Sin maquinaria pesada y con 6 sensores de movimiento: Así se logró el rescate de Hernán Gil
Los expertos calificaron este rescate como uno de los más desafiantes en sus carreras y establecieron una logística de turnos ininterrumpidos de día y noche

El rescate con vida de Hernán Alberto Gil Flores, tras ocho días después del doble sismo del 24 de junio, llamó la atención de los equipos de rescates más especializados de varios países y marcó un hito en las operaciones de salvamento.
El despliegue de más de 100 rescatistas internacionales y 147 horas de maniobras continuas en el tercer sótano del centro comercial Galerías Playa Grande, ubicado en la parroquia Urimare, del estado Vargas, en La Guaira, convirtieron este operativo en un caso de estudio técnico global, según informaron los especialiestas a las afueras del centro comercial donde realizaron el rescate.
La complejidad del colapso atrajo la cooperación inmediata de brigadas de rescate urbano de diversas nacionalidades, quienes coordinaron esfuerzos bajo un mismo protocolo logístico.
Marco Antonio Franco Hernández, subcoordinador nacional de Socorros de la Cruz Roja Mexicana y líder del equipo USAR, en una entrevista con Efecto Cocuyo, a las afueras del lugar del rescate la mañana de este 2 de julio, ofreció las especificaciones técnicas que marcaron este exitoso rescate.
“Fue un rescate muy complicado, muy técnico. En la zona donde se encontraba, el edificio colapsó hacia adentro y por desgracia mucha de la estructura cayó sobre la caseta donde él (Gil) trabajaba”, precisó Franco Hernández.
El rescatista explicó que las características del derrumbe, sumadas a las constantes réplicas registradas en la zona, impidieron el uso de maquinaria pesada, lo que obligó a los especialistas a diseñar una estrategia de entrada al lugar basada exclusivamente en herramientas manuales e ingeniería de apuntalamiento.

Para Franco Hernández, el éxito de la misión radicó en la precisión técnica y la resistencia física de los equipos, quienes trabajaron en turnos ininterrumpidos para evitar un nuevo desplome. Señaló que este operativo se transformó en una referencia para los equipos de búsqueda y rescate urbano, debido a las variables extremas que enfrentaron, tales como el confinamiento prolongado, la inestabilidad del terreno y el desgaste térmico de los operarios.
La operación, que concluyó a las 3:00 a. m. de este jueves, abrió paso a una fase de análisis por parte de las agencias internacionales involucradas para evaluar las lecciones logísticas dejadas por el siniestro.
Lo localizaron al escuchar su voz
El primer contacto que tuvieron los profesionales del rescate con Hernán no necesitó tecnología de último nivel, pues se produjo de forma acústica mientras el equipo de rescate urbano de Costa Rica, integrado por 16 especialistas, realizaba labores de recuperación de cuerpos en el sector subterráneo.
La rescatista de la Cruz Roja costarricense Carolina Soto, quien también conversó con este medio de comunicación, señaló que un operario que se desplazaba en busca de herramientas escuchó una voz entre los escombros y dio la alerta al líder del grupo.

Soto precisó que, tras suspender las actividades de recuperación para priorizar la señal de vida, los rescatistas realizaron llamados verbales de confirmación. La fuerza de la respuesta del vigilante permitió establecer el perímetro de forma directa, haciendo innecesario el uso de dispositivos tecnológicos de detección en esa primera fase.
“Estábamos trabajando en una recuperación de unos cuerpos. Mi compañero asiste por unas herramientas que necesitábamos para seguir haciendo los otros trabajos y él lo escucha. Entonces le da la alerta al grupo, habla con el líder de nosotros y dejamos de lado el tema de la recuperación porque es una vida, hay que darle prioridad. Se escuchaba súper fuerte, se escuchaba que él estaba ahí”, relató Soto.
Posteriormente, la posición fue verificada por las unidades caninas para fijar el punto exacto donde los rescatistas comenzarían las labores de socorro.

Logística de rotación
Para sostener la extracción a lo largo de seis días, las Cruz Roja de Venezuela, México, Colombia, Costa Rica, y los equipos de Chile, Portugal, Estados Unidos, y El Salvador establecieron una logística de turnos ininterrumpidos de día y noche.
Los líderes de las misiones de rescate informaron que las funciones del personal fueron estrictamente rotativas, debido al desgaste físico que provocaban la humedad, el calor y el uso obligatorio de cascos y rodilleras.
Los rescatistas alternaban las tareas en la superficie con relevos dentro del ducto de escape, donde realizaban labores manuales de limpieza de escombros, acarreo de material en cubetas y soporte técnico en el túnel.
“Trabajamos, subimos a hacer otros relevos, estamos a veces asistiendo a cosas. Yo también estuve en el ducto ayudando a limpiar en algún momento. Entonces son muchas las funciones que hacemos. Nos quedábamos en la acera mientras unos ingresaban, no íbamos ni siquiera a veces a cambiarnos, ya teníamos como esa meta de que necesitábamos traer a don Hernán aquí arriba”, describió Soto.
Para no interrumpir la secuencia de los relevos, los operarios pernoctaron de forma continua. Franco Hernández confirmó el nivel de permanencia de su delegación mexicana. “En el caso de nuestro equipo se quedó día y noche completamente, todos los días desde que llegamos, pero la organización es únicamente ponernos de acuerdo con quién le toca, a qué hora le toca, cuánto tiempo le toca, cuántas personas va a meter, qué tipo de equipo necesita”, dijo.
Replanteamiento de estrategias
La inestabilidad del edificio y el desprendimiento de material cada vez que se removían los escombros obligaron a los equipos de rescate a modificar el plan de rescate en múltiples ocasiones durante estos seis días.”Nunca había participado en un rescate que durara tantas horas. Que fuera tan complicado. Que hubiese que cambiar la estrategia tantas veces. Muchas veces se tuvo que replantear lo que se estaba haciendo”, explicó Soto.
Los socorristas explicaron que cada cambio de estrategia implicaba evaluar nuevas opciones de ingreso a través del túnel de siete a nueve metros de longitud en línea recta y dos metros de descenso vertical, debido a que la zona de la caseta de vigilancia estaba catalogada como de alto riesgo por las réplicas sismológicas constantes.
“No nos imaginábamos que ya estando muy cerca nos íbamos a tardar todavía dos días más porque estaba en una zona muy inestable, tuvimos que planificar muchas veces cómo llegar hasta él, por un lado, por otro, era muy peligroso para los rescatistas estar metidos y literalmente fueron muchas sesiones de coordinación”, aseguró el subcoordinador nacional de Socorros de la Cruz Roja Mexicana.
Una viga de concreto lo protegió
El acceso hasta Gil Flores requirió la construcción de un túnel subterráneo donde cada metro de avance exigió un protocolo técnico de medición, corte e instalación de apuntalamientos de madera y sistemas hidráulicos para asegurar las paredes del conducto.
De hecho, los rescatistas explicaron que el uso de herramientas pesadas quedó limitado a implementos manuales, como palas, picos y martillos. “Cada cosa que se iba avanzando se tenía que apuntalar (colocar soportes puntuales), ya sea con madera o con equipos hidráulicos, obviamente para dar seguridad al rescatista. En ocasiones sí tenemos suerte en espacios grandes, pero la gran mayoría en espacios pequeños, entonces también se tiene que hacer manual. Es medición, corte, ver si queda, asegurarnos que puede uno ingresar y se va avanzando poco a poco”, detalló el líder de la delegación mexicana.

Los riesgos estructurales, dijo el rescatista, condicionaron el ritmo de la excavación para traer de vuelta a casa a Hernán. “Un golpe mal dado, cortar una varilla mal puesta que tenga tensión genera que se mueva la estructura y eso lo platicamos cientos de veces con todos los equipos, era muy necesario tener mucho en cuenta. Teníamos como seis sensores de movimiento activados en todo el edificio y cuando eran las réplicas pues se movían, entonces teníamos que evacuar”, indicó.
El representante de la delegación mexicana explicó que Hernán sobrevivió debido a que una viga de concreto que cayó sobre la caseta de vigilancia sin romperse, y soportó el peso de los pisos superiores y creó un espacio vital.
“La fortuna que tuvo es que al desprenderse una viga importante y no romperse, la viga cayó encima de su caseta, eso le salvó la vida, la viga soportó todo el peso. Él estaba en una posición fetal, un poquito acostado, tenía movilidad en las manos y en los pies, pero obviamente conforme más tiempo pasaba pues menos movilidad tenía porque no hacía circulación y estaba deshidratado”, describió Franco Hernández.
Tras la salida de Gil Flores a la superficie a las 3:00 a. m. y su estabilización por paramédicos hasta las 9:00 a. m., los equipos internacionales iniciaron la fase de cierre del escenario. Los rescatistas señalaron que continuarán con las labores de rescate en los lugares donde sean requeridos tras el doblete terremoto en Venezuela.
