Hasta las agujas faltan en las unidades de diálisis del país - Efecto Cocuyo

SALUD · 28 FEBRERO, 2019 18:45

Hasta las agujas faltan en las unidades de diálisis del país

Texto por Julett Pineda Sleinan | @JulePineda

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Carmen Padilla estuvo a punto de no recibir su tratamiento este jueves, 28 de febrero. La razón: en la Unidad de Diálisis Barquisimeto, en el estado Lara, no había agujas para «conectar» a la paciente renal a la máquina. Las enfermeras del centro asistencial tuvieron que resolver ante la contingencia y llamar a otra unidad para pedir prestados insumos suficientes.

El listado de materiales médicos que están ausentes en las unidades que dependen del Instituto Venezolano de los Seguro Sociales (Ivss) sigue alargándose. Ya no son solo las vitaminas, el hierro o los filtros dializadores los que escasean en las salas de diálisis. Insumos tan básicos como las gasas y las agujas también brillan por su ausencia.

«Yo llego en el primer turno de la mañana y veo cómo las enfermeras organizan el material que llega a cuentagotas para poder rendirlo entre tantos pacientes«, dice Padilla. En la Unidad de Diálisis Barquisimeto unas 200 personas con insuficiencia renal reciben atención médica.

Una gasa y una inyectadora por paciente. Esa es la política de las enfermeras, quienes cuidadosamente cortan las vendas en pequeños rectángulos para que todos puedan tener una parte.

Los medicamentos complementarios que suministraba el Ivss a los pacientes renales se convirtieron en un lujo. Desde hace tres años, el Seguro Social no suministra hierro y desde el mes de diciembre se paralizó la dotación de ácido fólico. Las personas que reciben atención en esta unidad son quienes deben correr con estos gastos ahora.

«Hemos tratado de buscar presupuestos, pero una ampolla de hierro está en 64 mil bolívares y, por lo general, al mes nos corresponde colocarnos 10 ampollas si los niveles están bajos», afirma Padilla.

A partir de 2018, los insumos para recibir las diálisis se hicieron cada vez más «contados» Los filtros, las líneas (sondas por las que pasa la sangre de la máquina al paciente y viceversa) y el bicarbonato empezaron a fallar con cada vez más frecuencia, hasta el punto de suspender las sesiones.

Semanalmente, los pacientes con insuficiencia renal requieren recibir terapia dialítica tres días en sesiones de cuatro horas cada una. De no ser tratados, las toxinas se acumulan en la sangre y empiezan a retener líquido. El riesgo es un paro respiratorio.

Ahora falta lo más básico en las unidades: gasas y agujas que, en la mayoría de los casos, son los mismos pacientes quienes deben costearlos.

La misma realidad que vive Carmen se repite en la Unidad de Diálisis del Centro, en Valencia (Carabobo). Yanni Pérez, paciente renal de 39 años, ha tenido que llevar gasas, alcohol y hasta adhesivo para fijar su catéter porque en el centro asistencial no hay insumos.

«Y eso no es nada. Hay diálisis en las que los pacientes deben llevar aún más materiales», afirma.

«Las crisis se mantienen en las unidades de diálisis del país. Lo poco que manda el Seguro Social apenas da para cubrir lo que se necesita en un solo día de terapia. Los insumos llegan, sí, pero de manera intermitente y las personas con insuficiencia renal no pueden saltarse sesiones porque se complican», urge Reymer Villamizar, director de la ONG Amigos Trasplantados de Venezuela.

Si los materiales médicos no están en falla, entonces es la suspensión en el suministro de agua lo que paraliza el tratamiento, alerta Villamizar.

Según la Encuesta Nacional de Hospitales, para noviembre del año pasado, 70% de los centros de salud reportaron irregularidades en el suministro de agua.

Lea también: En 7 de cada 10 hospitales falla el suministro de agua, denuncia Médicos por la Salud

Mientras tanto, los pacientes con insuficiencia renal siguen sin alternativas: no hay insumos en las unidades de diálisis y no pueden optar tampoco a un trasplante de riñón porque el Programa de Procura de Órganos en Venezuela fue suspendido en abril de 2017.

«La situación es muy grave. Todas las personas que están en diálisis tienen sus días contados», lamenta Villamizar.

Por falta de insumos suspenden sesiones de diálisis en al menos ocho estados