Venezuela ha reportado más de 104.000 casos de malaria a la OPS en 2020
La OPS expresa preocupación por el efecto de la pandemia en la distribución de medicamentos, el acceso al diagnóstico y el reporte de casos de malaria / Foto OPS Credit: OPS

Mientras el mundo se propone eliminar la malaria como un problema de salud pública para el año 2030, en Venezuela es una meta que luce “imposible” en las condiciones actuales y con la promoción de un factor importante: la minería. 

Tras ser un país pionero en la eliminación de la malaria en el siglo XX, los casos comenzaron a subir en 2015 hasta llegar al número más alto en el territorio: En 2017 y en 2018, según cifras oficiales, el país superó los 400.000 casos de malaria, aunque expertos estimaban que en 2018 superó el millón.

Para 2020 y 2021, con las limitaciones generadas por la pandemia, la falta de combustible y el apoyo de organizaciones nacionales e internacionales, las cifras comenzaron a descender. En 2021, registró contabilizó al menos 147.000 casos nuevos.

Pese a la disminución, Venezuela todavía es el país que aporta más casos de malaria en toda la región de las Américas. Para Oscar Noya, médico parasitólogo y profesor de Parasitología en la Universidad Central de Venezuela, en el momento actual y con las herramientas actuales, “es imposible” eliminar la malaria del territorio nacional.

La malaria o paludismo, una enfermedad febril causada por parásitos del género Plasmodium, se transmite a las personas a través de la picadura de mosquitos del género Anopheles infectados. Las especies de parásitos Plasmodium vivax y Plasmodium falciparum son las más comunes. 

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Por qué no se puede eliminar la malaria

La primera razón por la cual Noya considera que todavía no se puede llegar a la meta mundial de “malaria cero” es que en Venezuela predomina el parásito Plasmodium vivax y existe una dificultad global ya que el medicamento que se utiliza para las recaídas, llamado primaquina, está perdiendo eficacia.

“Tenemos que ir aumentando las dosis, o los días de tratamiento, por lo tanto también nos acercamos a los niveles de toxicidad. Casi 75 % son casos de Plasmodium vivax, una especie más difícil de eliminar que Plasmodium falciparum, que es a su vez la forma más letal”, dijo a Efecto Cocuyo. 

Según el Plan Estratégico Nacional de Eliminación de Malaria, que propone alcanzar la eliminación de la transmisión autóctona de la malaria en Venezuela en 2035, Bolívar reporta 60 % de los casos totales del país y más del 80 % de los casos de P. falciparum.

El documento, elaborado por el Ministerio de Salud, reconoce que la minería es el principal determinante de la transmisión en el estado Bolívar, con el municipio Sifontes como el foco principal de la endemia por P. falciparum, una realidad que también ha sido alertada por investigadores.

En el marco del plan, el Programa Nacional de Malaria decidió priorizar inicialmente las parroquias con transmisión actual de P. falciparum: la meta es eliminar la transmisión local de malaria por esta especie para 2030, al intensificar acciones en las parroquias que reportaron casos autóctonos.

Para Noya, sí es posible incidir en el impacto de P. falciparum, pero sus resultados no se verían reflejados de inmediato por otro factor de mayor gravedad.

“En este momento creo que sí sería posible bajar la transmisión de Plasmodium falciparum ya que tenemos los medicamentos para hacerlo y el uso de algunas otras herramientas, como mosquiteros impregnados. El problema más grave por el cual no va a ser posible a corto plazo es que existe una política gubernamental de estimular la minería“, resaltó. 

Las minas y la falta de prevención

De acuerdo con el parasitólogo del Instituto de Medicina Tropical de la UCV, en el pasado había un programa de prevención y protección en las minas, pero tras la expropiación de empresas y la crisis económica del país, muchas personas se desplazaron sin control hasta las zonas mineras en Bolívar, Amazonas e incluso Carabobo, en busca de más ingresos a través de la minería ilegal. 

“Esas minas que fueron expropiadas se llenaron de mineros artesanales que viven de una forma anárquica y destruyen la selva. Hay un ecocidio notable, hay una contaminación de nuestros ríos, pero además se dificulta el programa de control. Si a eso le sumamos la creación del arco minero, la situación de la malaria está lejos de llegar a su eliminación. En este momento con la política actual es imposible. Lo que podemos hacer es controlar, bajar las tasas de prevalencia, pero no eliminarla”, expresó. 

Por todas estas razones, Noya considera que el país está “muy lejos” de llegar a la malaria cero, tal como lo logró uno de sus mentores, el doctor Arnoldo Gabaldón, a quien considera como uno de los tres más grandes malariólogos de la historia.

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