«¡Venir a trabajar sale más caro que quedarnos en casa!», protestaron en el Clínico Universitario

SALUD · 19 MARZO, 2018 13:37

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Julett Pineda Sleinan | @JulePineda


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Los trabajadores del Hospital Universitario de Caracas (HUC) no tienen insumos, materiales, reactivos, equipos, medicinas ni sueldos dignos. Desde los médicos hasta los camilleros y el personal de limpieza, todos trabajan «de manos atadas» para devengar un salario que de poco les sirve para enfrentar el mercado hiperinflacionario puertas afuera del centro de salud.

«¡Venir a trabajar nos sale más caro que quedarnos en casa!», exclamaron los trabajadores del hospital en una protesta que hicieron en la entrada del HUC este lunes, 19 de marzo. Ante la falta de condiciones dignas para trabajar, muchos han optado por renunciar a sus puestos. Quienes se quedan siguen cobrando el mismo sueldo, pero ahora deben triplicar sus esfuerzos por el déficit de personal.

«Tenemos unos 100 camilleros para los cuatro turnos cuando deberíamos tener mínimo 250. Tenemos un déficit de aproximadamente 60% y con sobrecarga de trabajo», denunció Richard Navarro, supervisor general de los camilleros del hospital universitario.

«Hay personas que las han botado porque no tienen cómo venir al trabajo y pagar el pasaje», denunció Mauro Zambrano, dirigente sindical del nosocomio.

José Mata trabaja como personal de limpieza y debe viajar todos los días desde Tacarigua (Miranda) hasta el HUC. «Yo gano 220 mil bolívares al mes. Me sale más caro venir a trabajar hasta acá», indicó, «pero con lo poco que me queda puedo comprarme una harina o alguito».

Tampoco cuenta con las condiciones para ejercer su trabajo en las instalaciones del hospital. «Para limpiar solo tenemos ganas», dijo. No hay guantes ni suficientes bolsas de basura. La limpieza solo la puede hacer con agua porque las autoridades no suministran el cloro, desinfectantes ni otros insumos.

Atención de todo menos gratuita

Quien ingrese al otrora hospital referencia del país debe completar una lista de insumos médico quirúgicos antes de operarse. El listado va desde algodón, hasta las batas médicas y el suero. Sin haberla completado, el paciente no entrará a quirófano.

«Yo soy camillero de la emergencia y aquí no hay absolutamente nada. No hay ni solución para hidratar al paciente. Hasta el yelco hay que pedirlo para tomar una vía», protestó Jean Carlos Infante.

Los reactivos para evaluar las donaciones de sangre no son los únicos que escasean en el hospital. Los laboratorios solo tienen insumos para hacer pruebas de heces y de orina, cualquier otro examen que necesite el paciente debe realizarlo por fuera del sistema público de salud y correr con los gastos.

Lo mismo ocurre con los equipos. Los rayos X dejaron de funcionar hace aproximadamente tres años, el resonador está «en terapia intensiva» y los tomógrafos nuevos están presentando fallas por falta de mantenimiento.

No solo en exámenes y placas deben gastar los pacientes. Ni la comida está garantizada en el hospital universitario. El pasado fin de semana sirvieron espaguetis sin salsa para el almuerzo y arroz con leche sin azúcar para la cena.

«Aquí no hay clasificación de dietas. A todo el mundo le sirven lo mismo, desde el primer piso hasta el último», explicó Denis Guédez, delegado sindical. «Los que pueden, compran comida a sus familiares, pero aquí hay mucha gente que esta sola».

Ante los oídos sordos de las autoridades y de la directora Antonieta Caporale, exministra de Salud, los trabajadores decidieron manifestarse y tocar las puertas de organismos internacionales.

«Hicimos la solicitud a la Cruz Roja de Venezuela para que haga los trámites, ize su bandera y llame a abrir un canal humanitario«, informó Margot Monasterios, integrante del sindicato. «Estamos en un holocausto. Que se aboquen a ejercer el derecho a la salud«.

SALUD · 30 ENERO, 2023

«¡Venir a trabajar sale más caro que quedarnos en casa!», protestaron en el Clínico Universitario

Texto por Julett Pineda Sleinan | @JulePineda

Los trabajadores del Hospital Universitario de Caracas (HUC) no tienen insumos, materiales, reactivos, equipos, medicinas ni sueldos dignos. Desde los médicos hasta los camilleros y el personal de limpieza, todos trabajan «de manos atadas» para devengar un salario que de poco les sirve para enfrentar el mercado hiperinflacionario puertas afuera del centro de salud.

«¡Venir a trabajar nos sale más caro que quedarnos en casa!», exclamaron los trabajadores del hospital en una protesta que hicieron en la entrada del HUC este lunes, 19 de marzo. Ante la falta de condiciones dignas para trabajar, muchos han optado por renunciar a sus puestos. Quienes se quedan siguen cobrando el mismo sueldo, pero ahora deben triplicar sus esfuerzos por el déficit de personal.

«Tenemos unos 100 camilleros para los cuatro turnos cuando deberíamos tener mínimo 250. Tenemos un déficit de aproximadamente 60% y con sobrecarga de trabajo», denunció Richard Navarro, supervisor general de los camilleros del hospital universitario.

«Hay personas que las han botado porque no tienen cómo venir al trabajo y pagar el pasaje», denunció Mauro Zambrano, dirigente sindical del nosocomio.

José Mata trabaja como personal de limpieza y debe viajar todos los días desde Tacarigua (Miranda) hasta el HUC. «Yo gano 220 mil bolívares al mes. Me sale más caro venir a trabajar hasta acá», indicó, «pero con lo poco que me queda puedo comprarme una harina o alguito».

Tampoco cuenta con las condiciones para ejercer su trabajo en las instalaciones del hospital. «Para limpiar solo tenemos ganas», dijo. No hay guantes ni suficientes bolsas de basura. La limpieza solo la puede hacer con agua porque las autoridades no suministran el cloro, desinfectantes ni otros insumos.

Atención de todo menos gratuita

Quien ingrese al otrora hospital referencia del país debe completar una lista de insumos médico quirúgicos antes de operarse. El listado va desde algodón, hasta las batas médicas y el suero. Sin haberla completado, el paciente no entrará a quirófano.

«Yo soy camillero de la emergencia y aquí no hay absolutamente nada. No hay ni solución para hidratar al paciente. Hasta el yelco hay que pedirlo para tomar una vía», protestó Jean Carlos Infante.

Los reactivos para evaluar las donaciones de sangre no son los únicos que escasean en el hospital. Los laboratorios solo tienen insumos para hacer pruebas de heces y de orina, cualquier otro examen que necesite el paciente debe realizarlo por fuera del sistema público de salud y correr con los gastos.

Lo mismo ocurre con los equipos. Los rayos X dejaron de funcionar hace aproximadamente tres años, el resonador está «en terapia intensiva» y los tomógrafos nuevos están presentando fallas por falta de mantenimiento.

No solo en exámenes y placas deben gastar los pacientes. Ni la comida está garantizada en el hospital universitario. El pasado fin de semana sirvieron espaguetis sin salsa para el almuerzo y arroz con leche sin azúcar para la cena.

«Aquí no hay clasificación de dietas. A todo el mundo le sirven lo mismo, desde el primer piso hasta el último», explicó Denis Guédez, delegado sindical. «Los que pueden, compran comida a sus familiares, pero aquí hay mucha gente que esta sola».

Ante los oídos sordos de las autoridades y de la directora Antonieta Caporale, exministra de Salud, los trabajadores decidieron manifestarse y tocar las puertas de organismos internacionales.

«Hicimos la solicitud a la Cruz Roja de Venezuela para que haga los trámites, ize su bandera y llame a abrir un canal humanitario«, informó Margot Monasterios, integrante del sindicato. «Estamos en un holocausto. Que se aboquen a ejercer el derecho a la salud«.

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