Caraqueños advierten el aumento de robos y hurtos en la capital

LA HUMANIDAD · 11 ENERO, 2022 13:28

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Albany Andara Meza | @AlbanyAndara


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El hombre siguió a Luis Alberto a lo largo de la avenida Francisco de Miranda y lo arrinconó a pocas cuadras del Centro Lido, en el municipio Chacao, al este de Caracas. Era un asaltante joven, con el pelo alborotado y los ojos muy verdes. Ningún otro transeúnte pasó por la acera en los escasos dos minutos que duró el robo ese 5 de enero de 2022. La vía era un tramo vacío y silencioso.

“Dame los dólares y el teléfono, pana, que no quiero meterte un tiro”, dijo el desconocido, con voz controlada. No empuñó el revólver, se limitó a subirse la camisa hasta dejarlo a la vista, guardado en la pretina del pantalón. Luis Alberto sacó ciento cincuenta dólares del bolsillo y se los entregó, junto con el celular que había comprado en diciembre.

“Sigue, pues. Si te veo volteando, te reviento”, expresó el ladrón. Luis Alberto apresuró el paso hasta entrar al centro comercial próximo, donde se descubrió temblando sin control.

“Yo acababa de ir a buscar esos dólares en Chacao, me los llevó un amigo en el carro y me los dio por la ventanilla. Me imagino que el tipo me vio ahí y me empezó a seguir. A mí me dijeron que Caracas estaba peligrosa otra vez, pero no pensé que me iban a atracar y menos por esa zona”, explicó Luis a Efecto Cocuyo.

De acuerdo con el informe anual del Observatorio Venezolano de Violencia (OVV): «Ya se ha observado, y es de esperarse para el 2022, un incremento de los asaltos, los secuestros, el robo de viviendas y los atracos en el transporte público». Las denuncias de la creciente inseguridad en la capital comienzan a multiplicarse en las redes, apenas 11 días después de haber comenzado el año. 

Denuncias en comercios, calles y autobuses

Desde finales de 2021 ya se venía advirtiendo un aumento de hechos delictivos en varios puntos de Caracas. El 9 de de diciembre se denunció públicamente un atraco a mano armada en una unidad de autobús de la ruta Plaza Venezuela-Caricuao. El 26 de ese mes, delincuentes asaltaron el Hospital Militar Dr. Carlos Arvelo. El lunes 27, Luiseth Materán, Miss Universo Venezuela 2021, notificó en su cuenta de Instagram que fue robada en el centro comercial Sambil, ubicado en Chacao. 

El 2 de enero, un hombre se hizo pasar por trabajador de servicio delivery y robó un local en El Bosque, también dentro del municipio Chacao, según informó el periodista Román Camacho. El 3 de enero, el periodista Daniel Guillermo Colina indicó en su cuenta de Twitter que una persona fue atracada frente al Centro Comercial Ciudad Tamanaco (CCCT) mientras hacía cola en la estación de combustible de la avenida La Estancia.

 

Un funcionario de la Policía Municipal de Caracas, que no quiso ser identificado, indicó que es complicado llevar las cifras de asaltos desde los cuerpos de seguridad, debido a que hay personas que no denuncian luego de ser victimas de un robo.  

«Los indicadores van aumentando, aunque hay mucha gente que no denuncia. Y bueno, lo entiendo. Es más el trabajo de ir a denunciar que dar por perdido el bien, al menos que este sea extremadamente caro. Hacer una denuncia en esta ciudad es una tragedia. Uno va dando tanto tumbos por el papeleo», dijo a Efecto Cocuyo

El «hampa» que vuelve a notarse

«Nuestras proyecciones en el Centro de Investigaciones Populares, con otra metodología, también apuntan a lo mismo que las del OVV: un aumento de la violencia y de la delincuencia en 2022, pero no solamente por el factor pandémico. El manejo de efectivo en dólares, que hasta hace dos años era extraño, va a provocar la reaparición de hechos delictivos», señaló Alexander Campos, sociólogo, profesor de la Universidad Central y director del Centro de Investigaciones Populares.

Según el OVV, el 2021 fue un año marcado por cambios en la economía local, producto de la dolarización y del envío de remesas de migrantes. Se caracterizó por una leve recuperación de la economía y una «pequeña reactivación comercial». Para el observatorio, esto terminó por abrir nuevas oportunidades al crimen. Solo en octubre de 2021, sujetos armados asaltaron el café Franca de la urbanización Los Palos Grandes. En noviembre, el turno fue del Café Noissette, en Los Dos Caminos. 

Los datos recogidos en el reporte anual indicaron un aumento del 10 % de hurtos, 13 % de hurto de vehículos y del 18 % de robos de vehículos conocidos por la policía. Aunque en el país no hay cifras oficiales sobre la cantidad de robos o hurtos, los reportes en redes sociales muestran que, por lo menos en la capital, estos crímenes han resurgido en las calles y en el transporte público. 

Para Campos, la flexibilización de la cuarentena, decretada por el gobierno nacional, también influye en el comportamiento del crimen en Caracas. En 2020, cuando los caraqueños se encontraban en un confinamiento obligatorio, los delitos como atracos disminuyeron de forma visible. 

«El hecho de que se esté reactivando la vida social en espacios públicos, va a provocar que reaparezcan hechos delictivos como arrebatos de celulares, por ejemplo. La actividad delincuencial no es ajena a la dinámica social: todo cambio que se dé en la dinámica social, va a ser un factor que intervenga en la realidad delictiva», dijo el profesor. 

También advirtió que, mientras la sensación de inseguridad se mantenga, puede reaparecer la violencia interpersonal entre los caraqueños. 

«La violencia interpersonal es cuando voy en una camioneta, el otro me grita y me fastidia, entonces le grito yo y le meto un golpe, por ejemplo. Es hipersensibilidad, que se verá sobre todo en el segundo semestre del año», explicó. 

Asalto en el transporte

«Esos dos chamos de ahí te van a robar», le susurró un desconocido a Marisela en el oído. Era un hombre de mediana edad, que sostenía una bolsa y que aceleró el paso en cuanto ella lo contempló, alarmada. Acababan de salir del tren y se acercaban cada vez más a la aglomeración en torno a las escaleras mecánicas, en la estación de Palo Verde. La hora pico estaba a minutos de acabar en el Metro de Caracas, el 7 de enero de 2022. 

Marisela miró discretamente por encima de su hombro y reparó en un par de sujetos a un palmo de distancia. Uno le ganaba en estatura al otro, pero los dos la observaban sin disimulo. Recordó que venían sentados frente a ella en el vagón desde tres estaciones atrás. Para entonces, apenas los había notado mientras miraba distraída la pantalla de su celular. No parecían ladrones al primer vistazo, pero ahora era evidente que planeaban robarla. 

Siquiera le dio tiempo de mezclarse en la multitud que intentaba salir del andén. La operación fue veloz y escalofriante. Sintió que cada uno se situaba a su lado, encerrándola entre ambos, y luego una punta afilada presionando su costado. Con dificultad escuchó un murmullo amenazante. Sabía lo que querían y por ello extendió el teléfono de forma automática mientras le pitaban los oídos. 

Ellos se separaron rápido y dieron vuelta atrás, para perderse entre los demás. Una mujer se acercó a Marisela, que se quedó paralizada al final de las escaleras mecánicas.

«Mamita, ¿te robaron, verdad? Yo vi», dijo con un tono maternal. Marisela se tragó las lagrimas. Cuando por fin se alejó del anden y subió hasta las taquillas de venta de tickets, encontró dos funcionarios de la policía parloteando alegremente con una operadora. Se acercó a ellos y les contó lo ocurrido, pero, por más que bajaron a buscar a los dos muchachos, no hallaron a nadie que se ajustara a la descripción.

«Volví de Colombia en diciembre. El 3 de enero robaron a mi mamá en Miranda. Una tipa y un tipo en una moto. Caracas está agresiva», narró Marisela a Efecto Cocuyo

De acuerdo con las mediciones del Observatorio Venezolano de Violencia, debido al incremento de la inseguridad, 64 % de los venezolanos ha decidido no llevar mucho dinero o cosas de valor encima, a pesar de que eso signifique más complicaciones al momento de realizar compras o transacciones. 

Crimen organizado en Caracas

Aunque es claro el incremento del delito común, en los dos últimos años hay un fenómeno más resaltante en Caracas, según el Centro de Investigaciones Populares. Se trata del auge del crimen organizado, evidenciado en las bandas que utilizan la extorsión y el amedrentamiento para controlar las zonas populares de la ciudad.

«El modo de ejecución y los actores que ejecutan la violencia cambia y buscan otro tipo de objetivos. La pandemia favoreció a las bandas, que tienen mayor capacidad de movilización», expresó Alexander Campos. 

Uno de los ejemplos más claros del poder que han obtenido los grupos armados en la capital, es el caso de los enfrentamientos ocurridos en la Cota 905, controlada por la banda de Carlos Luis Revete, quien se apoda «el Koki».

De acuerdo con Transparencia Venezuela, los líderes del crimen organizado «regulan las actividades que se realizan en su sector, decidiendo, por ejemplo, quién hace o no una fiesta, o dónde se coloca o no algún puesto de comida ambulante, y hasta quién debe desalojar una propiedad por una disputa familiar o comercial».

Entre los delitos más comunes que son cometidos por las pandillas están sicariato, narcotráfico, robo de vehículos y secuestro, reseñados en el informe publicado por la ONG en 2020. 

Un Estado que voltea la mirada 

Para Alexander Campos, la impunidad es uno de los principales factores que convirtieron a Caracas en una de las ciudades más violentas del mundo, en dos décadas.

Sobre ello, miembros de la Policía Municipal de Caracas, comentaron que la mayor parte de la impunidad hacia los delincuentes se ve en tribunales. 

«Entran por una puerta y salen por la otra, entonces es cuando tú piensas antes de llevarte a alguien preso por robo, porque al final el proceso es largo y no vale la pena», dijo un funcionario, que quiso resguardar su identidad. 

Campos explica que, mientras el delito se mantenga sin sanción, en Caracas existen pocas posibilidades de recuperar la seguridad en las calles.

«Con este régimen, la impunidad (que estaba en 7 % cuando ellos asumieron) creció a un 97 %. De cada 100 personas, solo tres pagan condena. Cuando un delito no recibe su castigo, la sociedad aprende que el delito solo es reprochable: al no ser castigable, no hay motivación para dejarlo de cometer», puntualizó.