Politólogos: Segunda fase de la mesa de diálogo debe abordar caso de Machado
Enderson Sequera y Miguel Barone señalan que si las negociaciones avanzan, pueden ser una puerta de entrada para Machado y otros exiliados políticos

En medio de una campaña en redes sociales —en unos casos para apoyar y en otros para exigir el regreso de la líder opositora María Corina Machado—, una encuesta en la que se asegura que ha perdido apoyo popular, y versiones sobre otra posible reunión en Washington con la administración de Donald Trump, el retorno de la Premio Nobel de la Paz sigue siendo una incógnita difícil de despejar.
Para politólogos consultados por Efecto Cocuyo, el regreso de Machado se continúa manejando con mucha opacidad, tanto por parte de Estados Unidos como de la exdiputada, en el sentido de que no se explican claramente los motivos por los que hasta ahora no ha vuelto a suelo venezolano, de qué depende y cuál es la fecha probable.
Los analistas perciben que esta nueva “ola” por el regreso de la máxima dirigente de Vente Venezuela, en la opinión pública, se debe al gran avance de la cooperación petrolera con EEUU frente al aparente estancamiento que experimenta la mesa de diálogo entre el gobierno interino y la Comisión Delegada de la Asamblea Nacional (AN) de 2015, que reanuda conversaciones, según sus voceros, a partir de este 15 de septiembre.
Tanto Trump como Delcy Rodríguez abonaron a la incertidumbre cuando, tras la firma de un acuerdo petrolero por 65 mil millones de barriles de crudo de dudosos beneficios para Venezuela, ambos advirtieron que el país aún “no está listo” para celebrar elecciones presidenciales.
Opacidad en todos los frentes
“El manejo de todo el tema del retorno de Machado ha sido visto con muchísima opacidad por todos los frentes y por todos los medios. Su regreso, considerando que es la gran figura de la oposición venezolana, debería ser uno de los puntos a tratar pronto en la próxima ronda de negociaciones que sostengan la AN de 2015 con la delegación de Jorge Rodríguez, aunque sea un tema duro para el chavismo. Sería lo más coherente”, sostuvo el politólogo Miguel Barone.
La presidenta de la Comisión Delegada de la AN de 2015, Dinorah Figuera, y otros miembros de la delegación opositora en la mesa de diálogo han adelantado que en este segundo ciclo serán incorporados los asuntos sobre las garantías políticas y civiles y la libertad de expresión. También se ha prometido que se establecerá comunicación con diversos sectores del país para escuchar sus propuestas y planteamientos en una especie de ampliación del diálogo a escala nacional.
El primer punto supondría la posibilidad de llegar a acuerdos sobre el regreso de los exiliados políticos con garantías de seguridad para su integridad física y su incorporación a las actividades políticas sin limitaciones. También hay expectativas sobre la eliminación de las inhabilitaciones políticas que incluyen también a Machado, la devolución de partidos políticos a sus legítimas autoridades y habilitación ante el Consejo Nacional Electoral (CNE). Asimismo, se espera la derogatoria de leyes que han servido para la represión política, como la Ley contra el Odio y la ley contra las ONG.
“Al final, el chavismo siempre va a buscar algún pero para cosas que le generen incomodidad al poder y argumentar que atenta contra la estabilización del país. Obviamente, el retorno de María Corina entra para ellos en esa categoría, por lo que depende de la presión de EE. UU. y a eso es a lo que se sigue apostando. EE. UU. tiene que terminar buscando una forma de balancear y dar noticias al respecto en las próximas semanas”, señaló Barone.
En las últimas entrevistas a medios internacionales, Machado ha reiterado que volverá a su país, pero se cuida de hacer estimaciones sobre plazos. El 28 de agosto fue noticia el regreso del exdiputado de Vente Venezuela, Omar González, luego de permanecer en el exilio por más de un año antes de ser rescatado por EEUU de la embajada de Argentina en Caracas, junto a otros dirigentes de esa tolda. González aseguró que, tras él, vendría la líder opositora.
El 7 de septiembre, el corresponsal de ABC en la Casa Blanca, David Alandete, señaló que el gobierno norteamericano habría solicitado a Machado visitar Washington antes de regresar a Venezuela. Pero el periodista atribuye la maniobra a un intento del gobierno de Trump de revertir el rechazo general provocado por el acuerdo petrolero con la presidencia interina, a través del cuestionado empresario Alejandro Betancourt.
De acuerdo con Alandete, Trump quiere mostrar “cercanía” con la oposición venezolana en un momento políticamente delicado, a través de la popular líder. También espera que Machado pueda expresar apoyo al pacto petrolero de manera abierta, pero la posición de la Premio Nobel de la Paz es que no se opone a que se suscriban acuerdos con EEUU como principal aliado, pero bajo un gobierno democrático y en condiciones justas para Venezuela.
“Machado sigue en una situación muy delicada. Por parte del interinato, la perciben como su mayor enemigo. En el caso de EEUU, preocupa que, si Machado regresa al país, podría liderar una serie de manifestaciones de calle que, según la lectura del gobierno estadounidense, pueden afectar las fases de estabilización y recuperación económica, especialmente en el área petrolera, que están promoviendo para Venezuela”, expresó Enderson Sequera.
El politólogo dice no esperar un retorno de Machado en lo inmediato o en las próximas semanas, pero tampoco descarta que pueda suceder antes de finalizar 2026, según avancen las negociaciones entre el interinato y la oposición, a través del Parlamento de 2025, en las que la ganadora de las primarias 2023 no tiene participación.
Puerta de entrada
Este 8 de septiembre, durante su visita a Colombia, el secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio, reiteró que si apoyan elecciones presidenciales en Venezuela, solo que se necesita un nuevo Tribunal Supremo de Justicia y un Poder Electoral con los cuales se puedan ir a comicios para evitar el “caos”.
Desde la mesa de diálogo se aspira a tener resultados sobre ambos poderes en diciembre como plazo, pero a la fecha no se ha avanzado en el proceso de selección de magistrados, desde que la AN de 2025 aprobó la reforma de la ley del TSJ el 1 de septiembre. El Ejecutivo no la ha promulgado y, por lo tanto, no ha sido publicada en Gaceta Oficial, lo que es percibido como un nuevo retraso tras la firma del acuerdo petrolero.
A juicio de Barone, las negociaciones deben convertirse en una puerta de entrada para Machado y otros exiliados políticos para terminar el año con mejores expectativas sobre la transición hacia la democracia en Venezuela. Aclara que la llegada de Machado para incorporarse a la vida política en el terreno no se traducirá en transición automática, pero sí representará un impulso.
“Ha sido un año complicado con una situación económica que ha empeorado para los venezolanos, con algunos avances en materia de liberaciones y excarcelaciones de presos políticos que aún no es masivo. Los activistas políticos tampoco han ganado mucho espacio de acción, por lo que es importante la insistencia para que haya pasos concretos hacia la democracia, por lo que el retorno de Machado debe ser un punto relevante en la próxima fase de la mesa de negociación”, insistió.

Para Sequera, uno de los elementos que más pesa a la hora de evaluar el regreso de la aspirante a la Presidencia de la República es su seguridad personal, puesto que el aparato represivo que dejó Nicolás Maduro no ha sido desmantelado. En este sentido, considera clave que EEUU y Miraflores puedan llegar a un acuerdo, especialmente por voluntad política de Washington.
“No se trata de que Machado regrese al país para volver a estar en la clandestinidad, sino de que regrese, con todas las garantías de seguridad, para hacer política en las calles. En este sentido, la mesa de negociación tiene una oportunidad para realizar avances importantes en cuanto a estas garantías. Derogar las leyes de persecución y represión, como la Ley del Odio, o levantar su inhabilitación política serían buenas señales de que existen garantías institucionales para su seguridad”, subrayó.
Prudencia y diplomacia
De acuerdo con una reciente encuesta publicada por AtlasIntel y Bloomberg, Machado tiene 53 % de aprobación entre los venezolanos hasta el mes de agosto. El sondeo fue visto con incredulidad por cuanto la líder opositora había registrado 72% de aprobación en julio. La valoración negativa hacia la exdiputada 72 % pasó de 14% a 25% en el mismo período, frente a 68% de rechazo que exhibe Delcy Rodríguez.
Consultados sobre si la promesa fallida del retorno erosiona la popularidad de Machado y si eventualmente puede sufrir el mismo destino del expresidente de la AN, Juan Guaidó, ambos politólogos consideran que dicho escenario no luce próximo y que solo una prolongación indefinida del estado actual puede alimentarlo, lo cual, recordaron, es la apuesta del chavismo.
“La popularidad de Machado va más allá del apoyo o no de EEUU, tiene que ver con la legitimidad que le otorgan los ciudadanos. Hay gente que cree que su sola presencia puede acelerar la transición, pero la verdad es que el factor decisor que proviene de la fuerza lo tiene EEUU, pero sí sería una señal muy importante de que el proceso democratizador está avanzando, en contraste con la sensación de que hoy día estamos un poco paralizados”, expresó Barone.
A juicio de Sequera, de momento, la estrategia de Machado que apela a la prudencia y la diplomacia frente al tutelaje de EEUU en Venezuela y los impedimentos para regresar es la correcta y no parece erosionar de manera importante su popularidad entre los venezolanos.
“Su mensaje, en el que analiza el acuerdo petrolero entre Estados Unidos y NABEP, es un buen ejemplo de eso: cuestionamientos indirectos al acuerdo, presentación de su propuesta, pero sin atacar a la administración estadounidense en Venezuela. Machado sabe que el gran decisor de la transición en nuestro país es EEUU, por eso se alinea con ellos”, acotó.
