Las salas de teatro en Caracas reabren poco a poco sus puertas

SOLAZ · 16 JULIO, 2021 06:36

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Verónica De Sousa A.


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El 12 de marzo de 2020 se apagaron las luces y se bajó el telón del teatro venezolano. El gobierno de Nicolás Maduro decretaba emergencia nacional por el COVID-19 y los actores dejaron las tablas, guardaron sus vestuarios y cerraron los camerinos por tiempo indefinido. El show no podía continuar.

Los siguientes días, los centros culturales debieron cancelar eventos, postergar funciones y desatender a su público.

En enero de este año el gobierno autorizó la reapertura de teatros, cines, museos y todos los espacios culturales, bajo el esquema de flexibilización 7+7, por lo que algunos -sobre todo en la capital- reactivaron sus actividades. La mascarilla y el gel anti bacterial se volvieron indispensables. 

Las salas de teatro estuvieron cerradas durante casi un año y medio: “Fueron meses de mucha incertidumbre y preocupación -dice José Pisano, director general de la Fundación Trasnocho Cultural. La situación sanitaria mundial, y desde el caso particular del Trasnocho, la incógnita de cuándo volveríamos abrir, cómo estarían nuestros trabajadores y el estado de las instalaciones” dice Pisano.

A dos meses de haber comenzado la pandemia, el Trasnocho Cultural decidió transformar su página web informativa en una plataforma de streaming; para  que el público no olvidase al teatro y el teatro no abandonase al público.

El Trasnocho Web cuenta con 20 obras de teatro disponibles, pregrabadas, y con un costo de 3$; algunas funciones se transmitieron en vivo. Pisano dice que la recepción del público hacia la plataforma ha sido positiva, pero irregular; agradece que les hayan permitido conectar con audiencias internacionales.

A finales del mes de enero el Trasnocho Cultural reactivó sus actividades en el sótano de Paseo Las Mercedes; con aforos limitados, todas las medidas de bioseguridad y mucha prudencia.

Al momento de la reapertura, el Trasnocho casi lleno todas sus funciones; a la llegada de la popularmente conocida cepa brasileña -a mediados de febrero y marzo- el público se volvió a resguardar y la afluencia de espectadores disminuyó.

El Centro para el Desarrollo Teatral Rajatabla ha mantenido su marquesina activa desde el 28 de febrero, con motivo de su 50 aniversario; William López, presidente de Rajatabla, cuenta que la recepción del público ha sido muy buena.

Comenzaron con la obra Ubú a las puertas del cielo y desde entonces no han dejado de estrenar espectáculos; el teatro ya cuenta con una programación establecida hasta el mes de diciembre.

“Hemos regresado con todas las medidas de bioseguridad y a la gente le ha gustado volver al teatro; lo extrañaban. Inmediatamente después de que estrenamos, el público se volcó a asistir a ver a Rajatabla; en nuestro caso, nos ha ido muy bien”, dice el presidente de Rajatabla.

En un espacio para 100 personas y con un aforo limitado de 50, López catapulta el regreso como exitoso, aunque lento; con funciones durante las semanas flexibles, viernes, sábados y domingos, asisten entre 30 y 40 personas.

“El teatro tiene 2000 años aguantando pandemias”

El productor y promotor teatral Douglas Palumbo califica la reapertura de las salas teatrales como un proceso lento y emocionante; “El público está creciendo, hay que reinventarse y reconocer otra vez al espectador; saber qué es lo que quiere y rehacer los puntos de teatro”.

Explica que, por un lado, el gremio tiene muchas ganas de trabajar; pero el proceso de montaje se ha vuelto más complicado de lo que ya era. Sin embargo, insiste en mirar al futuro: “No vamos a desfallecer, vamos a seguir”.

Desde el punto de vista de la primera actriz Verónica Arellano: “La situación actual del teatro en Venezuela es intentar recuperar nuestro terreno, llegar a donde estábamos y seguir”.

A pesar de que el actor, y director del Grupo Actoral 80, Héctor Manrique considera que la reapertura fue excesivamente tardía, al regresar a las tablas, del Trasnocho Cultural, con la obra La foto la respuesta del espectador fue excelente.

“Desde que comenzó la pandemia mucha gente decía que el teatro se iba a acabar, pero el teatro tiene 2000 años aguantando guerras y pandemias; mientras el hombre esté, el teatro va a estar” dice Manrique, quien afirma que las salas teatrales son espacios necesarios para afrontar tiempos tan complicados.

Para la actriz Rossana Hernández constatar la reapertura de las salas teatrales significó una esperanza y un respiro. Sin embargo, le preocupa la inexistencia de un programa de protección pública para los artistas teatrales en el país, pues según comenta, no cuentan con “respaldo de ningún nivel”.

“El teatro siempre ha encontrado las formas de manifestarse. Quizás lo más fortalecido en nuestro gremio es el capital humano, si vemos afectada nuestra salud, ese capital se ve golpeado; esto es lo que más me preocupa”.

El teatro a distancia, ¿sigue siendo teatro?

lEdificio, sitio, lugar, escenario o conjunto, son algunos de los sustantivos que utiliza la Real Academia Española para definir la palabra teatro: “Lugar en el que se realiza una acción ante espectadores o participantes”, concluye el diccionario.

La palabra viene del griego y significa “lugar para contemplar”, por lo que, al principio de la pandemia, actores, productores, directores y maestros actorales se vieron en la necesidad de reinventarse para no abandonar su oficio.

En el caso del actor, Sócrates Serrano, afirma que “la experiencia de hacer teatro a través de video -ya sea grabado o en vivo- no me termina de agradar ni como espectador ni como actor”; confiesa que ha llegado a resultarle sumamente aburrido.

“El teatro es insustituible”, afirma Serrano quien estuvo presentado su unipersonal Gregory, caminos de fe en el Centro Cultural BOD, con aforo limitado, durante el fin de semana del 2 de junio.

“Una sala que es para 300 personas (la Sala de conciertos del CC BOD) tenía 79 butacas; fue muy raro, pero también fue lo más cercano a la experiencia teatral a la que estamos acostumbrados, y la gente lo valoraba, lo aceptaba y lo agradecía” dice Sócrates.

Para el actor venezolano haber estado, durante ese fin de semana, nuevamente en el teatro, con público, “es irrepetible e inmejorable”.

La actriz Desirée Monasterios dice que “el teatro para que sea teatro necesita es un lugar, un actor y alguien que lo vea, y ya está”; explica que a pesar de que un porcentaje de personas aseveran que la modalidad virtual no es teatro, “cada cosa tiene su magia”.

El teatro a distancia, un híbrido entre lo tradicional y la nueva modalidad digital, parece ser un formato que permanecerá incluso en un posible futuro sin COVID-19.