Si la mesa tiene éxito, candidatura de Machado sale beneficiada: dicen analistas 

Para Carmen Beatriz Fernández, MCM es la principal interesada en el éxito de la mesa. Ricardo Ríos destaca hitos verificables expuestos por la líder y Luis Rendueles apunta que el costo político de un fracaso no recaerá en la Premio Nobel de la Paz

La líder opositora María Corina Machado se pronunció finalmente sobre la mesa de negociaciones entre el Parlamento dominado por el chavismo y la Comisión Delegada de la Asamblea Nacional (AN) de 2015, que se instalará este 1 de agosto, con el aval de Estados Unidos. 

A través de un comunicado divulgado este domingo, la Premio Nobel de la Paz confirmó que está fuera del mecanismo de diálogo. No apoya expresamente la instancia impulsada por el Departamento de Estado de Estados Unidos ni la rechaza, pero sí estará muy vigilante, según el escrito, de que se produzcan resultados concretos que conduzcan hacia la transición. 

Tampoco rompe el silencio de manera conjunta con la Plataforma Unitaria Democrática (PUD), sino junto al exdiplomático Edmundo González, favorecido por la voluntad popular del 28 de julio de 2024, según las actas de votación divulgadas por su comando de campaña. 

Más allá de considerar excluida a Machado o percibir un revés para su liderazgo, analistas coinciden en que si la mesa produce resultados a favor de la democracia, la principal beneficiaria, desde el punto de vista político, sería una candidatura presidencial de la líder de Vente Venezuela. Si por el contrario, el mecanismo fracasa, no recae en ella el costo político. 

No causa sorpresa el comunicado de Machado y González Urrutia, en el sentido de que al decidirse desde Washington, como indicaban informaciones previas, que la líder opositora no tendrá un rol principal en el nuevo proceso de negociaciones, la ganadora de las primarias 2023 no entra en confrontación con el tutelaje por considerarse que el nuevo proceso puede ser una oportunidad real de lograr el cambio político en Venezuela.

Liderazgo post transición 

Para el consultor político Ricardo Ríos, si bien Machado no fue incluida en el mecanismo de conversaciones que empezará el 1 de agosto, descarta que estuviera desinformada sobre el proceso. Considera que el comunicado es muy “explícito” en cuanto a que pone sobre la mesa hitos que deben cumplirse para que los resultados puedan ser vistos como válidos y útiles para el cambio democratico. 

En el comunicado conocido la tarde de este 26 de julio, Machado y González dejan claro que no participaron en el diseño, construcción y funcionamiento del mecanismo, pero no serán un “obstáculo” para el “avance”. Como logros concretos y verificables citan expresamente: recuperación de las instituciones democráticas, liberación de todos los presos políticos, garantías reales para todos los actores sin exclusiones, cronograma electoral presidencial oportuno, y el pleno respeto a la soberanía popular.

De una manera implícita están apostando al éxito de ese espacio. Si ese espacio tiene éxito, la principal beneficiaria va a ser María Corina Machado, estamos hablando de la celebración de un proceso electoral o varios donde se legitiman todos los cargos de elección popular, y el principal es el cargo a la presidencia. Machado es la principal interesada de que eso salga bien. Todos los venezolanos debemos apostar a que salga bien”, es la lectura de la consultora política, Carmen Beatriz Fernández. 

La dupla que condujo al triunfo opositor del 28 de julio 2024, ella como gran electora y el como candidato presidencial, recalcó igualmente en el comunicado que la reconstrucción del país, tras los devastadores terremotos, pasa por un nuevo gobierno con autoridad moral y capacidad gerencial que responda a la gente, garantice libertad y dignidad y devuelva a la República sus instituciones. 

“Se desmarcan del mecanismo del 1 de agosto. No lo atacan porque atacarlo tiene un costo alto: Marco Rubio y el Departamento de Estado están respaldando el proceso en público, y aparecer como el obstáculo no ayudaría a Machado en su aspiración de convertirse en la próxima presidenta de Venezuela. Desde una perspectiva táctica, el comunicado es un movimiento inteligente”, sostiene el politólogo Luis Rendueles.

A su juicio, Machado “mantiene las manos limpias” de cualquier acuerdo con el gobierno encargado y conserva una carta bajo la manga si este proceso sale mal o se prolonga demasiado. A la vez, subraya, queda posicionada para beneficiarse en una convocatoria a elecciones y en lugar de ser la figura de la transición se anota para ser la figura de la post-transición.

Margen para la PUD 

Sobre el hecho de que no haya sido un comunicado conjunto con la PUD, Ríos, presidente de la firma consultora Poder y Estrategia, lo atribuye a que un segmento de la coalición opositora, aparte de Primero Justicia (PJ) y Voluntad Popular (VP), pueda estar apostando todavía a ser parte del mecanismo, si no al inicio, posteriormente. 

“Vamos a tener el panorama mucho más claro una vez que se anuncie quiénes van a ser las diez personas por parte del gobierno y las diez personas por parte de la oposición, para simplificarlo en gobierno y oposición, porque esta línea cada vez está más difusa. Cuando hablamos de gobierno, creo que los matices, a lo interno, son tan marcados como los de la oposición. En este momento no dudo que vaya a haber una representación de  la PUD (más amplia)”, apostó Ríos. 

De manera extraoficial se conoció que los diputados de 2015 que se sentarán junto a la presidenta de la Comisión Delegada, Dinorah Figuera son: Juan Miguel Matheus, Ramón López y Jorge Millán, de PJ y Marco Aurelio Quiñones  y Sergio Vergara, de VP. Faltan cuatro integrantes.

VP se manifestó abiertamente en apoyo al mecanismo de 2015, el 16 de julio. Once días después, y tras el comunicado de Machado y González, hizo lo propio PJ. A diferencia de VP, reconfirmó expresamente su compromiso con el liderazgo de Machado y su disposición a ser vigilante del proceso, pese a no participar directamente.

Desde la óptica de Rendueles, las diferencias en el seno de la coalición opositora son evidentes y hasta el momento solo Figuera, PJ y VP parecen avanzar hacia las negociaciones con el aval de Washington. 

“Sin embargo, creo que sí hay margen para que entren otros actores. Tal vez no en esta primera etapa, pero creo que si se ven resultados y avances, se van a ir incorporando actores de otros partidos y de la sociedad civil. Lo que sí se ve con claridad es que la unidad opositora se partió en dos apuestas: la de los partidos de quienes negocian ya bajo patrocinio estadounidense, y la de Maria Corina y Edmundo, que exige resultados antes de sumarse”, observa el politólogo. 

Del resto de la representación de la PUD, solo el secretario general de Acción Democrática (AD), Henry Ramos Allup, ha declarado que no apoyarán un proceso donde todos sus miembros y Machado no estén representados. 

Resultados en corto plazo 

Los analistas consultados por Efecto Cocuyo también coinciden en que el nuevo proceso de negociación luce “más prometedor” que los anteriores por la participación directa de EEUU, a través del Departamento de Estado. Sin embargo, reiteraron, no está exento de riesgos, por lo que la agenda con cronograma y pasos concretos que se definan serán fundamentales.

Es un espacio que está articulando el Departamento de Estado, por más que se maquille y por más que se disfrace y el manejo de la variable temporal la tiene asida el Departamento de Estado de EEUU. Tenemos tres actores concurriendo: el gobierno interino, la Asamblea 2015, que es el único cuerpo legislativo que tiene legitimidad internacional y tenemos los intereses de los EEUU. No se puede olvidar que son tres actores con intereses distintos y veremos cómo se alinean”, advirtió Fernández. 

A juicio de la consultora política, los primeros avances de las negociaciones tienen que palparse durante los primeros tres meses del proceso o antes de que finalice 2026: nuevo Consejo Nacional Electoral (CNE), nuevo Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) con énfasis en la Sala Electoral y un cronograma electoral firme. 

“Un elemento básico, el número uno que se evalúa cuando hay una negociación, es qué tienes para negociar. En todas las negociaciones anteriores, los sectores no gubernamentales asistieron en desventaja porque básicamente no tenían nada para negociar. El apoyo popular era lo que tenían y ese apoyo era circunstancial, coyuntural y en muchos casos incluso potencial. En este caso se está haciendo una negociación bajo un esquema de tutelaje, de eso no hay duda y eso lo cambia todo”, destacó Ríos.

En el caso del interinato, apuntó el consultor político, ha cooperado económicamente con EEUU pero acude al proceso sin las ventajas anteriores y, por lo tanto, sin el control del proceso, lo que aumenta las posibilidades para el cambio político. Aclaró que se trata de un proceso progresivo que apenas inicia el 1 de agosto.

Toda transición pasa por dialogar, negociar y tragar sapos. Lo distinto esta vez es la implicación directa de  Marco Rubio, que le da peso real,  pero también ata la credibilidad de la mesa a la persistencia de Washington”, añadió Rendueles. 

El éxito de la nueva ronda de negociaciones, dice, depende de tres cosas: que el chavismo entregue pasos verificables y no solo gestos, como liberaciones de presos políticos y una renovación real del CNE y del TSJ; que la composición de la mesa no se perciba como un “pacto entre élites institucionales” (AN 2015 y chavismo) desconectado de la mayoría que votó en julio de 2024, más un cronograma electoral concreto y cercano, no una promesa a futuro.

“Los primeros días son clave. Si la mesa no produce resultados rápidos, corre el riesgo de repetir el patrón de Barbados y México: mucho ruido inicial y luego estancamiento. Si en cambio logra hitos verificables pronto, se impulsa la figura de Figuera como la clave de la transición”, añadió.