Familias completas fallecieron juntas durante los dos terremotos

La cifra de fallecidos en la Morgue de Bello Monte aún no ha sido actualizada por las autoridades.

En la calle Capilla de Puerto Viejo, parroquia Urimare, La Guaira, se encontraba el edificio familiar Solimar; allí una familia de 9 miembros perdió la vida durante el doble terremoto del 24 de junio mientras realizaban un compartir por el nacimiento de un bebé hacía apenas 12 días.

Zulay Fuenmayor perdió a tres nietos, una nuera, un yerno y a su hermana. “Fue una tragedia; tengo un dolor que no sé cómo expresarlo. Unos días antes era solo alegría porque llegó un nuevo nieto a mi vida y esperábamos a otro en camino”, contó la mujer este miércoles en la morgue de Bello Monte, en Caracas.

Junto a Zulay estaba su nieto Farid, de 16 años, quien ese día perdió a dos de sus hermanos y a su madre. “Todos estaban en un apartamento del primer piso. Me había ido con mi papá al estadio de La Guaira; él es comentarista de hipódromo y tenía que hacer unas diligencias allí. Cuando ocurrió el terremoto, nos fuimos directo a la casa, pero ya el edificio no existía”, dijo el adolescente.

Karol Mendoca, de 34 años de edad, falleció junto a sus hijos Lian Martínez, de 12 años, y Thiago Martínez, de 12 días de nacido. También murió su tía, Lisset Fuenmayor, de 55 años de edad, junto a su hija, Alexandra Melean, de 23 años, quien tenía 8 meses de embarazo.

En el complejo se encontraba la pareja de Melean, Marlon Pérez, de 21 años, junto a su amigo Joan Castillo, de 19 años de edad. Además, uno de los vecinos del complejo, cuyo nombre completo no conocía la familia, Jean, de 40 años, y la nana de la familia, Maura, de 65 años de edad.

“Ellos quedaron tapiados. Para ir al lugar fue difícil porque las vías estaban colapsadas. Entre los mismos vecinos tuvimos que comenzar la búsqueda y el rescate; solo Marlon había quedado con vida, pero una viga no lo dejaba moverse”, resaltó Zulay.

Marlon, en sus últimas horas de vida, les decía que toda la familia estaba detrás de él, pero completamente tapiados; no se escuchaba nada. “Nos pedía que le cortáramos la pierna; pero si lo hacíamos, moría. No había rescatistas, no podíamos hacer nada. Murió a las 3:00 a.m. del jueves 25; no pudo aguantar más”, dijo Fuenmayor.

Al sitio llegaron los rescatistas tres días después. Entre ellos, aquellos que venían de Estados Unidos, República Checa y Colombia. Trabajaron con perros de búsqueda, pero ellos no se quedaban en los lugares donde había fallecidos. “Eso sí, llegaron muchos voluntarios de El Valle y el 23 de Enero, quienes después de 6 días lograron sacar los cuerpos que faltaban”, detalló.

Lograron sacar los cuerpos luego de que llegaron las maquinarias pesadas, pero durante los primeros tres días solo contaron con palas y mandarrias. “Básicamente lo que podíamos usar eran las manos y las pocas herramientas que teníamos. Si hubieran llegado antes, tal vez los hubiéramos podido salvar”, detalló.

Karol era estudiante de Comunicación Social en el Iutirla. Lisset era secretaria de la Unefa de La Guaira, también la dueña del edificio. Marlon Pérez y Joan Castillo eran productores de música electrónica y DJ conocidos en la movida nocturna caraqueña.

Alexandra fue reina de belleza. “Los rescatistas de Protección Civil iban puro a tirar físico. Cada vez que llegaban, teniamos la esperanza de que nos iban a ayudar, pero miraban el desastre y se iban. Dejamos de esperar por la ayuda después de 5 días solos con los voluntarios y vecinos”, lamentó Fuenmayor.

Detalló que: “los cuerpos ya se encontraban en descomposición. Tengo una tristeza inmensa, perdí a casi todos mi nietos”.

Al cumplirse una semana del doble terremoto que causó la caída de centenares de edificios entre La Guaira y Caracas, las familias siguen llegando a la Morgue de Bello Monte para comenzar con el proceso de reconocimiento de sus allegados fallecidos.

La mayoría de los casos proceden de La Guaira, pese a que se estableció que a la morgue de Bello Monte solo llegaba una fracción de los fallecidos del tanatorio improvisado en el Puerto de La Guaira, conocida por sus habitantes como Los Silos.

El más reciente parte oficial informado por el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, detalla que hasta este miércoles 1 de julio hay 2.295 fallecidos, más de 11.267 heridos y 12.000 personas damnificadas.

El equipo de Efecto Cocuyo ha documentado los casos de 25 niños, niñas y adolescentes fallecidos por el doble sismo que afectó a Venezuela. La cifra de fallecidos en la Morgue de Bello Monte aún no ha sido actualizada por las autoridades, así como tampoco en el Puerto de La Guaira.

Una familia de luto

La tarde del 24 de junio, la familia Caraballo-Buitriago estaba en su casa pasando una tarde común en su residencia ubicada en el edificio Luisa Cáceres Arismendi, en Playa Grande, en el estado Vargas. Esa tarde perdieron a 13 miembros de su familia.

Desde el viernes pasado Yuli Maigua, junto a sus familiares y allegados, realiza los trámites en el Servicio Nacional de Medicina y Ciencias Forenses de Caracas, conocido como la Morgue de Bello Monte, en el municipio Baruta. 

Los fallecidos en el edificio de Playa Grande fueron: Bárbara Buitrago, de 27 años de edad, quien murió junto a sus hijos Iam Caraballo, de 1 año de edad; Mia Catleya Caraballo, de 1 año, y Jean Paul Caraballo, de 7 años. Además, a la lista se le suman Dailerin Molaya, de 12 años, Hermis Molaya (8) y Cristal Molaya (2).

Aún en el edificio se encuentran Gregori Buitrago junto a su esposa, Jolimar Molaya. “Son los únicos familiares que quedaron en el edificio porque aún están inaccesibles; falta que vuelvan las máquinas para sacarlos”, relató Maigua.

Detalló que otros cuatro familiares fallecieron en uno de los edificios de Puerto Viejo, cuyo nombre no recordaron al momento de la entrevista; allí estaban los cuerpos de tres primas, dos de ellas infantes, y el niño Aslan Ochoa, de 1 año de edad.

“A ese edificio también llegaron muchos vecinos y voluntarios para ir a rescatarlas. Lamentablemente murieron; en total eran cuatro más de la familia que perdimos”, relató.

Agregó que los rescatistas llegaron el jueves en la tarde para hacer las labores de búsqueda de sobrevivientes. No fue hasta el viernes que lograron sacar los cuerpos; en un principio los llevaron al Seguro Social de La Guaira, en la parroquia homónima.

“A ellos los dejaron primero en una de las canchas (donde tenían a las personas fallecidas durantes las primeras horas de la catastrofe). Pero como tenemos un familiar funcionario policial, logramos encontrar una furgoneta para subirlos a Caracas hasta la Morgue de Bello Monte”, explicó.

Los cuerpos de Dailerin y Hermis fueron cremados el día sábado. Este miércoles 1 de julio fueron a reclamar los cuerpos de Bárbara junto a los de sus hijos. Pero el cuerpo de Cristal está desaparecido. “No nos han dicho por qué no la han podido identificar; aún realizan los análisis forenses”, agregó.

Bárbara era comerciante, al igual que su padre; mientras que su madre, Jolimar, era ama de casa y dejó una hija con vida, quien se encuentra en Perú.

Murieron abrazadas

María González se mantuvo contenida mientras contó cómo sus dos hijas fueron encontradas abrazadas sin vida entre los escombros del urbanismo de Misión Vivienda OPPE 26, de la torre E, en Los Cocos, Caribe, estado Vargas.

Karla Natalia Farías, de 20 años, y Kerelin Farías, de 12 años, fueron encontradas juntas después de casi una semana del terremoto, el 30 de junio. Su primo, Fraider Gómez Rivas, de 20 años, sigue desaparecido. “Aún no lo hemos encontrado; tenemos la esperanza de que esté en algún hospital”, dijo González.

La presencia de los funcionarios del Estado y miembros de grupos de rescate fue escasa en la zona, como había detallado González. “Las mismas familias buscábamos entre los escombros, sin herramientas, sin nada. Solo vecinos. Si tan solo hubieran llegado los rescatistas el jueves, posiblemente las sacábamos vivas”, dijo.

Los cuerpos de sus hijas se los entregaron a funcionarios del Cicpc, quienes le avisaron que pasaran primero por el Puerto de La Guaira para hacer el reconocimiento, pero para la noche a las hermanas las habían llevado a la Morgue de Bello Monte. “Eso en el Bolipuertos (Los Silos) está horrible, hay muchos cuerpos. Hay muchos niños muertos”, agregó.

Destacó que los rescatistas llegaron con las máquinas el sábado 27 de junio, pero no lograron usarlas adecuadamente porque había todavía mucha gente a la espera de ser rescatada. “Apenas podían usar los martillos y mandarrias. No hay coordinación, todo el tema ha sido demasiado ineficiente. Si no es por los voluntarios que bajaron a ayudar, pero apenas si logran encontrar a alguien con vida”, relató.

Karla estaba actualmente sin un trabajo fijo, se dedicaba a las labores del hogar. Kerelin esperaba su graduación para pasar a primer año de bachillerato.

Falleció un funcionario del Cicpc

Sugei Mantilla, de 50 años, murió junto a su esposo, Luis Enrique Algarín, de 52 años; su hijo Luis Algarín (25) y su nuera Greydi Gil (25), en el edificio La Gabarra, ubicado en Los Corales, parroquia Caraballeda.

Sus cuerpos fueron rescatados por sus familiares, quienes bajaron a la zona del desastre y no fue hasta el 30 de junio que lograron encontrarlos. 

“Desde el mismo día que ocurrió el terremoto estábamos allí, con lo que podíamos; llegaron los cuerpos de rescate y nos ayudaron con ellos, pero en su mayoría eran familiares y voluntarios que pudieron estar. En total sacamos al menos 10 cadáveres, entre ellos los de mi familia”, relató Ali Linever, tío de los fallecidos.

Detalló que Luis hijo era funcionario del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc) desde hacía tres años aproximadamente. Greydi había terminado su carrera de Odontología y esperaba el acto que iba a realizarse en diciembre. No tenían hijos.

La pareja de Sugei y Luis Enrique dejó dos hijos con vida, uno de ellos vive en Chile. La madre era ama de casa, mientras que su esposo era comerciante. “Cuando llegaron las máquinas, porque eran muchas, pensamos que había esperanza de rescatarlos, ‘al menos los sacan’, pero fue en vano”, sentenció.

No los dejaron subir a buscarlo

Eliana Dumont lleva cinco días durmiendo en una camioneta con sus cuñados. Ella viajó desde Yaracal, estado Falcón, para buscar los restos de su esposo, Julio César Piña Hidalgo, de 52 años de edad, quien sería uno de los 146 venezolanos deportados de Estados Unidos en el vuelo 164, que aterrizó en Maiquetía la mañana del 24 de junio de 2026.

Habló por última vez con su esposo el miércoles a las 3:40 p, m. y le dijo que estaba emocionado por volver a ver a sus hijos. Funcionarios del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin) los tenían en el Hotel Santuario en la urbanización La Llanada, en la parroquia Caraballeda, a la espera de los autobuses para llevarlos a sus lugares de origen.

“El jueves, después de un día sin poder hablar con él, vi en las redes sociales que las familias de los deportados denunciaban que no los encontraban, así que me vine con mis cuñados y comenzamos la búsqueda”, contó.

Cuando llegaron a La Llanada, los funcionarios del Sebin no los dejaban subir al sector donde se derrumbó el hotel. “Tampoco dejaron subir a los rescatistas; ellos mismos lo sacaron. No sé qué ocultan. Lo llevaron al Bolipuertos. Allí nos dijeron que estaba ya registrado su cuerpo, que tenían la identidad confirmada, pero cuando lo íbamos a retirar comenzó un problema: el cuerpo no aparece”, narró.

Desde la tarde del sábado, los familiares de Julio César han ido religiosamente a la Morgue de Bello Monte en Caracas a la espera de la actualización de las fichas de cadáveres, pero no lo han visto en los registros. “No estaba en Los Silos, pese a que allí lo registraron, tampoco en Caracas; no sabemos dónde está mi esposo. Esto es horrible, hay mucha desorganización y descontrol”, aseguró.

En la Morgue de Bello Monte, los funcionarios del Senamecf les informaron que los fallecidos de los deportados de Estados Unidos los dejaron en Los Silos. Pero, después de seis días, la familia sigue en Caracas, al ser el punto de concentración para la entrega de información a los familiares.