Restricciones y fallas de servicios agravan situación de personas con cáncer - Efecto Cocuyo

SALUD · 27 ABRIL, 2020 20:30

Restricciones y fallas de servicios agravan situación de personas con cáncer

Texto por Mariana Souquett Gil | @nanasouquett Fotos por @mairetchourio

Ver más de

Mariana Souquett Gil | @nanasouquett

¿Cómo valoras esta información?

1
QUÉ CHÉVERE
1
QUÉ INDIGNANTE
QUÉ CHIMBO

“¿Qué hago?” se convirtió en una pregunta cotidiana en dos chats de WhatsApp que agrupan a personas con cáncer. La falta de gasolina, las restricciones de movilidad y la interrupción de tratamientos han agravado la situación de los pacientes oncológicos desde que inició la cuarentena para frenar el avance del nuevo coronavirus en Venezuela.

En los hospitales, las consultas se suspendieron hasta nuevo aviso y no hay citas nuevas. Las cirugías electivas también se paralizaron. Muchos de los pacientes que ya habían comenzado sus tratamientos no pueden trasladarse hasta sus centros por ausencia de combustible y limitaciones entre municipios.

“Hay pacientes que ya iniciaron tratamiento y no han podido tener continuidad porque no pueden movilizarse o las personas que trabajan en los centros no tienen forma de ir a esos centros. Cuando las personas saltan los ciclos, cuando, les falta un tratamiento, corren el riesgo de que la condición de salud avance más rápido”, dice Luisa Rodríguez Táriba, directora de la Fundación de Lucha contra el Cáncer de Mama (Funcamama).

La sede de Funcamama, que atiende a 3.500 personas al mes en el estado Carabobo, permaneció tres semanas cerrada. Pudieron retomar actividades el lunes 13 de abril. La falta de gasolina impidió que médicos y técnicos se desplazaran para poder aplicar los tratamientos a los pacientes. Los “salvoconductos” del personal tampoco han funcionado como deberían.

“Hay pacientes que van a tener casi dos meses sin aplicarse sus tratamientos, cosa que es muy grave porque los pacientes oncológicos deben tener cada 21 días sus quimioterapias”, agrega.

El efecto de la cuarentena se suma a la preexistente dificultad de acceso a medicamentos y estudios. Solo en 2019 en Funcamama diagnosticaron más de 490 personas con cáncer de mama. Según los cálculos de la organización, 96% no tenía tratamientos antes de la crisis de la crisis de COVID-19 por no poder acceder a medicamentos, quimioterapias y radioterapias debido a las limitaciones del sector público y los altos costos del sector privado.

El 4 % restante que lograba resolver al traer medicamentos de Colombia u otros países, y gestionar sus tratamientos por cuenta propia, tuvo que paralizarlo a causa de las limitaciones de viaje y las restricciones en la frontera.

Preocupación

Mildred Varela, activista de derechos humanos y vicepresidenta de la Asociación Civil Conquistando la Vida (Aconvida) en Caracas, organización que coordina los dos grupos del sistema de mensajería, afirma que los pacientes atraviesan por una calamidad. La sede de Aconvida, además, no está operativa. Durante el estado de alarma solo han podido encargarse de recibir y distribuir algunos medicamentos.

“En lo que va de cuarentena fallecieron dos pacientes. Una falleció el 30 de marzo y la otra el 4 de abril. Pudimos darles medicamentos para tuvieran al menos ‘un buen morir'”, expresa. Agrega que desde antes de la llegada del SARS-CoV-2 ya había personas en metástasis sin poder acceder a los protocolos de tratamiento.

Las Farmacias de Medicamentos de Alto Costo del Instituto Venezolano de los Seguros Sociales (Ivss), donde muchos pacientes retiran tratamientos, trabajan hasta el mediodía. Sin embargo, no tienen todos los medicamentos y contrastes que necesitan los pacientes. En medio de la contingencia, si la persona puede llegar y el medicamento está disponible, le entregan tratamiento por dos meses.

Los pacientes recién diagnosticados igualmente se enfrentan a la incertidumbre durante la cuarentena. Para Varela, también sobreviviente del cáncer, el hecho de tener un diagnóstico y no poder avanzar en los tratamientos hace que muchos pacientes sientan que tienen una “sentencia a muerte”.

“Se supone que cuando uno está diagnosticado debe estar lo más que se pueda para empezar el tratamiento, pero sin el tratamiento y con la angustia, los pacientes comienzan a colapsar y a pensar que no pueden con esto”, añade Varela. Ante esa realidad, entre los planes de la organización está la realización de terapias grupales y actividades por los grupos de WhatsApp.

Destaca que muchos de los pacientes del Instituto de Oncología Dr. Luis Razetti son de las regiones y no han podido trasladarse hasta el hospital ubicado en Cotiza, Caracas.

Más atención

En el servicio de Pediatría del oncológico Luis Razetti, las consultas también están suspendidas mientras ejecutan un protocolo de atención durante la contingencia.

“Solo estamos atendiendo a los pacientes activos que están recibiendo tratamiento con quimioterapia. Los casos de otros estados, si es una emergencia les damos admisión”, dice Manuel Camacho, médico del servicio. En algunos casos han tenido que modificar el tratamiento de acuerdo con la enfermedad. Buscan impedir un descenso acelerado de los valores en la cuarentena.

En Valencia, Funcamama ha logrado atender a 109 personas desde que reinició sus labores en un horario de 7:30 am a 1 pm debido a las medidas tomadas en el estado. Solo una persona se encarga del traslado del personal. Además trabajan con solo medio día de electricidad y con servicio de agua solo dos días a la semana.

Funcamama y Aconvida llaman a las autoridades nacionales y a los organismos de cooperación a no olvidar a las personas con condiciones crónicas, entre ellos los pacientes renales, hematológicos y oncológicos.

El cáncer no se detiene por la pandemia de COVID-19. Estamos sumamente preocupados viendo que todos los esfuerzos y financiamientos se van a abocar a tratar esto, y apoyamos las gestiones que se están haciendo para revenir y controlar la pandemia, pero nos preocupa la falta de asignación de presupuesto para condiciones de salud crónicas”, enfatizó la directora de Funcamama.