Fiebre tifoidea en Caracas: una historia y más de 20 casos

SALUD · 14 NOVIEMBRE, 2022 21:45

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Mariana Souquett Gil | @nanasouquett


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Nayragui Correa no supo que tenía fiebre tifoidea hasta casi un mes después de que comenzaran sus síntomas. Su temperatura empezó a subir el 15 de octubre. Con la fiebre también aparecieron dolor en los ojos y diarrea. Pensando que era un cuadro viral o estrés por un viaje de trabajo en esas fechas, siguió su día a día. Algunos síntomas habían empezado a ceder, pero luego su malestar empeoró.

Cuando se hizo una hematología completa, algunos valores salieron alterados. Todo parecía indicar que tenía un proceso viral. Pensó que podía ser dengue, pues los síntomas eran similares a los que surgieron cuando tuvo la enfermedad en el pasado. Sin embargo, su prueba salió negativa.

Una vez descartado el dengue, la fiebre desapareció durante tres días. Nayragui pensó que su proceso había terminado, pero luego empezó a tener un fuerte dolor abdominal. A través de su seguro médico consideraron que podía ser una infección urinaria y la remitieron con un internista y un gastroenterólogo. Se hizo otra hematología y esta vez le salieron las plaquetas elevadas.

La fiebre regresó, y no bajaba. Como el malestar empeoraba, fue a la emergencia de un centro de salud en Guatire, estado Miranda. En total, sumaba 18 días con fiebre, pero le dijeron que su caso no era una emergencia y que pidiera cita con un especialista. Como ya había hecho la cita con el internista, decidió irse y esperar que llegara el día.

En la consulta, el médico pensó que podía ser malaria, pues su viaje de trabajo había sido al estado Bolívar, el estado con más malaria en Venezuela, pese a que sus síntomas comenzaron antes del viaje. Dos veces le hicieron la prueba, y dos veces salió negativa. Luego le pidieron un perfil hepático, otra hematología y un eco abdominal. 

«La hematología completa de nuevo reflejó un proceso infeccioso, pero no lográbamos dar con el origen», recuerda.

Su internista decidió ingresarla por emergencias para que la viera una infectóloga. Al evaluar su caso, la especialista le dijo que su teoría era que se trataba de fiebre tifoidea, pero ahí no podían hacerle el examen que necesitaba debido a trámites administrativos.

Nayragui tuvo que irse a otro centro: el Instituto Clínico La Florida, en Caracas. Allí le repitieron exámenes de dengue, malaria y le tomaron dos muestras para hacerle un hemocultivo, uno de los métodos diagnósticos para la fiebre tifoidea.

Pasó cuatro días hospitalizada, recibiendo antibióticos e hidratación. Le dieron de alta tras 37 horas sin fiebre. En la segunda muestra del hemocultivo, finalmente, empezó a crecer la bacteria Salmonella entérica serovar typhi (Salmonella Typhi o S. Typhi), la causante de su enfermedad. Su confirmación llegó el 10 de noviembre. 

La fiebre tifoidea es una enfermedad que se transmite por la ingesta de alimentos o agua contaminados. Su período de incubación usualmente varía entre una y dos semanas. El 8 de octubre, Nayragui había ido a un evento en Caracas: el Polar Fest, realizado en el marco del Oktoberfest, una festividad caracterizada por la venta de cerveza y de comida típica alemana. Ahí comió repollo, al igual que otros tres amigos, quienes también se enfermaron.

Ya sin síntomas, mantiene reposo para superar el agotamiento que le quedó tras tantos días de fiebre. Afirma que su intención al contar su historia no es atacar a los organizadores del evento, sino ayudar a informar a las personas para que no desestimen sus síntomas, aprendan a asociarlos con esa enfermedad y acudan al médico. 

S. Typhi es una bacteria que solo infecta a los humanos | Foto: CDC

Más de 20 casos de fiebre tifoidea en Caracas

Nayragui y sus tres amigos no fueron los únicos que enfermaron. El 3 de noviembre, médicos de la Clínica El Ávila confirmaron en redes sociales que habían atendido «unos pocos casos», todas personas del este de Caracas que reportaban tener un buen suministro de agua. Hasta esa fecha se desconocía el origen.

El 8 de noviembre, la Sociedad Venezolana de Infectología (SVI) informó a través de una transmisión en Instagram que el —hasta entonces presunto brote— alcanzó a poco más de 20 personas. Todas tenían lo mismo en común: comieron ensalada de repollo los días que duró el evento al que asistió Nayragui, el 8 y el 9 de octubre. 

Según explicó el presidente de la SVI, Manuel Figuera, la contaminación de los alimentos puede ocurrir cuando los vegetales que están a nivel de la tierra entran en contacto con aguas contaminadas y luego se sirven crudos. También puede ocurrir si la persona que preparó los alimentos es portadora de la bacteria y fue al baño y no se lavó las manos. 

Hacia esa dirección apuntan infectólogos de la Policlínica Metropolitana, la Clínica El Ávila, el Centro Médico de Caracas y la Clínica Santa Sofía. En una comunicación preliminar enviada a la Sociedad Internacional de Enfermedades Infecciosas (Isid, por sus siglas en inglés), confirmaron que hay 22 casos de fiebre tifoidea con hemocultivos positivos.

Además, hay otras cinco personas con un cuadro clínico compatible pero sin resultados confirmatorios de laboratorio.

La inusitada llegada simultánea de pacientes a cinco clínicas de Caracas fue lo que llamó la atención de los infectólogos. Las personas tenían cuadros muy similares: fiebre persistente de más de cuatro días de evolución, cefalea intensa, dolor abdominal leve, malestar general y escalofríos.

Los reportes de posibles casos de fiebre tifoidea comenzaron a circular en redes sociales entre el 31 de octubre y el 1 de noviembre de dos maneras: a través de la difusión de información basada en lo que conversaban los médicos en un chat privado, y cuando el exministro de salud Rafael Orihuela publicó un mensaje en Twitter alertando sobre la presencia de casos.  

Según el comunicado enviado a Isid, la evaluación epidemiológica de los comités de control de infecciones de estos centros identificó que todas las personas acudieron en el mismo evento, por lo cual compartirían la fuente de infección.

Los especialistas consideran que probablemente se infectaron por un manipulador de alimentos que es un portador crónico asintomático de la bacteria.

Sin información oficial

La aparición de casos de fiebre tifoidea es un evento de notificación obligatoria según el Ministerio de Salud. Sin embargo, en Venezuela no se publican boletines epidemiológicos desde 2016. Por esta razón, se desconoce si hay un aumento o disminución en comparación con los últimos años. 

A pesar de la ausencia de datos, los médicos que enviaron el reporte a la Isid destacan que debe pensarse en un brote.

«La acumulación de un elevado número de casos de la enfermedad en un breve periodo de tiempo, con una exposición común, indica la existencia de un brote epidemiológico, cuyas dimensiones reales y las circunstancias específicas que determinaron su ocurrencia permanecen por ser esclarecidas», expresan en la comunicación. 

Hasta la fecha de publicación de este artículo, no había ningún pronunciamiento oficial de parte del Ministerio de Salud. El único documento oficial disponible, elaborado por la Dirección de Vigilancia Epidemiológica y con fecha del 3 de noviembre, explica las pautas de manejo clínico-epidemiológico y las medidas preventivas y de control en caso de brotes.

Según este documento, todas las cepas aisladas de S. Typhi deben ser enviadas al Instituto Nacional de Higiene «Rafael Rangel» (Inhrr). De acuerdo con los infectólogos, los casos ya fueron notificados a las autoridades nacionales y las cepas identificadas también se remitieron al laboratorio de referencia del Inhrr.

Desde la Sociedad Venezolana de Infectología esperan que se identifique plenamente el microorganismo y que el Ministerio de Salud informe y oriente sobre sus características o serotipo.

«Las autoridades sanitarias realmente no tienen culpa cuando ocurren los brotes. Que lleguen las enfermedades no necesariamente es culpa de falta de vigilancia o de trabajo, pero cómo se actúa ante un brote, eso sí es responsabilidad del Estado», dijo el doctor Manuel Figuera en la transmisión de la SVI.

Sobre qué pudo haber contribuido al brote, la Sociedad Venezolana de Salud Pública (Svsp), la Red Defendamos la Epidemiología Nacional y la Alianza Venezolana por la Salud, a través de un documento, también destacaron las recientes inundaciones —que pueden tener efectos directos e indirectos en la salud humana— y el cambio del color y olor del agua para consumo humano. 

El último boletín que se publicó en Venezuela reportó 9 casos sospechosos de fiebre tifoidea

Prevención

Prevenir la fiebre tifoidea es posible si se toman estas medidas: 

🔵 Lavarse muy bien las manos con agua y jabón después de ir al baño y antes de preparar, servir o consumir alimentos.

🔵 Solo consumir agua segura. Si duda de la seguridad del agua, es mejor hervir por lo menos un minuto. Si no se puede hervir, se le puede añadir cloro comercial sin perfume, fragancia o jabón (dos gotas por cada litro de agua si la concentración es de 1%, o cuatro gotas de cloro por litro si la concentración es de 0,5%). Deje reposar mínimo 30 minutos antes de consumirla.   

🔵 Cocinar bien bien los alimentos. Lavar las frutas y verduras con cuidado, especialmente si se comen crudas. Si es posible, los vegetales y frutas deben ser pelados por el propio consumidor.

🔵 Consumir solo leche o productos lácteos pasteurizados (o leche hervida).

🔵 Evitar tomar hielo a menos que esté hecho de agua segura.

SALUD · 3 DICIEMBRE, 2022

Fiebre tifoidea en Caracas: una historia y más de 20 casos

Texto por Mariana Souquett Gil | @nanasouquett

Nayragui Correa no supo que tenía fiebre tifoidea hasta casi un mes después de que comenzaran sus síntomas. Su temperatura empezó a subir el 15 de octubre. Con la fiebre también aparecieron dolor en los ojos y diarrea. Pensando que era un cuadro viral o estrés por un viaje de trabajo en esas fechas, siguió su día a día. Algunos síntomas habían empezado a ceder, pero luego su malestar empeoró.

Cuando se hizo una hematología completa, algunos valores salieron alterados. Todo parecía indicar que tenía un proceso viral. Pensó que podía ser dengue, pues los síntomas eran similares a los que surgieron cuando tuvo la enfermedad en el pasado. Sin embargo, su prueba salió negativa.

Una vez descartado el dengue, la fiebre desapareció durante tres días. Nayragui pensó que su proceso había terminado, pero luego empezó a tener un fuerte dolor abdominal. A través de su seguro médico consideraron que podía ser una infección urinaria y la remitieron con un internista y un gastroenterólogo. Se hizo otra hematología y esta vez le salieron las plaquetas elevadas.

La fiebre regresó, y no bajaba. Como el malestar empeoraba, fue a la emergencia de un centro de salud en Guatire, estado Miranda. En total, sumaba 18 días con fiebre, pero le dijeron que su caso no era una emergencia y que pidiera cita con un especialista. Como ya había hecho la cita con el internista, decidió irse y esperar que llegara el día.

En la consulta, el médico pensó que podía ser malaria, pues su viaje de trabajo había sido al estado Bolívar, el estado con más malaria en Venezuela, pese a que sus síntomas comenzaron antes del viaje. Dos veces le hicieron la prueba, y dos veces salió negativa. Luego le pidieron un perfil hepático, otra hematología y un eco abdominal. 

«La hematología completa de nuevo reflejó un proceso infeccioso, pero no lográbamos dar con el origen», recuerda.

Su internista decidió ingresarla por emergencias para que la viera una infectóloga. Al evaluar su caso, la especialista le dijo que su teoría era que se trataba de fiebre tifoidea, pero ahí no podían hacerle el examen que necesitaba debido a trámites administrativos.

Nayragui tuvo que irse a otro centro: el Instituto Clínico La Florida, en Caracas. Allí le repitieron exámenes de dengue, malaria y le tomaron dos muestras para hacerle un hemocultivo, uno de los métodos diagnósticos para la fiebre tifoidea.

Pasó cuatro días hospitalizada, recibiendo antibióticos e hidratación. Le dieron de alta tras 37 horas sin fiebre. En la segunda muestra del hemocultivo, finalmente, empezó a crecer la bacteria Salmonella entérica serovar typhi (Salmonella Typhi o S. Typhi), la causante de su enfermedad. Su confirmación llegó el 10 de noviembre. 

La fiebre tifoidea es una enfermedad que se transmite por la ingesta de alimentos o agua contaminados. Su período de incubación usualmente varía entre una y dos semanas. El 8 de octubre, Nayragui había ido a un evento en Caracas: el Polar Fest, realizado en el marco del Oktoberfest, una festividad caracterizada por la venta de cerveza y de comida típica alemana. Ahí comió repollo, al igual que otros tres amigos, quienes también se enfermaron.

Ya sin síntomas, mantiene reposo para superar el agotamiento que le quedó tras tantos días de fiebre. Afirma que su intención al contar su historia no es atacar a los organizadores del evento, sino ayudar a informar a las personas para que no desestimen sus síntomas, aprendan a asociarlos con esa enfermedad y acudan al médico. 

S. Typhi es una bacteria que solo infecta a los humanos | Foto: CDC

Más de 20 casos de fiebre tifoidea en Caracas

Nayragui y sus tres amigos no fueron los únicos que enfermaron. El 3 de noviembre, médicos de la Clínica El Ávila confirmaron en redes sociales que habían atendido «unos pocos casos», todas personas del este de Caracas que reportaban tener un buen suministro de agua. Hasta esa fecha se desconocía el origen.

El 8 de noviembre, la Sociedad Venezolana de Infectología (SVI) informó a través de una transmisión en Instagram que el —hasta entonces presunto brote— alcanzó a poco más de 20 personas. Todas tenían lo mismo en común: comieron ensalada de repollo los días que duró el evento al que asistió Nayragui, el 8 y el 9 de octubre. 

Según explicó el presidente de la SVI, Manuel Figuera, la contaminación de los alimentos puede ocurrir cuando los vegetales que están a nivel de la tierra entran en contacto con aguas contaminadas y luego se sirven crudos. También puede ocurrir si la persona que preparó los alimentos es portadora de la bacteria y fue al baño y no se lavó las manos. 

Hacia esa dirección apuntan infectólogos de la Policlínica Metropolitana, la Clínica El Ávila, el Centro Médico de Caracas y la Clínica Santa Sofía. En una comunicación preliminar enviada a la Sociedad Internacional de Enfermedades Infecciosas (Isid, por sus siglas en inglés), confirmaron que hay 22 casos de fiebre tifoidea con hemocultivos positivos.

Además, hay otras cinco personas con un cuadro clínico compatible pero sin resultados confirmatorios de laboratorio.

La inusitada llegada simultánea de pacientes a cinco clínicas de Caracas fue lo que llamó la atención de los infectólogos. Las personas tenían cuadros muy similares: fiebre persistente de más de cuatro días de evolución, cefalea intensa, dolor abdominal leve, malestar general y escalofríos.

Los reportes de posibles casos de fiebre tifoidea comenzaron a circular en redes sociales entre el 31 de octubre y el 1 de noviembre de dos maneras: a través de la difusión de información basada en lo que conversaban los médicos en un chat privado, y cuando el exministro de salud Rafael Orihuela publicó un mensaje en Twitter alertando sobre la presencia de casos.  

Según el comunicado enviado a Isid, la evaluación epidemiológica de los comités de control de infecciones de estos centros identificó que todas las personas acudieron en el mismo evento, por lo cual compartirían la fuente de infección.

Los especialistas consideran que probablemente se infectaron por un manipulador de alimentos que es un portador crónico asintomático de la bacteria.

Sin información oficial

La aparición de casos de fiebre tifoidea es un evento de notificación obligatoria según el Ministerio de Salud. Sin embargo, en Venezuela no se publican boletines epidemiológicos desde 2016. Por esta razón, se desconoce si hay un aumento o disminución en comparación con los últimos años. 

A pesar de la ausencia de datos, los médicos que enviaron el reporte a la Isid destacan que debe pensarse en un brote.

«La acumulación de un elevado número de casos de la enfermedad en un breve periodo de tiempo, con una exposición común, indica la existencia de un brote epidemiológico, cuyas dimensiones reales y las circunstancias específicas que determinaron su ocurrencia permanecen por ser esclarecidas», expresan en la comunicación. 

Hasta la fecha de publicación de este artículo, no había ningún pronunciamiento oficial de parte del Ministerio de Salud. El único documento oficial disponible, elaborado por la Dirección de Vigilancia Epidemiológica y con fecha del 3 de noviembre, explica las pautas de manejo clínico-epidemiológico y las medidas preventivas y de control en caso de brotes.

Según este documento, todas las cepas aisladas de S. Typhi deben ser enviadas al Instituto Nacional de Higiene «Rafael Rangel» (Inhrr). De acuerdo con los infectólogos, los casos ya fueron notificados a las autoridades nacionales y las cepas identificadas también se remitieron al laboratorio de referencia del Inhrr.

Desde la Sociedad Venezolana de Infectología esperan que se identifique plenamente el microorganismo y que el Ministerio de Salud informe y oriente sobre sus características o serotipo.

«Las autoridades sanitarias realmente no tienen culpa cuando ocurren los brotes. Que lleguen las enfermedades no necesariamente es culpa de falta de vigilancia o de trabajo, pero cómo se actúa ante un brote, eso sí es responsabilidad del Estado», dijo el doctor Manuel Figuera en la transmisión de la SVI.

Sobre qué pudo haber contribuido al brote, la Sociedad Venezolana de Salud Pública (Svsp), la Red Defendamos la Epidemiología Nacional y la Alianza Venezolana por la Salud, a través de un documento, también destacaron las recientes inundaciones —que pueden tener efectos directos e indirectos en la salud humana— y el cambio del color y olor del agua para consumo humano. 

El último boletín que se publicó en Venezuela reportó 9 casos sospechosos de fiebre tifoidea

Prevención

Prevenir la fiebre tifoidea es posible si se toman estas medidas: 

🔵 Lavarse muy bien las manos con agua y jabón después de ir al baño y antes de preparar, servir o consumir alimentos.

🔵 Solo consumir agua segura. Si duda de la seguridad del agua, es mejor hervir por lo menos un minuto. Si no se puede hervir, se le puede añadir cloro comercial sin perfume, fragancia o jabón (dos gotas por cada litro de agua si la concentración es de 1%, o cuatro gotas de cloro por litro si la concentración es de 0,5%). Deje reposar mínimo 30 minutos antes de consumirla.   

🔵 Cocinar bien bien los alimentos. Lavar las frutas y verduras con cuidado, especialmente si se comen crudas. Si es posible, los vegetales y frutas deben ser pelados por el propio consumidor.

🔵 Consumir solo leche o productos lácteos pasteurizados (o leche hervida).

🔵 Evitar tomar hielo a menos que esté hecho de agua segura.