Muere niña indígena y otros nueve están intoxicados por consumo de yuca amarga en Monagas

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Una niña indígena de la etnia Warao se convirtió este lunes, 20 de marzo, en la tercera víctima mortal por el consumo de yuca amarga en Monagas, en lo que va del año, donde se ya cobró la vida de otros dos niños en el mes de febrero, también de comunidades rurales y empobrecidas de Maturín.

La pequeña Omaira Pildaín de dos años consumió el tubérculo preparado en su hogar a las 4:00 de la tarde de ayer domingo, 19 de marzo, en la población de San José de Buja, a 57 kilómetros  al sur de Maturín y está conformada por unas 300 familias indígenas que viven en condiciones precarias por la falta de acceso al agua potable.

En total, fueron diez los niños -de 13, 10, 9, 7, 5 y 4 años, además de Omaira y dos adultos -la madre Marisol Pildaín y otra persona sin identificar-, los intoxicados por el consumo de la yuca. Según el papá de la pequeña, sacaron la yuca de un cultivo propio, la madre la ralló y preparó casabe, pero sin pasarla por un sebucán para extraerle el yare (sustancia nociva contenida en este tubérculo cuando es amargo) sino que solo la exprimió con un trapo. Con excepción del papá que salió a pescar en el río Pedernales (Delta Amacuro), todos los demás se intoxicaron tras comerlo.

Este lunes alrededor de las 10:00 am, la mamá de Omaira y los otros nueve niños fueron trasladados en sendas ambulancias al Hospital Universitario “Dr. Manuel Núñez Tovar”, en la capital monaguense. Sin embargo, la niña falleció en la comunidad de Buja, donde por las tradiciones ancestrales no fue llevada al centro asistencial.

Lo mismo ocurrió con los niños de la familia Suárez, que en vez de consumir la yuca decidieron fabricar el casabe, pero sin tomar las previsiones necesarias para extraerle el ácido cianhídrico.

Omaira, su mamá y el resto de los niños comenzaron a sentir los síntomas de la intoxicación a las 6:00 de la tarde del domingo, dos horas después de ingerir el alimento. Dolores abdominales, vómitos y dificultades para respirar se hicieron presentes en los afectados.

En esta comunidad indígena la vida gira en torno al río Morichal Largo, donde los hombres pescan, las familias viven alrededor del afluente del que obtienen el agua para el consumo humano a falta de del acceso al agua potable.

Desde el año pasado, el cacique ha denunciado en los medios de comunicación regionales las fallas en la planta para procesar el agua del río, lo que ha provocado la aparición de brotes de amibiasis y parasitosis, una situación similar a la que viven en la comunidad indígena de Yabinoko, a unos 90 minutos de Buja.

Dos primeros casos

El pasado 15 de febrero el contralor sanitario del estado Monagas, informó que ese día falleció en el Humnt el niño Santiago Rodríguez, de 5 años, quien comió yuca amarga en la población rural de La Morrocoya también al sur de Maturín. Dos días antes, el 13 de febrero, había fallecido el primer niño del año en Maturín por la intoxicación de yuca amarga, en el sector La Constituyente de la capital monaguense.

El año pasado al menos ocho personas fallecieron en Monagas por esta razón, una de las entidades en el país con más registros y donde ocurrió la primera muerte a mediados del año 2016.