Con globos y canciones infantiles despiden a los cuatro niños asesinados en El Valle (Fotos) - Efecto Cocuyo

SUCESOS · 17 SEPTIEMBRE, 2018 23:40

Con globos y canciones infantiles despiden a los cuatro niños asesinados en El Valle (Fotos)

Texto por Vanessa Moreno Losada | @MoreLosada24

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El dolor congregó a una comunidad entera. Este 17 de septiembre, en El Valle (Distrito Capital) despidieron a cuatro niños asesinados el viernes anterior por un vecino del sector. Como una tragedia catalogaron el múltiple homicidio y manifestaron su descontento por la actuación de la policía que ultimó al presunto asesino.

El velorio de los niños de El Valle se realizó en la funeraria Chirinos, ubicada en la calle Baruta. Gracias al apoyo de la comunidad se logró la donación del servicio fúnebre, las cuatro urnas, los espacios en el Cementerio General del Sur y la capilla velatoria para que los dolientes pudieran despedir a los pequeños.

Desde la tarde del domingo 16 de septiembre el lugar estuvo lleno de allegados. No querían dejar solos los féretros de Humberto Ruiz y Roxana Alexandra Conde Graterol, ambos de 10 años de edad; Julianyerli Valeria Conde Graterol, de 4 años de edad; y Jonás Jonneiker Conde Graterol, de 1 año de edad. Los últimos tres eran hermanos.

Ellos fueron víctimas presuntamente de José Manuel Morgado Bello, de 48 años de edad, quien tenía más de 15 años como residente del barrio El 70 de El Valle. Lo apodaban «zapatero» y pese a conocer su «costumbre» de robar, ninguno de los vecinos sospechó que podría ser un homicida.

En su vivienda encontraron los cuerpos de los niños el viernes 14 de septiembre. Las niñas habían sido abusadas sexualmente y tenían golpes en la cabeza, al igual que Humberto. El más pequeño, Jonás Jonneiker, murió por asfixia mecánica.

«Esto es una tragedia. Qué horrible. Esos ángeles. No entiendo cómo ese hombre pudo cometer ese crimen«, manifestó uno de los presentes sobre los niños asesinados.

Este lunes 17 de septiembre en la mañana, la calle Baruta fue colapsada por los vecinos. Había niños, adultos mayores y adolescentes por igual. «Esto parece el velorio de Maduro, vale», exclamó uno de los presentes al ver la multitud.

Quienes deseaban ver los cuerpos de los niños asesinados en sus urnas blancas debían hacer fila. De diez en diez los dejaban pasar; siempre y cuando no hubiese desorden en la puerta de la funeraria.

Dentro, los cuatro féretros estaban uno al lado del otro. Los familiares adornaron los de los varones con pequeñas pelotas de goma y los de las niñas con flores. Paralelamente, un sacerdote oraba en silencio por el alma de los pequeños. También daba apoyo espiritual a quien se le acercaba.

«No es justo que lo hayan matado. Ahora ¿cómo uno sabe si hay otras víctimas también? Dicen que ya había abusado a otros niños en Valles del Tuy«, «No, no, no. Eso no tuvo que ser así. Él tenía que ir preso«, exclamaban los vecinos entre sí. Algunos manifestaron su deseo de hacer «justicia» por su propia mano.

Una parada previa

Al mediodía, un grupo de mujeres pidió a los niños que se acercaran a la puerta de la funeraria. Allí armaron una rueda e hicieron que los infantes se tomaran de la mano. Así entonaron el himno nacional y otras canciones infantiles típicas. “Ale limón, ale limón el puente se ha caído…»

Mientras esto ocurría, sacaron las urnas. Una de ellas iba cargada por un grupo de niños. El resto por adultos. La marcha fúnebre acompañó a las víctimas con los mismos cantos infantiles, aunque el llanto les ganaba. Finalmente, montaron los féretros en dos furgonetas. «Siempre con Dios», se leía en la puerta de los vehículos cuando cerraron.

Foto: Cortesía Daniel Hernández

La primera parada no fue el Cementerio General del Sur, sino la comisaría de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) en Coche. Autobuses, motos, carros particulares y una unidad de la Policía Nacional Bolivariana (PNB), usada como «perrera«, se detuvieron allí porque el padres de tres de las víctimas está preso.

Desde hace tres meses, Julio César Conde Lara, de 34 años de edad, está recluido en el sitio. Los tres hermanos son sus hijos.

«Tiene tres meses detenido por una ridiculez. Esa juez lo condenó injustamente. Ahora ¿cómo le vamos a decir que le mataron a tres de sus cuatro hijos? ¿Que un tipo los sacó de su casa y se los mató?», se preguntaba su hermana, Francis Conde Lara, antes de llegar a la comisaría.

Carolina Graterol declaró a El Nacional que el viernes 14 de septiembre ella salió de su casa para llevarle la comida a su esposo. En estas comisarías no le suministran alimentos a los detenidos, pese a que es violación a las leyes venezolanas.

Para esa diligencia, Carolina se llevó a su segundo hijo, de 8 años de edad. Al parecer dijo a Roxana, de 9 años, que cuidara a sus hermanitos y que no le abriera la puerta a nadie. Luego de ir a la comisaría, la mujer hizo una cola para adquirir comida a precio regulado. Regresó cerca de las 4:00 pm y vio que los niños no estaban.

«Fui a preguntarle a varios vecinos. A mis hijos siempre los veían por ahí. Pero esta vez nadie los había visto. Allí fue que me enteré que también buscaban a Humberto», explicó.

Carolina y otras tres mujeres ingresaron a la comisaría este 17 de septiembre. Vestidas de negro y en llanto dieron la noticia a Julio César, quien está condenado a cuatro años de cárcel por robo agravado.

Los funcionarios de la GNB permitieron el ingreso de las carrozas fúnebres, para que el detenido pudiera despedirse de sus hijos. «El dolor que hay allá adentro es muy grande», exclamó un militar a otros allegados.

Padre de uno de los niños asesinados en El Valle narra cómo los encontró sin vida

Foto principal: Cortesía Daniel Hernández

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