Ambientalistas advierten que promover tenencia ilegal de fauna silvestre fomenta su tráfico - Efecto Cocuyo

LA HUMANIDAD · 22 FEBRERO, 2020 11:56

Ambientalistas advierten que promover tenencia ilegal de fauna silvestre fomenta su tráfico

Texto por Jeanfreddy Gutierrez | @Jeanfreddy

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La bióloga Diana Duque, quien encabeza el Proyecto Ateles para conservar al endémico mono araña café en el bosque de Caparo; y el entrenador Richard Linares, protagonizaron un intercambio en redes sociales que fue denunciado por la investigadora como cyberacoso.

Esto después de que ella manifestara que las publicaciones de Instagram por parte del preparador del Miss Venezuela alentaban a la tenencia ilegal de fauna silvestre, producto del tráfico de la misma, una actividad que en Venezuela genera al menos 321 millones de dólares en ganancias para traficantes según una investigación realizada en 2009.

Al respecto, la Sociedad Venezolana de Ecología, Fauna Curiosa y la Unión Venezolana de Ornitología publicaron un comunicado conjunto titulado “En defensa del conocimiento de los profesionales en fauna silvestre”.

En el documento recuerdan que La Ley de Protección a la Fauna Silvestre (1971) y su Reglamento de 1999 prohíbe la comercialización y tenencia ilegal de guacayamas, con excepción de aquellos individuos que han sido criados en cautiverio en centros especializados como zoológicos y/o centros de rehabilitación, dispuestos para fines legalmente avalados (científicos en su mayoría) y que son movilizados únicamente entre zoológicos bajo la modalidad de intercambios si cuentan con los permisos requeridos en los artículos I, II y III de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas.

Así mismo, detallan que según el Libro Rojo de la Fauna Venezolana, las guacamayas Roja, Bandera, Azul y Amarilla se encuentran en estatus de casi amenazadas por la disminución de sus poblaciones silvestres,debido al comercio ilegal como mascotas. Esto implica que las guacamayas son parte del tercer grupo de aves más amenazadas a nivel mundial, principalmente por esta causa.

En el texto también resaltan que aunque los zoológicos no se encuentran en condiciones ideales, en estos recintos se cuenta con la figura legal que hace responsable al Estado de su cuidado donde deben existir biólogos y veterinarios que velan por el cuidado de animales silvestres rescatados, para procurar su reinserción en la vida silvestre en los casos en que sea posible y cumpliendo con la normativa ambiental necesaria.

Agregan que los zoológicos tienen el objetivo de educar y conservar la biodiversidad, generando conocimiento científico para programas de conservación ex situ (fuera del hábitat natural) para mantener las poblaciones in situ.

En Venezuela hay programas de conservación de caimanes, tortugas y manatíes.  Este último en el Zoológico Bararida de Barquisimeto mientras que en Mérida hay un centro de conservación de anfibios, que han acudido a la creatividad y la inventiva para superar los obstáculos de la crisis económica y de servicios públicos.

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La SVE dice que entiende los sentimientos de amor por estas aves pero también señala que se debe pedir asesoría y opinión experta en respeto de su derecho a la libertad. Además, condenan los ataques contra la bióloga Diana Duque y respaldan la denuncia sobre la alimentación inadecuada con alimentos procesados para consumo humano que se exhibía en redes sociales, lo que está contraindicado por veterinarios.

El comunicado finaliza pidiendo que se apoye el trabajo de biólogos conservacionistas en el país para evitar que malas prácticas se vuelvan un denominador común, ni se incentive el tráfico ilegal de fauna silvestre, el segundo delito más grave detrás del tráfico de armas y drogas.

La presidenta de la SVE, la bióloga Vilisa Morón, apunta que el problema central no fue la advertencia de Duque sino la promoción indirecta del tráfico de fauna de parte de una figura pública, que recurriera al acoso tras el llamado de atención. Se pregunta la científica: “¿la sociedad ya no respeta y valora el conocimiento? ¿por qué atacar en lugar de debatir e informarnos?”.

Vale resaltar que la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) tiene competencias en Guardería Ambiental y que tras el decomiso o rescate de fauna silvestre debe ser entregado a algún zoológico o centro de conservación. Sin embargo, el Ministerio de Ecosocialismo está en deuda con la creación de refugios en los 335 municipios como estipula la Ley de Fauna Doméstica, Libre y Cautiverio de 2010.

Proteccionismo responsable

El tráfico ilegal es apenas penado en Venezuela. En 2014 dos personas fueron condenadas a realizar tres meses de servicio comunitario por cazar 65 aves protegidas en territorio indígena, mientras que al año siguiente un hombre acusado de querer vender dos cardenalitos recibió una régimen de presentación en tribunales cada 30 días, la  misma pena dada en 2011 a un hombre por poseer uno, aunque la Ley Penal del Ambiente estipula de tres a cinco años y una multa económica por la pesca o caza de fauna silvestre con cualquier fin.

“Las penas son muy escuetas. Las más altas logradas efectivamente son de 100 unidades tributarias. Algunos abogados estamos solicitando una modificación en el texto normativo, que sea punitivo con privación de libertad como está sucediendo en Colombia”, le dijo el abogado José David Muñoz, de la Asociación para la Defensa y Protección de los Animales (Asodepa) a Mongabay en 2015.

El ambientalista y observador de aves, Rafael Gianni, coincide en la necesidad de reformar los zoológicos para que  puedan incluir la rehabilitación y albergue temporal o definitivo de especies de fauna silvestre pero advierte que las autoridades civiles y policiales municipales, regionales y locales, así como bomberos y militares, desconocen qué hacer en casos de entrega, decomiso o rescate de fauna silvestre. Lo que explica cómo llegaron las aves a Linares.

“En mi experiencia he notado que casi ningún funcionario que tienen el deber de actuar, no saben redactar o abrir el expediente necesario, desconocen sus obligaciones en este tema”.

En su opinión, por falta de refugios, cree que Linares habría actuado de buena fe pero le recomienda retirar todas las imágenes y videos en sus redes sociales en la que aparezcan las guacamayas, para atender el llamado de los profesionales de no alentar la tenencia ilegal o irregular de fauna silvestre.

Lamenta que al haberle escrito de forma que consideró respetuosa y profesional, con enlaces a sus artículos sobre el tema, quien administra los perfiles de Linares decidió borrar sus comentarios. “Como cabeza de familia y amante de los animales, espero que él enmiende y estas situaciones no vuelvan a pasar porque como Diana dijo, su fin último no era la confiscación de animales, sino que no se le promocionaran como mascotas”.

Roger Pacheco Eslava, vocero de valores humanos en la ONG proteccionista AnimaNaturalis, le dijo a Efecto Cocuyo que en Caracas hay una “agradable invasión de guacamayas” que proviene de animales liberados por quienes en su momento las poseyeron.

El activista rechaza que estas aves vayan a algún refugio porque han visto que allí exhiben un proceso de adaptación, en las que han sido semidomesticadas, pues aunque se acercan a balcones a comer frutas, van y vienen libremente. “El problema con Linares es que cayó en el “mascotismo” y en la exhibición de las mismas en redes sociales porque en su figura de ‘influencer’ podría llevar a que muchas personas crean que está bien tenerlas en cautiverio en las casas, lo que iría en contra de las liberaciones que poblaron la capital a principios del milenio”.

Pacheco Eslava citó el ejemplo del Centro de Rehabilitación Plumas y Colas en Libertad para guacamayas y perezas en La Trinidad, llevado por la veterinaria Grecia Marquis. En Venezuela también hay centros privados de refugio y rehabilitación conocidos como Bioparques en Mérida y Caracas. El vocero proteccionista coincide en que los zoológicos sean transformados en centros de rehabilitación y refugio de animales silvestres, al criticar que cuando se anuncian inversiones o mejoras en estos espacios, la mayoría son para las áreas que serán ocupadas por humanos.

“Sólo les doy amor”

En conversación con Efecto Cocuyo, Richard Linares, dijo que le envió una nota de voz a Diana Duque por medio de la productora de Viviana Gibelli, después de acudir a su programa de radio para pedir disculpas. Le ofreció conocerla para unir fuerzas en favor de la fauna y le reiteró sus disculpas. En una publicación de Instagram, el entrenador aseguró que su reacción fue por el temor de perder sus guacamayas.

“Una de las cosas que aprendí de adoptar estas guacamayas es que si se les libera morirían y en estos 4 años con ellas las siento como miembro más de mi familia, sé que es ilegal tener fauna silvestre pero mi intención siempre fue soltarlas, luego me enteré que no era conveniente”, reveló tras asegurar que no daría más declaraciones a la prensa. “Aprendí que se debe ser responsable con el uso de las redes sociales. Asumí mi error públicamente y de corazón. Jamás invité a que insultaran a la bióloga solo dije que le informaran cómo vivían mis guacayamas”.

Admite que cometió un error pero que los primeros insultos llegaron a él por mensajería privada en sus redes sociales, y que sintió que fue sometido al escarnio público, aunque admite que fue un error su reacción teniendo una audiencia tan grande. “Lo único que les doy a mis guacayamas es amor, cuidado y una dieta que me han recomendado de frutas y semillas de girasol”.

Linares revela que las aves llegaron a él hace cuatro años. La primera fue un regalo de un capitán de la Aviación que vivía en Fuerte Tiuna, donde fue rescatada mientras que la segunda se la dejaron en una finca de su propiedad, donde también posee caballos.

“Aún tengo miedo”

La bióloga Diana Duque dijo que desconocía el estatus de figura pública de Linares y que se sorprendió al ver las publicaciones de las guacamayas en su cuenta de Instagram.

“No vi ningún mensaje conservacionista que dejara en claro su origen o algún mensaje al público de no hacer lo mismo”.

Asegura que nunca le escribió directamente sino que al notar que poseía dos millones de seguidores, que estaban recibiendo un mensaje en apoyo a la tenencia ilegal de fauna silvestre, acudió a varios grupos dedicados a la ecología, las aves y el proteccionismo animal en Facebook, donde le dijeron que Linares siempre borraba los comentarios que le habían hecho.

Pero su mayor sorpresa fue encontrar que, en estos espacios virtuales, un gran número de personas lo defendieron. “Estaba impresionada que teniendo tanto apoyo tendría esa reacción de publicar mi fotografía en sus perfiles de Instagram y Facebook, donde empezó toda la ola de ataques”. Añade que de uno de los grupos salieron las capturas de pantalla que Linares publicó en su cuenta de Twitter.

La bióloga afirma que “aprendió que las personas tienen muy mala percepción sobre los animales y el cautiverio, pero también que estamos muy mal como sociedad”. La investigadora dice que aún siente miedo. “Su reacción a un post de Facebook, que nunca fue en mi propio muro, fue tan exagerada que no sé que debe estar pensando y sintiendo que todo esto lo expuso a las críticas de todo el país”. La creación de distintas cuentas impostoras en su nombre ha aumentado sus temores.

Foto: EntornoInteligente