Clínicas de Caracas amplían capacidad y ajustan protocolos para atender COVID-19 - Efecto Cocuyo

CORONAVIRUS · 23 JULIO, 2020 11:38

Clínicas de Caracas amplían capacidad y ajustan protocolos para atender COVID-19

Texto por Mariana Souquett Gil | @nanasouquett

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A inicios de la pandemia de COVID-19, médicos y directivos de las Clínicas de Caracas evaluaban cómo prepararse para atender a los pacientes con la nueva enfermedad. En la Clínica El Ávila, en principio, habilitaron 14 camas en uno de sus pisos. Comenzaron a recibir personas en marzo. Pero en las últimas semanas registraron “más presión en la emergencia “y el piso quedó pequeño. Decidieron abrir 14 camas adicionales en otro piso, pero se llenaron en 24 horas.

“Todos los pacientes que tenemos son sintomáticos: los que van a la clínica es porque ya se sienten mal”, dice Héctor Marcano, médico internista y segundo vicepresidente de la Clínica Él Ávila, ubicada en el municipio Chacao del área metropolitana de Caracas.

La capacidad inicial de la clínica para su terapia intensiva era de tres camas. Luego la extendieron a cinco camas, y las cinco están ocupadas. Ante el aumento progresivo de casos, decidieron habilitar un par de cupos más en el área de recuperación de anestesia. Según Marcano, el uso de cada cama se extiende, en principio, por el tiempo de hospitalización de cada paciente.

“Estos pacientes se caracterizan por hospitalizaciones largas, el virus desarrolla una situación inflamatoria muy severa que no se quita fácilmente. Tarda mucho en que el paciente vuelva a respirar mejor y a estar más tranquilo. Las hospitalizaciones se hacen largas y los pacientes de terapia intensiva permanecen mucho tiempo en terapia intensiva por la misma razón. Se nos hace muy complicado”, agrega Marcano.

En Caracas hay 11 clínicas afiliadas a la Asociación Venezolana de Clínicas y Hospitales y reportadas como centinelas para la atención de pacientes con COVID-19 ante el Ministerio de Salud, explica el doctor Manuel Meneses, presidente de la asociación.

Entre ellas están el Centro Médico de Caracas, el Hospital de Clínicas Caracas, la Policlínica Metropolitana, el Instituto Clínico La Floresta, la Clínica Loira, Clínica Sanatrix, Clínica Leopoldo Aguerrevere y el Centro Médico Docente La Trinidad. Hasta el 21 de julio, había 178 pacientes.

Todavía tenemos disponibilidad de camas. Hay unas clínicas que han ido aumentando su capacidad e incrementando el número de camas disponibles para pacientes por COVID-19. Por el incremento de casos se han ido ocupando camas, pero todavía hay disponibilidad para poder atender pacientes”, indica Meneses.

Sin embargo, como previsión ante el aumento de casos, la Asociación de Clínicas ha solicitado al Estado la posibilidad de obtener créditos o préstamos para aumentar la capacidad instalada en las clínicas y así poder elevar el número de camas para enfrentar la pandemia.

Ajustar los protocolos

En el municipio El Hatillo, el Centro Médico Docente La Trinidad (Cmdlt) se prepara para ampliar su capacidad entre 32 y 40 camas de hospitalización y entre cinco y ocho camas de cuidados intensivos. Actualmente cuentan con 24 camas de hospitalización para COVID-19 y cuatro cupos en terapia intensiva.

Además de la ampliación de la capacidad, el desarrollo de la epidemia también ha implicado la modificación de los protocolos de atención. Según su personal, el aprendizaje es diario y las estrategias pueden variar cada día. Por ello, buscan las últimas innovaciones en medicina para verificar si existe algo que puedan ofrecer a los pacientes.

“El primer protocolo lo hicimos en enero, cuando ni se pensaba que a iba ser de esta magnitud. Lo hemos ido cambiando, pero esto ha sido muy dinámico y va a seguir siendo muy dinámico. Habíamos planeado áreas de hospitalización para pacientes sospechosos y para pacientes con COVID-19, y después vimos que no era realista. Teníamos que tenerlos a todos juntos porque era muy difícil discriminar uno de otro. Una vez que empezó la pandemia también vimos que la mayoría de los pacientes que parecen COVID-19, finalmente son COVID-19″, dice Martín Carballo, infectólogo del Cmdlt.

Carballo, también miembro del Comité de Control de Infecciones Intrahospitalarias del Centro Médico Docente La Trinidad, explica que ante el aumento de la demanda tendrán que incorporar más personas en el futuro, pero hasta la actualidad se mantienen los especialistas en Neumonología, Medicina Interna e Infectología.

Centro Médico Docente La Trinidad

Hasta el 21 de julio, el Centro Médico Docente La Trinidad tenía 20 pacientes y uno en terapia intensiva / Foto: @cmdlatrinidad

La Policlínica La Arboleda, en el municipio Libertador, tiene capacidad para recibir cinco pacientes, pero se están organizando para incrementar los cupos y poder recibir a 12 personas. Actualmente tienen cuatro y un paciente con soporte ventilatorio. Para poder ampliar su capacidad necesitarán sumar personal, principalmente del área de enfermería, señala la doctora Patricia Valenzuela, infectóloga de la policlínica.

En la Clínica El Ávila contrataron y entrenaron más trabajadores, especialmente de enfermería, para poder dar atención a los pacientes.

“Es un personal que hay que entrenarlo porque tiene que estar preparado para trabajar en esas áreas de aislamiento, áreas de alto riesgo de contaminación. Tienen que saber vestirse, tienen que usar las normas para la atención de los pacientes, y los médicos también hemos tenido que prepararnos”, agrega Héctor Marcano, integrante de la junta directiva de la Clínica.

En la Clínica Santa Sofía, en el municipio Baruta, están ampliando su capacidad original de 12 camas ante el aumento del número de pacientes. Jaime Torres, infectólogo del centro privado, indica que para la unidad de cuidados intensivos calculan una cama por cada cuatro o cinco camas de hospitalización para personas con COVID-19.

“Todas las clínicas tienen que definir cuántos pacientes pueden atender. Las clínicas no van a poder resolver el problema global del país. Pueden ayudar, pero nunca pueden ser el sustituto del sistema de salud que cubre la mayor parte de la población, que es el sistema público. Las clínicas van a ser un complemento en el manejo de la epidemia, pero nunca van a ser el sitio de donde van a salir las soluciones para la gran masa de la población”, añade Torres, también jefe de Infectología del Instituto de Medicina Tropical de la Universidad Central de Venezuela (IMT-UCV).

Hospitalizaciones podrían durar menos

Los retrasos en la entrega de las pruebas moleculares para el diagnóstico de COVID-19 (PCR, reacción en cadena de la polimerasa), hasta ahora centralizadas y solo realizadas por el Instituto Nacional de Higiene Rafael Rangel (Inhrr) y el Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (Ivic), pueden prolongar la estadía de los pacientes en las clínicas.

El infectólogo Martín Carballo explica que el primer protocolo de egreso del Ministerio de Salud indicaba que el paciente debía someterse a prueba PCR a los cinco días de asintomático. Si su prueba salia negativa, a las 48 horas había que hacerle una segunda prueba PCR, y cuando esta salía negativa, el paciente podía irse.

“Eso funcionaba perfectamente en marzo, cuando tuvimos los primeros pacientes, que eran dos o cuatro. Pero ahora con el apremio de tener camas no se puede hacer eso. Ahora cambiaron a que al paciente con tres días asintomático se le hace una PCR y si sale negativa, el paciente puede egresar. La literatura internacional dice que no tienes que esperar PCR, sino que esperas 13 días después del inicio de los síntomas y el paciente puede egresar si está bien clínicamente, pero eso va cambiando”, dice el especialista del Cmdlt.

Carballo indica que demoran cuatro o cinco días para tomar las PCR para el control de pacientes, y también hay un retraso en los resultados. Destaca que no deberían mantener por muchos días a los pacientes que no necesitan atención, pues además las habitaciones en el sector privado tienen un costo diario que debe asumir el paciente.

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Solo tres laboratorios están autorizados para procesar PCR: el Inhrr en Caracas y su laboratorio móvil en Táchira y el Ivic / PCR: Foto: Mincit

“Eso puede terminar significando diez días de hospitalización de un paciente que pudo haber salido diez días antes. Eso está pasando. Pero va a llegar un momento en que el Estado no va a poder hacer las PCR control y se van a dejar de hacer”, añade.

Algunos pacientes agotan sus seguros médicos o sus fondos para pagar la atención. Jaime Torres, de la Clínica Santa Sofía, señala que cuando esto sucede, y dependiendo de las condiciones de los pacientes, podrían enviarse a sus casas, a un hospital centinela o algún Centro de Diagnóstico Integral (CDI).

Al retraso de las pruebas PCR se suma la exigencia de la administración de Nicolás Maduro, vigente desde el 7 de abril, de hospitalizar obligatoriamente a todos los casos positivos. Según los especialistas, ambos factores elevan el número de camas ocupadas e impiden el egreso oportuno de pacientes, tanto en el sistema público como en el privado, justo en la época en que son más necesarias.

“Muchos de los pacientes que se están viendo podrían manejarse ambulatoriamente porque no necesariamente requieren hospitalización, pero están obligados a estar hospitalizados por las directrices de que todos los casos positivos tienen que estar hospitalizados. Eso obliga a que mucha gente esté hospitalizada sin que eso sea indispensable”, agrega Torres.

La misma situación se repite en la Clínica El Ávila. Solicitan que se amplíe la realización de pruebas PCR para agilizar los procesos. Cuentan con capacidad para hacer entre 20 y 30 pruebas diarias, que podrían aplicarlas a las personas que lleguen a la clínica y a los pacientes hospitalizados. Afirman que, de ser autorizados, enviarían todos los días un reporte de casos y resultados para que el gobierno mantenga las estadísticas.

La clínica tiene la tecnología para hacer las pruebas, lo que necesitamos es el permiso. También la UCV y otras clínicas con laboratorios de biología molecular. Nosotros tenemos uno en la clínica, pero necesitamos autorización. Que el gobierno ponga sus reglas, sus condiciones, y nosotros con mucho gusto las aceptamos”, dijo Héctor Marcano, miembro de la junta directiva de la Clínica El Ávila.

Más equipos de protección

Manuel Meneses, presidente de la Asociación Venezolana de Clínicas y Hospitales, señala que han trabajado en conjunto con el Ministerio de Salud desde la llegada del coronavirus al país y han recibido los medicamentos que forman parte de los protocolos de tratamiento. Sin embargo, están solicitando la posibilidad de obtener recursos para complementar los equipos de protección personal.

“Aunque las clínicas se abastecieron desde el principio de la epidemia, van a hacer falta muchos más equipos”, dice Meneses.

En la Clínica Santa Sofía, cuando comenzaron a atender pacientes hubo un uso muy elevado de equipos de protección. A medida que avanzaron los meses, aprendieron a administrar “con muchos criterio” los equipos de protección personal para poder tener disponibilidad, destaca el infectólogo Jaime Torres.

“Se trata de que sea el mismo personal que atiende a los pacientes, que los turnos sean más prolongados, que no haya sino el numero mínimo de evaluaciones que se requieren, para no usar equipos innecesariamente. Hacer el control de las cosas sin que se se deje de hacer lo que hay que hacer y sin tanto contacto como uno está acostumbrado”, añade.

Caracas y Miranda suman más de 3.000 casos de COVID-19 desde marzo. Solo este 22 de julio, la capital reportó 101 nuevos casos. Según la alcaldesa de Distrito Capital, Erika Farías, en Caracas hay al menos cinco focos de contagio activos. Además de hospitales y hoteles, las autoridades preparan el Poliedro de Caracas y su estacionamiento para atender pacientes asintomáticos con coronavirus.

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