Joven arrollado por la tanqueta fue uno de los que auxilió a Bassil Dacosta en 2014

El muchacho del pañuelo blanco en el rostro y lentes que aparece en la imagen de esta nota es Pedro Yammine, de 22 años. El 12 de febrero de 2014 escribió en las redes sociales: “Bassil trataba de decir algo en la Jaula y le dije: ¡ESO, DI HOLA, ESTÁS VIVO. RESPIRA QUE ESO ES LO MEJOR QUE HAY EN LA VIDA!”. Ese fue el primero de 26 tuits que publicó contando cómo había ayudado y acompañado hasta la muerte a Bassil Dacosta, el joven al que la policía asesinó tres años atrás mientras protestaba contra el Gobierno de Nicolás Maduro.

Hoy, Pedro Yammine yace en una clínica caraqueña con daños en las costillas, algunos huesos rotos y el pulmón colapsado, luego de que una tanqueta de la Guardia Nacional le pasara por encima el pasado 3 de mayo. Su condición es estable, pero está en terapia intensiva.

La VN-4, también conocida como el “rinoceronte”, retrocedió, estaba en llamas. A medio camino se detuvo y luego aceleró hacia adelante y arrolló a un grupo de jóvenes que protestaba en Altamira. Entre ellos estaba Yammine. Dos veces pasó sobre su cuerpo inerte.

Hay varios videos que captan el dramático momento:

Pedro iba con frecuencia a las protestas de 2014, pero, según explica su amigo Luis Pernía, a las de 2017 solo se había incorporado desde hacía escasas dos semanas.

En la protesta de  2014 también estaba Robert Redman con una bandera anudada en el cuello. Él fue otra víctima de la violencia gubernamental. Murió por el impacto de una bala el mismo 12 de febrero de hace tres años; pero horas más tarde que Bassil. Aún no se sabe quién fue su asesino.

Ese día, Redman también tuiteó sobre Dacosta. “Hoy me pegaron una pedrada en la espalda, un cascazo por la nariz, tragué bomba lacrimógena, cargué al chamo que falleció, y tú qué hiciste?”, escribió por la tarde. Horas más tarde, lo mataron

“Están los tres ahí -dice Pernía. Dos fueron asesinados y uno está luchando por su vida en estos momentos”.

Un amigo que lo acompañaba durante las protestas del miércoles, y que prefiere mantener su nombre en resguardo, aseguró que minutos antes del suceso, Yammine había animado a los otros muchachos. “Justamente antes de que le pasara lo que le pasó, dijo: ´Vamos todos´”. Asegura que Pedro es de los que siempre se situaban en primera fila frente a los militares  “y eso que no tenía ni máscara ni nada. Solo su franela”, dice su amigo.

“Nosotros protestamos por la injusticia que se vive todos los días en este país; la impotencia de que nos repriman sin hacer nada. Queremos que este Gobierno salga, queremos libertad, no queremos vivir en dictadura”, concluye durante la entrevista. Eran las 2:34 de la mañana y el joven de 19 años no podía conciliar el sueño.

Pedro es fotógrafo artístico y su compromiso con el país es explícito. En su cuenta de Facebook, al día siguiente del asesinato de Bassil, escribió:

Luchando por quienes se quedan en sus casas, por quienes tienen miedo, por quienes no caminan Caracas y se quejan.

Daría todo por mi Venezuela, desde que nací. 

En el brazo llevaba escrito con bolígrafo la palabra “Venezuela”.

Yammine es uno de los al menos dos heridos por los uniformados que atacaron al grupo de manifestantes con milimétrica crueldad. Una alevosía que se ha vuelto cotidiana entre los cuerpos represivos que actúan  en Venezuela.

Fe de erratas: En la versión inicial del artículo escribí que era el joven de la franela roja, pero es el de la franela blanca.