La pandemia dejó al Zulia sin su "toxicólogo emergente" - Efecto Cocuyo

SALUD · 14 OCTUBRE, 2020 09:33

La pandemia dejó al Zulia sin su “toxicólogo emergente”

Texto por Mariana Souquett Gil | @nanasouquett Fotos por Cortesía

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Víctor Núñez se trasladaba hasta donde lo necesitaran. Su número telefónico estaba disponible en las áreas de emergencia de los hospitales de Maracaibo y Cabimas. “Llámate a Víctor, que él te atiende”, cuentan los médicos que decían cuando había una urgencia toxicológica, como una mordedura de serpiente. Como un bateador en espera, siempre dispuesto a ser llamado, Víctor Núñez se fue ganando un lugar especial en la memoria de sus compañeros como el “emergente de la toxicología” del estado Zulia.

Cuando faltaba una semana para que la doctora Angélica Quiroz inaugurara el Centro Toxicológico Chiquinquirá, el doctor Víctor apareció en el Hospital Chiquinquirá, que se convertiría en la sede del nuevo servicio. Tras graduarse como médico, luego como internista y después como especialista en Toxicología Médica en el Hospital de Coche, en Caracas, se devolvió a su natal Cabimas. Pero allí no había puesto para él y fue remitido a Maracaibo por el Director Regional de Salud del estado de ese entonces.

“Fue para nosotros un motivo de alegría abrir el Centro Toxicológico Chiquinquirá. Desde entonces trabajó en el Hospital Chiquinquirá como médico toxicólogo. Aparte de entender la casuística rápido, comenzó a crecer. Cuando todos se enteraron de que teníamos el servicio, llegamos a convertirnos en un centro de referencia de toxicología. Trabajamos bastante y no teníamos control del tiempo que dedicábamos”, relata la pediatra y toxicóloga Angélica Quiroz, jefa del servicio.

Allí permaneció durante 27 años. Junto a la doctora Quiroz, se esmeró en formar a nuevas generaciones de médicos y en atender a sus pacientes. El Centro Toxicológico se convirtió en referencia en el estado y en la región occidental del país, asesorando a instituciones de municipios de otras entidades, como Falcón y Trujillo. Luego se sumaron dos médicos más: el doctor César D’Pool y la doctora Kenia Arbona. Junto a Quiroz, los cuatro integraron un grupo para dar charlas, talleres, entrenamientos y el curso de emergencias toxicológicas para nuevos internos y residentes.

“Víctor era muy colaborador y fue muy querido”, destaca Quiroz. “Siempre se esmeró en enseñar a residentes de posgrado. Teníamos programación para Medicina Interna y Pediatría, formamos equipo de investigación en toxicología y generando trabajos llegamos a tener alguna proyección internacional, hasta que la situación de crisis nos fue menguando y también nos afectó desde el punto de vista económico”.

Núñez (d) fue docente del Diplomado en Toxicología Clínica y del posgrado de Medicina de Emergencia y Desastres del Hospital El Rosario | Cortesía

Nuris de Revilla, internista del Hospital Chiquinquirá, afirma que además de emergente, el doctor Víctor era un “todero” en el campo de la toxicología y tenía un atributo que lo hacía “especial”: calidad humana. Yeliany Núñez, su sobrina, admiraba la solidaridad que su tío “Nene” tenía con sus pacientes, sus familiares y su comunidad, al igual que su capacidad para responder ante cualquier llamado.

“Él prestaba colaboración en cualquier centro de salud que lo llamara y ameritaba de sus conocimientos como toxicólogo, bien sea vía teléfono o presencial. Era docente de Pediatría en el Chiquinquirá y de Medicina Interna, en el Hospital Privado El Rosario también prestaba servicio de docente y en el Hospital General de Cabimas Adolfo D´Empaire también ayudaba”, recuerda.

A sus 63 años, Víctor continuaba sus labores durante la pandemia de COVID-19. Aunque se protegía, no pudo escapar del nuevo coronavirus. Su familia piensa que se contagió atendiendo a sus pacientes. Al enfermar, fue atendido en un Centro de Diagnóstico Integral (CDI) en Los 40’s, en Cabimas. Luego lo trasladaron al Hospital Universitario de Maracaibo y finalmente al Hospital Coromoto.

Nunca se casó ni tuvo hijos, pero sus hermanos y sobrinos se encargaron de ayudarlo durante su enfermedad. Aunque recibieron apoyo de la dirección del Hospital Chiquinquirá y la Gobernación del Zulia, su familia inició en redes sociales una campaña de recolección de fondos para financiar parte de su tratamiento y el mantenimiento de la higiene. Pero tras varios días en la unidad de cuidados intensivos, el doctor Víctor Núñez falleció el pasado 21 de septiembre.

Solo tres toxicólogos en Zulia

Cuando el doctor Víctor Núñez llegó a Cabimas como toxicólogo, aún no se entendía la importancia de haber sumado un especialista más para el Zulia, una “cantera de tóxicos”. “El estado Zulia es una cantera de tóxicos porque tenemos industria, lago, petroquímica. Tenemos todavía el área industrial que antes fue muy extensa y hoy está reducida, pero se trabaja con exposición a metales, al cromo y hay varias empresas con exposición tóxica”, destaca la doctora Quiroz.

El Centro Toxicológico Chiquinquirá se mantiene como el único sitio de referencia en toxicología en el estado. Permanece abierto todo el año y sigue asesorando a otras instituciones, pero con la muerte del doctor, quedó solo con dos especialistas en toxicología: la doctora Quiroz como jefa y la doctora Kenia Arbona como adjunta. El doctor D’Pool había emigrado a Ecuador pocos años antes. Otro toxicólogo reconocido en la entidad, Dámaso Domínguez, tampoco está activo. Según el gremio, solo hay un toxicólogo más en el Zulia: el doctor Emigdio Leal, en el Hospital Militar de Maracaibo.

En el occidente del país, la única institución que forma especialistas es la Universidad de Los Andes (ULA) en el estado Mérida, que cuenta con un postgrado en Toxicología Médica, de tres años de duración. Pero para cada llamado a concurso solo hay cuatro cupos: tres para estudiantes venezolanos y uno para extranjeros. El otro centro que formaba expertos en Toxicología Médica era el Hospital de Coche de Caracas, pero estuvo cerrado desde finales de 2018 por un incendio y ahora se encarga de atención a pacientes con COVID-19 tras su reapertura este 2020.

Uno de los deseos del doctor Víctor Núñez y de la doctora Angélica Quiroz era ampliar el proyecto del Centro Toxicológico del Hospital Chiquinquirá para convertirla en una institución de referencia no solo en el país, sino en la región latinoamericana, además de formar más especialistas. “Ojalá se pueda cristalizar ese sueño que siempre tuvimos”, expresa Quiroz. Según el Colegio de Médicos del estado Zulia, el doctor Víctor también soñaba con llevar la toxicología a todos los municipios del estado, un compromiso que llaman a asumir “bajo la luz de su memoria”.