El talento y la sonrisa olímpica de Daniel Dhers, de Venezuela para Tokio

SOLAZ · 6 AGOSTO, 2021 06:45

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Verónica De Sousa A.


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Rodando por la Plaza Altamira, Bello Campo, Las Mercedes, a través de Los Próceres y llegado a Propatria, fue como Daniel Dhers giraba sus primeros pedales sin saber que, luego de 16 años de carrera profesional, ganaría la medalla de plata en BMX freestyle de Tokio 2020.

“Que loco que hace años me sacaban de las plazas, por montar bicicleta, y ahora estoy en los Juegos Olímpicos” expresó Daniel en una entrevista con Eli Pérez de CNN.

Para el rider de 36 años, ser el corredor de más edad y llegar a posicionarse en el podio olímpico, representa un gran logro que le permite unir a su país; “el deporte sana: estoy muy feliz porque Venezuela ha tenido la oportunidad de unirse por sus deportistas”.

Con dos rondas de 60 segundos y un ranking que se definió según la media entre ambas puntuaciones, Daniel Dhers, explicó él mismo, tuvo que resumir 16 años de carrera profesional en tan corto tiempo; trucos emocionantes, originales y creativos, son las palabras con las que el sitio web oficial de Tokio 2020 define a este deporte no convencional.

En la entrevista con Pérez explicó que durante su presentación hizo un truco que nunca antes había hecho en una competencia, otro que le costó muchos años dominar y algunos que inventó en sus primeros años; alrededor de 2005.

“Me decía a mí mismo: si puedes, si puedes. Pero después pensé, ¿Cómo no te va a salir si es un truco que haces desde el 2005?” contó Daniel, quien tiene una amplia experiencia en competencias internacionales.

 

Tan solo 9 competidores conformaron la categoría del BMX freestyle. Volando por el aire, al estilo de Superman, y sonrisas olímpicas, el caraqueño logró una puntuación de 92.03 puntos que fueron más que suficientes para la presea plateada; que, además, es la primera medalla olímpica latinoamericana en el debut del freestyle en una cita olímpica.

El cinco veces campeón de los X Games y medallista de oro en lo Panamericanos de 2019, hizo un live desde su Instagram al enterarse de su posición en la categoría: “Soy el corredor más viejo de la competencia por 10 años y terminé en el pódium olímpico” exclamó con emoción.

Dhers confesó que desea competir en los Juegos Olímpicos de París 2024, por lo que seguirá preparándose para quizás lograr el oro. 

“Parte del terror” de un deporte no convencional

Cuando era un niño pequeño, a Daniel no le gustaba andar en bicicleta; no fue sino hasta los 12 años cuando, motivado por ver a sus amigos dar vueltas a la cuadra, que decidió darle otra oportunidad y aprender por sí mismo; desde entonces, no se ha bajado del asiento.

Con sus vecinos del municipio Chacao conoció un mundo desconocido donde otros ‘chamos’ volteaban las alcantarillas, las saltaban y se suspendían en el aire por unos segundos; en la Caracas de los noventa el único lugar en el que podría ver algo parecido era en revistas especializadas en deportes extremos.

En una constante lucha con su madre, Dhers fue de los adolescentes que se escaba de clases para pedalear y que “saltando escaleras, barandas y muros, aterrorizábamos a la ciudad”.

Saltos sencillos, maniobras puntuales y trucos específicos, que le permitían la infraestructura caraqueña, eran los límites de Daniel; solo en VHS podía ver los cambios de piernas y las bicicletas en el aire, por riders internacionales mucho más experimentados.

Dhers en el podium olímpico junto al australiano Logan Martin, medalla de oro, y el británico Declan Bruce, medalla de bronce

El portal web Cinco 8 reseña una especie de leyenda contada por Daniel: “Un alemán -cuyo nombre fue olvidado- llegó al país casi por accidente… llegó al Caracas Gran Prix, uno de los pocos parques de Caracas donde se podía hacer BMX, pidió una bicicleta y comenzó a hacer cosas que ninguno de los adolescentes había visto en vivo. Daniel entre ellos”.

Desde entonces comenzó a practicar con sus compañeros y a hacer exhibiciones en Caracas y Barquisimeto; al cumplir los 16 años Daniel se dio cuenta que con su pasión y talento podría dedicar su vida al BMX; sin embargo, nunca se imaginó llegar a unas olimpiadas.

El carismático subcampeón olímpico se mudó a Argentina a principios del año 2000 junto a sus padres; pero no fue hasta que comenzó a planificar su ruedo hacia Estados Unidos que quedó de sexto en los Latin X-Games de 2004. Más adelante, llegó a entrenar con Dave Mirra, una de las leyendas del BMX; quien se convirtió en su mentor y amigo.

En medio de la gloria internacional, Dhers construyó el Daniel Dhers Action Sports Complex, un parque de entrenamiento en Estados Unidos donde él mismo ofrece ayuda a los atletas profesionales que deciden formarse en el lugar; algunos de sus alumnos compitieron con él, en el Parque Urbano Ariake, utilizando trucos que Dhers les enseñó.

“Cuando se anunció la inclusión del BMX estilo libre en los deportes olímpicos, Dhers estaba por retirarse. Apostó por intentarlo y ahora ha dicho que le queda gasolina para llegar a París 2024” reseña El País.