47 días después del doble terremoto en Venezuela, Abigail y Máximo vivieron otro en Bogotá

Venezolanos en Colombia sintieron un deja vú tras el terremoto de magnitud 7,4 que sacudió este lunes varias ciudades del país vecino.

Abigail Ramos abrió los ojos mientras su cama se movía y Bogotá se tambaleaba a las 7:34 de la mañana de este 10 de agosto. Entendió lo que estaba ocurriendo incluso sin haber despertado del todo. Conocía la sensación, el ruido del cristal de las ventanas, el crujido de los muros, el vértigo en la boca del estómago y la descarga de adrenalina. Las mismas señales que vivió hace 47 días durante el doble terremoto, de 7,2 y 7,5, ocurrido en Venezuela, que la sorprendió en la ducha de la casa de su familia en Pariata, en La Guaira. Otra vez la tierra se estaba sacudiendo y los recuerdos de gritos, gente atrapada y escombros volvieron a invadirla.

Este lunes Colombia registró un movimiento telúrico de magnitud 7,4 que ha dejado al menos 111 muertos según cifras oficiales publicadas hasta las 3 p.m. El sismo sacudió varias ciudades, entre ellas Cali, Medellín, y Bogotá. El impacto más severo se concentró en el occidente y el Eje Cafetero, especialmente en departamentos como Risaralda, Caldas, Valle del Cauca y Chocó. El presidente colombiano, Abelardo de la Espriella, informó que también se contabilizan 87 heridos, 1.575 viviendas afectadas, 37 completamente destruidas, 61 edificios colapsados y 52 planteles educativos con daños.

Abigaíl se levantó de un salto y despertó a gritos a cada una de las personas que la acompañaban. Llegó apenas a la capital colombiana el 7 de agosto, con la esperanza de encontrar un empleo y ayudar a su familia en el litoral central venezolano, que pasa por una de sus peores crisis sociales y económicas en su historia contemporánea.

Colombia alberga a más de 2.8 millones de venezolanos, lo que lo convierte en el principal receptor de esta población en el mundo. Tras migrar, una amiga le ofreció su casa cerca de la calle 170 y Abigail aceptó mudarse temporalmente. No esperaba volver a sentir el mismo miedo que en Pariata, creyó que la vivienda podía caerle encima.

“Yo estoy con mi amiga y su familia. Estábamos todos durmiendo, entonces sentí el vaivén de las cosas. Como obviamente vengo de un modo de alerta pensé que estaba teniendo una pesadilla, pero vi que las cosas se seguían moviendo y me di cuenta de que estaba temblando. Me levanté y traté de avisar a todos. Entré en pánico, porque yo vengo de La Guaira. Traté de mantener la calma. Fue algo largo, nos dio chance de buscar los celulares y aún seguía temblando. Salimos a la calle y los vecinos estaban en la misma situación que yo, muy asustados. Duró mucho”, contó Ramos, administradora de empresas, a Efecto Cocuyo en entrevista telefónica.

Tras el terremoto, volvió a la casa de su amiga e intentó calmarse. Su teléfono se llenó con una lluvia de mensajes de su familia que intentaba contactarla. Ramos se lamentó de no haberse despedido lo suficiente de las personas a las que ama. En realidad no había querido irse de Venezuela, pero la situación post-terremoto la agobió por completo.

“No pude evitar acordarme del terremoto en Venezuela. En ese momento (24 de junio) estaba en la ducha y en la casa estaban mi mamá, su esposo y mi perrita. Nosotros vivimos en el barrio a pie de calle, en Pariata, de un costado tenemos al aeropuerto y al otro el puerto. Mi casa es de dos plantas, yo me encontraba abajo (…) La magnitud de ese terremoto fue impresionante, a pesar de que no tuvimos pérdidas en nuestra casa sí lo vivimos súper fuerte. Perdimos familiares, mi papá perdió a su esposa porque él sí vivía hacia el lado de Caribe. Tuvimos días sin luz, incomunicados, en los que la angustia no cesaba”, narró Ramos.

Entre sus memorias recientes está la imagen de su padre, tostado por el sol y lleno de salitre, buscando desesperado a su esposa, quien falleció por el derrumbe de un edificio cerca de Naiguatá, en la costa venezolana.

“Durante el terremoto de Venezuela hubo una desinformación total. Eso se sumó a nuestras preocupaciones, al “¿qué va a pasar ahora?, ¿dónde vamos a conseguir comida?”. Al principio todo estaba cerrado, había saqueos, no podíamos abandonar nuestras casas porque teníamos miedo de perderlo todo. Fue duro, a pesar de que yo no perdí mi hogar. Mi papá perdió su trabajo, perdió su esposa, perdió su casa. Es una serie de cosas que solamente lo entiendes cuando lo vives. ¿Cómo mi papá, mi familiar, que es mi sangre, afronta la vida después de esto? Decidí volver a Bogotá, porque aquí puedo trabajar y enviar algo para que él cuente conmigo”, explicó Ramos.

El terremoto de este lunes en Colombia se sintió de forma intensa y prolongada en la capital, lo que llevó a la evacuación preventiva de numerosos edificios y residencias. De acuerdo con medios locales, la Alcaldía Mayor y los organismos de socorro activaron de inmediato los protocolos de revisión. Según los reportes preliminares, en Bogotá no se registraron víctimas fatales ni daños estructurales graves.

“Las cosas en La Guaira no están bien, no hay tantas fuentes de ingreso. Allí todo quedó vacío, triste y desolado. Entonces me vine a Bogotá. Necesitaba irme porque además una semana antes del terremoto yo había renunciado a mi trabajo en La Guaira. Dije “Voy a retomar mi rumbo en Bogotá, ¿qué puede pasar?” Yo todavía no estoy preparada mentalmente, porque yo jamás imaginé que esto pasaría acá”, apuntó Abigail.

De Caracas a Bogotá

Máximo Ferro despertó con el tembleque del colchón y el sonido de las lámparas que oscilaban de un lado a otro. Sentía que el mundo comenzaba a moverse violentamente y apenas parpadeó para despabilarse. El agudo chillido de una alarma sísmica le atravesó el oído. No se detuvo a pensarlo mucho. En pijama y con los zapatos mal puestos salió del cuarto, cruzó el pasillo y corrió escaleras abajo los seis pisos que lo separaban del lobby del Exe Bacatá 95, ubicado en la zona norte de la capital de Colombia, junto con un primo que salió medio desnudo en medio del pánico. Eran las siete y media de la mañana. Hacía dos meses había experimentado una sacudida similar en el estudio de un canal televisivo en Caracas, a 1.419 kilómetros de distancia.

¿Qué probabilidades había de que viviera dos grandes movimientos sísmicos en dos países distintos con menos de dos meses de diferencia?, se preguntó en un vídeo publicado a través de su cuenta de TikTok pocos minutos después del sismo. Ferro, influencer venezolano, contó a Efecto Cocuyo que durante el terremoto en la calle se seguía escuchando la alerta antisísmica colombiana. Además de ello, reportes en redes sociales señalan que centenares de personas recibieron una notificación temprana en sus teléfonos con sistema Android.

“No sé de dónde salía la alarma en la ciudad y ni siquiera sabía que existía aquí en Latinoamérica. El terremoto duró bastante, se sintió como dos minutos, quizás un poco más. Porque en todo ese trayecto que hicimos corriendo seguía el movimiento y cuando estuvimos abajo pasaron como 30 segundos más y seguía moviéndose todo. Nosotros esperamos por lo menos una media hora abajo, esperando una réplica. Como lo vivimos antes en Caracas, creo que la sensación es completamente diferente porque tú ya sabes lo que puede llegar a pasar. El susto era mayor, demasiados pensamientos de “¿Por qué se está repitiendo esto otra vez?”. A la media hora subimos a buscar las pertenencias importantes”, dijo Ferro en entrevista telefónica este lunes.

Aclaró que se encuentra haciendo escala en Bogotá con el objetivo de regresar a Caracas. Por otro lado, aseguró que la organización en Colombia fue muy distinta a la percibida en Venezuela el 24 de junio y los días posteriores:

“Para empezar, la alarma alerta a las personas y les da chance a entender lo que está pasando: escuchas la alarma y entiendes que es una emergencia. A los 10 minutos empezaron a salir bastantes helicópteros sobrevolando Bogotá, que me imagino que es para evaluar las zonas afectadas en el primer momento. Ya por esa parte uno veía acción desde el minuto cero. Luego a través de las redes sociales veías comunicados del gobierno, de cuerpos policiales y de los bomberos haciendo movilizaciones pertinentes”, explicó Ferro.

Así mismo, el Servicio Geológico Colombiano (SGC) emitió boletines técnicos automáticos y detallados en cuestión de minutos. La Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) activó de inmediato Puestos de Mando Unificado (PMU) coordinados. La respuesta estatal fue rápida.

Hasta el momento, no hay un balance oficial de cuántos connacionales han resultado afectados tras el terremoto. El director general del SGC, Julio Fierro Morales, afirma que el evento telúrico es el “más fuerte” que se ha sentido en la última década en el vecino país.