“Casi la pierdo por una descompensación”, dice hijo de paciente sin Euthyrox

Juana del Carmen Arroyo perdió cerca de 30 kilos de peso luego de dejar de tomar Euthyrox (Levotiroxina sódica). No fue su decisión, ni la de su médico tratante, solo que en las farmacias de Barquisimeto, la ciudad donde reside, difícilmente se consigue el fármaco. La señora, de 64 años y con problemas de tiroides, se descompuso, perdió apetito, tuvo mucha somnolencia, “el metabolismo se le descontroló totalmente y hasta la piel y el cabello se le deshidrataron”, recuerda su hijo Juan, luego de que ella pasara varias semanas sin la medicación. “Es algo cíclico. El tratamiento no se puede descuidar (…) yo casi la pierdo por una descompensación total”, apunta.

Pero el caso de Juana se repite en varios estados del país e incluso en la capital. Álvaro Molina, de 41 años y con hipotiroidismo, pasó hasta dos semanas sin el tratamiento a finales de 2015. Explica que en un primer momento percibió fuertes dolores de cabeza y calambres. “Después vino el decaimiento que se parece a la flojera. Bostezas y no quieres levantarte de la cama, y los síntomas se intensificaron. La depresión se presentó varios días después de estar sin el medicamento, junto con taquicardias y temblores”, especifica el paciente que fue diagnosticado hace 12 años.

Una lista de 10 medicamentos para el sistema endocrino se encuentra en graves fallas, según indica la Federación Farmacéutica de Venezuela. A esta se le unen al menos 5 más, de acuerdo con la doctora especialista en endocrinología María Dolores Valdez. Entre ellos se encuentra el Glucofage (Metformina) o el Actos (Pioglitazona), indicados para pacientes diabéticos, la Gliclazida y hasta la Insulina. Es precisamente la diabetes una de las que más alarma a especialistas puesto que más de 1 millón 700 mil personas presentan esta condición en el país y se ubica como la cuarta causa de muerte en la nación.

“Ha sido aterrador. Los pacientes no consiguen insulina, ni orales (…) Les estamos educando para buscar herramientas alternativas a ver si se consiguen otros, pero es difícil”, asegura Nancy Sanz, de la directiva la Sociedad Venezolana de Endocrinología. Pero no en todos los casos puede variar el tratamiento. Así le indicó el médico a Tamara Beer, cuya hija padece de hiperinsulinismo.

20160126070312Es Alba Marina Colina, de 14 años, quien empezó a presentar síntomas de que algo no iba bien hace un año. Mareos, fuertes dolores de cabeza y dolencias en el cuerpo la aquejaron primero y luego, aumentó de peso, tuvo fuertes cambios de carácter y notó un incremento en el crecimiento de sus vellos en brazos y piernas. Beer, le tomó citas con neurólogos, oftalmólogos y finalmente, un endocrinólogo. Éste fue quien dio con un diagnóstico hace unas semanas pero en ninguna farmacia ha conseguido el Glucofage que le recetó el médico, solo la opción +XR que está contraindicada para la joven que tuvo problemas gástricos. De no seguir su tratamiento 500 mg en almuerzo y en la cena, podrá agravarse y padecer de diabetes.

Los pacientes con esta condición, insulinodependientes, denunciaron en junio de 2015 la falta de insumos para reponer sus bombas insulina, por lo que debieron volver a utilizar las inyecciones. Niños con complicaciones de hiperinsulinismo congénito también tienen problemas para conseguir su medicación.

Medicados toda la vida

“Para algunos es indispensable (Euthyrox) como para las personas operadas o niños y jóvenes que nacieron sin tiroides o la tienen muy comprometida”, indica Sanz. Ellos estarán medicados toda la vida. “Es un medicamento económico, que sería muy fácil tener en el país y lo peor es que hay pacientes que sin ellos pueden llegar hasta la muerte”, concluye.

Ante este escenario algunas personas han buscado la manera de conseguir el medicamento fuera del país. En una encuesta realizada en la cuenta de Twitter de Efecto Cocuyo de las 233 personas que respondieron a la pregunta: ¿con qué frecuencia consigue Euthyrox?, el 55% indicó que no lo conseguía, el 34% que lo conseguía a veces y un 11% aseguró que lo adquiría en el exterior.

Es el caso de Laura Cifuentes, otra paciente con hipotiroidismo que ha contado con la suerte de poder traerlo desde otros países . “He pasado hasta tres días sin tomarlo, pero sé que si son más se torna crítica la situación”, dice la mujer de 45 años. A ella le operaron de un tumor benigno en la tiroides hace 3 años y a partir de allí se resignó a estar medicada el resto de su vida. Cifuentes alerta que ya hace año y medio el problema con este fármaco era importante. “La cajita que trae 50 o 60 pastillas cuesta 12 bolívares y en Colombia , 12 dólares, los contrabandistas le sacan hasta la enésima potencia”, presume.

En esa fecha donó dos cajas que le sobraban porque estaban a punto de vencerse y una se la dio a una mujer que tras un mes sin consumirlo había perdido parte del pelo. “Ella me contó que lo tenía largo, por la cintura, y cuando la vi le llegaba por los hombros”, según le dijo la joven, se lo había cortado porque los mechones de cabello se le caían demasiado.

“Ayer se me acabaron las de 100 mg y hoy tengo que tomar 4 de 25 mg. Es la última cajita que me queda pero ya alguien me va a traer de México”, dice Cifuentes. La mamá de Alba, cuenta que arrancó el tratamiento con una donación de representantes del colegio, pero espera poder conseguir algunas pastillas pronto.

SI DESEAS CONTACTAR A ALGUNO DE LOS AFECTADOS QUE APARECEN EN ESTE TRABAJO PUEDES COMUNICARTE A TRAVÉS DEL CANAL DE WHATSAPP DE EFECTO COCUYO AL NÚMERO: +584241594124