Votación en Zulia, Barinas y Táchira deja a la oposición liderazgos sólidos para construir tejido social y político

POLÍTICA · 25 NOVIEMBRE, 2021 13:14

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Ibis Leon | @ibisL

Foto por Mairet Chourio

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El nuevo gobernador del estado Barinas, cuna de Hugo Chávez, sigue siendo un misterio cuatro días después de las elecciones regionales y municipales. Solo cuatro actas faltan por totalizar en el municipio Arismendi, pero el conteo de estos últimos votos demora la proclamación de la nueva autoridad regional pasadas las 1:00 de la tarde de este jueves 25 de noviembre.

El candidato opositor, Freddy Superlano, asegura que obtuvo la victoria en medio del silencio del Poder Electoral y la militarización del estado.

Aunque aún no se confirma el triunfo opositor, la votación en la entidad andina, que ha sido bastión del chavismo los últimos 23 años, deja un liderazgo sólido capaz de construir tejido social y político, apuntan expertos.

La abogada exconsultora del CNE, Eglée González-Lobato, y el politólogo y psicólogo social Ricardo Sucre también analizan los resultados electorales de Zulia y Táchira. En el primero, fue reelegido el fundador de Un Nuevo Tiempo (UNT), Manuel Rosales; en el segundo, la exadeca Laidy Gómez perdió la gobernación por apenas 3.440 votos. La dirigente es un ejemplo de cómo la división del voto opositor costó gobernaciones estratégicas.

Una gocha con estampa presidencial

“En Táchira a todos nos queda una sensación de injusticia hacia Laidy Gómez porque la votación que sacó la hace una candidata natural para unas presidenciales. Por el número de votos se ve que pierde la gobernación por un pase de factura de su propio partido. La elección en Táchira no la decidieron los electores sino las cúpulas de los partidos, por eso aquí tiene que venir un proceso de democratización de los partidos”, señala la abogada y analista Eglée González-Lobato.

Laidy Gómez no solo enfrentó al chavista Freddy Bernal, también tuvo que medirse con el abanderado de la Mesa de la Unidad Democrática, Fernando Andrade, quien le restó 54.960 votos.

Entre Gómez y Andrade suman 190.237 votos, mientras que Bernal obtuvo 138.717 votos. Sin embargo, éste último es el nuevo gobernador gracias a la fragmentación de los opositores.

El porcentaje de abstención en el estado también es una variable que destacan los expertos consultados. En Táchira seis de cada 10 (61,8 %) ciudadanos decidió no ejercer su derecho al sufragio. “La región andina es bastión de la oposición, pero en tiempos recientes es la que más se deprimió, la oposición vive con más intensidad su crisis en esa región”, apunta el politólogo Ricardo Sucre.

El chavismo pierde su bastión

El común denominador de los tres opositores que se erigen en estos estados, según Sucre, es el trabajo político que han construido en sus estados. “Quien siembra, cosecha, ese es el mensaje. (Freddy) Superlano no es un fenómeno, en 2017 no salió mal, aunque la cuenta no le dio, siguió haciendo el trabajo y, ahora, parece que está cosechando lo que sembró. No es un improvisado”, expresa Sucre.

“En Barinas, que es históricamente chavista, que presenta una simbología para el chavismo, es evidente que irrumpe esa fuerza opositora. Pero esa fuerza se manifestó en casi todos los estados, la mayoría no está a favor del oficialismo solo que lamentablemente no se capitalizó con una estrategia electoral exitosa para obtener gobernaciones y alcaldías”, agrega González-Lobato.

Zulia favorece a un exadeco veterano

Respecto a Manuel Rosales, Sucre señala: No se limitó a vivir de su fama sino que se puso a trabajar, viene de la escuela adeca que es la de hacer caminatas, estar con la gente, en su caso también pasa que hay en la memoria de la gente la idea de que hizo una buena gestión cuando estuvo al frente de la gobernación, de que logró un cierto estado de bienestar con los programas sociales que implementó.

En Zulia, Rosales obtuvo la victoria con 593,493 votos frente a los 409.264 votos del psuvista y gobernador saliente Omar Prieto. La abstención también fue alta: 58.12 %.

En Táchira, el profesor universitario destaca que el oficialismo mandó a uno de sus mejores cuadros: Freddy Bernal para reconquistar la entidad que considera estratégica. “Bernal no es mal candidato, es un tipo hábil. Laidy (Gómez) tuvo que lidiar con dos frentes difíciles: un apoyo cero de la oposición (Mesa de la Unidad Democrática) que la execró y, por el otro lado, el gobierno. Ella se fajó, no le dio la cuenta, pero perdió apenas por 3 mil votos de diferencia”, expone.

Sobre la abstención, González-Lobato enumera cuatro factores por los que considera que la participación no debe menospreciarse: 1️⃣ la naturaleza local/doméstica de la elección, 2️⃣ tres años de boicot electoral por parte de la oposición, 3️⃣ la cantidad de electores migrados que estima en 3.700.000 (no hay cifras oficiales) y 4️⃣ la decisión tardía de participar y levantar el boicot por parte de la oposición representada en la Plataforma Unitaria de la mesa de negociación en México, agrupada en el G4 (Acción Democrática, Primero Justicia, Voluntad Popular y Un Nuevo Tiempo).

Electores se rebelan contra el statu quo

González-Lobato tiene la tesis de que los electores expresaron su rechazo tanto al Psuv como a la MUD a través del voto cruzado. Esto explicaría por qué aunque la MUD reúne más votos como coalición de partidos, no supera (en votos totales) la sumatoria de las fuerzas restantes que van en contra del oficialismo: Un total de 2.336.307 votos fueron a favor de tarjetas electorales contrarias al oficialismo, pero distintas a la MUD.

En total, la MUD obtuvo 1.993.711 votos, la Alianza Democrática: 1.271.311, Fuerza Vecinal: 386.044 y otros: 524.903.

“Creo que esto lo que revela es que efectivamente se está dando lugar a un mapa político distinto porque tanto la MUD como el Psuv han caído. Por ejemplo, en el estado Lara el candidato de la MUD quedó de tercero siendo quintuplicado por quien queda de segundo de la Alianza Democrática. En este caso la lectura se acerca a que la MUD ha perdido el valor simbólico que tuvo a causa de una falta de estructura y organización”, argumenta.

En su opinión, el voto cruzado es una estrategia que se aplicó más en las regiones donde los electores priorizaron al liderazgo más que a los partidos. La victoria de Morel Rodríguez de Alianza Democrática en Nueva Esparta da cuenta de esto.

Sucre también opina que el electorado manifestó que no está satisfecho por cómo el gobierno y la oposición están llevando la política.

El politólogo subraya el impacto que tuvo la crisis económica y la emergencia humanitaria en los municipios más empobrecidos a favor de la oposición. “Si ves los números, la impresión que uno tiene es que el chavismo es un movimiento para la gente que ganó la dolarización, la gente que es la perdedora de todo esto está viendo hacia la oposición, el punto es si esto es algo reactivo o consciente”.

El profesor hizo el ejercicio de buscar los municipios que están más deprimidos, según la Encuesta Nacional de Condiciones de Vida (Encovi) y encontró que en el municipio Ramos de Lora de Mérida, el chavismo cae 12 puntos y la oposición sube 13 puntos porcentuales respecto a los votos que obtuvieron estas fuerzas políticas en las elecciones regionales de 2017.

En el municipio Maroa de Amazonas, aunque el oficialismo ganó cae casi 30 puntos porcentuales en comparación con el respaldo obtenido en 2017.

“La región central y capital es un bastión del chavismo. Eso explicaría por qué cambiaron las gráficas en su campaña política, el Psuv es lo que AD y Copei eran en la Venezuela de los 90, es hoy el statu quo”, señala.

Frente a esta centralización del chavismo, “la gran vedette” de la oposición es la región de los llanos que pasa a ser la tercera fuerza después de la región zuliana y la insular, apunta.

Para Sucre, otros casos como el de Cojedes, en donde ganó sorpresivamente la MUD, y Apure donde la oposición por poco recupera la gobernación pese a la división también merecen una especial lectura: “En estos estados el Psuv impuso candidatos que no resultaron favorecidos en sus primarias, creo que esto muestra la tensión que existe entre la cúpula chavista y la base”.