % del personal docente, administrativo y obrero acudió a sus puestos y que la asistencia estudiantil alcanzó el 83 %.

Según las autoridades, el sistema cuenta con alrededor de 27.000 instituciones (públicas, privadas y subsidiadas). El ministro destacó la rehabilitación de escuelas afectadas por el doblete sísmico del 24 de junio, la reubicación de más de 86.000 estudiantes y la entrega de nuevas instituciones. Medios oficiales y aliados al gobierno presentaron imágenes de aulas con niños y actos de bienvenida.

Sin embargo, la realidad observada en varias zonas del país, especialmente en estados afectados por los sismos, incluyendo Caracas, y en el sector privado, contrasta con las cifras oficiales.

Héctor Rodríguez aseguró 99 % de asistencia en visita a planteles oficiales

En La Guaira, la región más golpeada por los terremotos, reportes de agencias independientes constatan poca asistencia desde temprano. Recorridos mostraron calles y entornos escolares sin niños ni adolescentes en horarios habituales de entrada; en algunos planteles apenas llegó un alumno, y varias escuelas permanecen cerradas por daños o siguen funcionando como refugios de damnificados. Las inscripciones se están realizando esta misma semana en varios centros.

En redes sociales, usuarios y periodistas cuestionaron el balance ministerial. Señalaron que muchos planteles “están abiertos”, pero no necesariamente impartiendo clases regulares, sino en proceso de inscripción o con asistencia mínima.

El nuevo período escolar en Venezuela comenzó con poca asistencia de alumnos en centros educativos del estado Vargas / EFE

En Caracas y otras ciudades se reportaron colegios —especialmente privados— con escasa presencia de estudiantes. Un usuario afirmó que en más del 50% de los planteles la asistencia no superó el 20% y que un porcentaje significativo de docentes no se incorporó de inmediato, mientras otro destacó que “están abiertos, pero no para dar clases” y que el balance es “fantasioso”. Críticas similares apuntaron a problemas de infraestructura, servicios básicos (agua y electricidad) y a que las cifras oficiales no reflejan la situación “Venezuela adentro”.

En zonas caraqueñas como San Bernardino, donde coexisten muchos planteles públicos y privados, el acostumbrado paisaje urbano de estudiantes no se observó.

En colegios pagos como el Tirso de Molina, Nazareth y Churún Merú, los tres ubicados a pocas cuadras entre sí, no se vieron ni se escucharon alumnos en sus alrededores. En el primero de los mencionados, la actividad de este primer día oficial se vio limitada a una reunión de padres y representantes, para informar sobre los planes de reactivación de clases y las actividades alusivas a la prevención ante los terremotos.

“Aunque este colegio no fue afectado por los sismos, sí hay algunas cosas que terminar, como la remoción de un tanque de agua. Aquí nos dijeron que por eso, para terminar de adecuarlo y poder recibir con seguridad a los muchachos, las clases comenzarán a finales de septiembre y los primeros días de octubre”, indicó un representante a Efecto Cocuyo.

Otra escuela pública cercana, la Amelia Cocking, también se vio sin alumnado ni personal docente. Según un testimonio, los maestros aseguran que comenzarán su labor a partir del 16 de septiembre, cuando por ley está estipulado el fin de las vacaciones magisteriales.

El contexto previo al reinicio ya incluía alertas sobre escuelas con daños residuales, retrasos en la reubicación de familias que ocupaban planteles como refugios y dificultades económicas de las familias para costear útiles, uniformes o matrículas en el sector privado.

Gremios docentes y organizaciones de derechos de la niñez habían advertido sobre condiciones precarias y la necesidad de certificaciones de habitabilidad transparentes.

Mientras el gobierno celebra el regreso masivo y proyecta metas de expansión de la matrícula hacia los siete millones, las imágenes y testimonios de escuelas prácticamente vacías, especialmente en el sector privado y en zonas afectadas, alimentan el escepticismo sobre el verdadero alcance del reinicio este 14 de septiembre. El primer día dejó en evidencia la brecha entre el discurso oficial y la experiencia en muchas comunidades educativas.