Reestructuración gubernamental o el desmontaje de un Estado “amorfo” e ineficiente: lectura de expertos
Elías Matta dice que la burocracia deformó al Estado. González Marregot y Hugo Cabezas dudan de resultados

La gobernante encargada Delcy Rodríguez anunció la creación de las Comisiones de Reestructuración y Reingeniería del Gobierno Nacional y Gestión Eficiente del Gobierno Nacional. La primera a cargo del ministro de Educación, Héctor Rodrígue, que apunta a un nuevo mapa ministerial y la segunda de la ministra de Finanzas, Anabel Pereira, dirigida a controlar el gasto.
Los términos “reestructuración y reingeniería” generan más que escepticismo entre analistas, economistas y políticos, puesto que quienes se proponen hacer los cambios son los mismos que han gobernado el país durante décadas y han “agigantado” el aparato estatal bajo una lógica de control politico, afirman analistas, divorciada de lo que debe ser una gestión eficiente.
El plazo de 90 días que dio la interina a ambas instancias para que presentaran un plan de ejecución de reformas y tareas, también ha sido interpretado como parte de la estrategia para “retrasar” el inicio de la transición política en Venezuela, en un contexto de “normalización”.
Pero también se recuerda que hay un tutelaje y un plan de tres fases para el país, ratificado por Estados Unidos, que culmina con la etapa de cambio hacia un régimen democrático , lo cual contrasta con las intenciones del chavismo de permanecer en el poder indefinidamente.
Estado “amorfo”
Según el reporte oficial del 26 de mayo, Héctor Rodríguez compartirá responsabilidades en su comisión con el vicepresidente sectorial de Planificación, Ricardo Menéndez. Este grupo tiene la tarea de evaluar la vigencia, fusión o supresión de organismos públicos, bajo la premisa de simplificar el andamiaje del Estado.
En el área de control financiero, Pereira tiene la misión de optimizar el uso de los recursos presupuestarios en cada ministerio. En 90 dias, ambos deben explicar al Consejo de Ministros, cómo van a adaptar la estructura pública a las condiciones actuales del país.
“Si en algo se ha destacado el gobierno en 27 años, es en la creación de un gobierno amorfo. Hay instituciones que se crearon y no se sabe para qué son. Si algo creció en el país fue el Estado que ha invadido todo, un Estado amorfo que no le sirve a los venezolanos. Ojalá eliminen toda esa burocracia, pero creo que la prioridad del gobierno interino debe ser atender puntos críticos como la crisis en el sector eléctrico”, señaló el exdiputado de la Asamblea Nacional Elías Matta.
Se calcula que desde 1999, con la llegada de Hugo Chávez al poder, el número de ministerios en el país pasó de 14 carteras a 34. Expertos han señalado que dicho crecimiento no obedece a criterios económicos o poblacionales, sino partidistas, populistas, de mayor control político y centralismo.

En 2013, por ejemplo, el exgobernante Nicolás Maduro creó el Viceministerio de la Suprema Felicidad Social del Pueblo, adscrito al Despacho de la Presidencia. Entre las tareas asignadas están: procurar solucionar los problemas planteados al Presidente de la República o al Ministro del Despacho por los ciudadanos, efectuando las gestiones apegadas a los principios de legalidad, igualdad, imparcialidad y celeridad y coordinar operativos de carácter social.
En lo adelante, la población venezolana ha atravesado una de las peores crisis sociales y económicas de su historia y sufrido el agravamiento del aparato represivo del Estado que no admite disidencia politica. Ante la escasez de alimentos que marcó 2016, Maduro creó el Ministerio de Agricultura Urbana, para fomentar la producción en ciudades, el cual exhibe escasos logros pero sirvió para multiplicar el gasto corriente.
Como ejemplo de control y centralismo cuyas consecuencias padece la poblacion, Matta menciono la creacion de la Corporacion Electrica Nacional (Corpoelec) con la Ley Organica del Sistema y Servicio Electrico que vino a controlar el sector y dejo por fuera a los privados.
“Es un imán burocrático que no atiende los problemas de la gente. Se debe reformar esta ley del sector eléctrico para modificar esto y dar apertura a los privados así como se ha hecho con la ley de Hidrocarburos y la ley de Minería, todavia falta pero son un avance. Sin electricidad el país no camina”, recalcó Matta en declaraciones a Efecto Cocuyo.
El ingeniero reprochó que a estas alturas el ministro con competencia en el sector eléctrico no haya dado explicaciones al país sobre lo que ocurre y las soluciones a adoptar. Asegura que si tan solo se pudiera recuperar 10% de la generacion electrica seria un gran avance.
“La iniciativa del gobierno interino no es mala, ojalá hayan entendido que el macro Estado no sirve para nada, pero hay que resolver los problemas más urgentes, a la gente no le llega el agua”, insistió.
Burocratismo para el control
Pereira fue designada como ministra de Finanzas por Maduro en agosto en agosto de 2024. Antes pasó por el Fondo de Protección Social de los Depósitos Bancarios (Fogade) y la Superintendencia de las Instituciones del Sector Bancario (Sudeban).
Tras los nombramientos y lo que el interinato se propone, las críticas recayeron en su mayoría sobre el actual ministro de Educacion por su calificado deficiente desempeño en esa cartera, principalmente por los precarios sueldos de los maestros y profesores y el antecedente de haber sido gobernador de Miranda.
“No cabe duda que la estructura gubernamental en Venezuela requiere de una profunda reforma estructural. El modelo de gobierno centralizado y concentrador en la toma de decisiones implantado por el Psuv durante los últimos 26 años, sentenciaron al país a marginarse de la modernidad. Además, el componente ideológico populista y autoritario afianzó la ineficacia y la exclusión en la gestión de gobierno”, sostuvo el experto en políticas públicas, Miguel González Marregot.
El investigador social indica que en condiciones normales una reforma administrativa es coherente frente al fracaso de una gestión, pero en la actual coyuntura se pregunta si los actuales administradores son los más indicados para emprender el cambio de la situación que ellos mismos han creado.
“El problema no es personal, sino la mentalidad o racionalidad que tengan las personas encargadas de la reforma del gobierno. Y precisamente la mentalidad predominante de esas personas responsables ha sido la del burocratismo extremo. Basta revisar la estructura de las administraciones públicas para darse cuenta de la complejidad burocrática que la reviste, una complejidad diseñada para el control y no para el servicio público”, advirtió.
Durante su alocucion, Delcy Rodríguez pidió una nueva estructura del gobierno adaptada a la “nueva realidad” del país, a partir de los eventos del 3 de enero. La interina demandó que los cambios se adapten a “una Venezuela que renace desde su identidad, desde su historia libertadora” y que busca su propio camino “para la felicidad del pueblo”.

¿Retarda la transición?
“Es evidente que el régimen no tiene ninguna capacidad tecno-política para realizar una profunda reforma del Estado. Me sospecho que en 90 días lo máximo que pueden anunciar es una simple supresión de ministerios y la consecuente expulsión de cientos de trabajadores de la administración central”, es la opinión del economista Rodrigo Cabezas.
A juicio del profesor de la Universidad del Zulia, los anuncios del interinato no gozan de credibilidad en la mayoria de la poblacion que demanda un cambio politico.
“Son anuncios que no llegarán a nada como aquel según el cual reestructurarán la gigantesca deuda externa”, acotó Cabezas.
Al hablar de 90 dias, mientras avanza en la cooperación con EEUU, el anuncio del interinato también fue percibido como parte de la estrategia de “normalización” para retardar la llegada de la transición al pais.
Al respecto, Cabezas advirtió que anuncios como la reestructuración administrativa del gobierno no van a detener la grave crisis de legitimidad que debe desembocar en un cambio político democrático. Recalcó que la mayoria del pais sigue demandando elecciones presidenciales justas y pronto.
“EEUU presentó un plan de tres fases que parte de la estabilización del país con algunas reformas económicas, principalmente la apertura al sector privado. La construcción de una transición ordenada es lo que debe venir, con un nuevo Poder Electoral, la convocatoria a elecciones presidenciales, al Parlamento, gobernaciones, alcaldias, ir a la reinstitucionalización del país, que se pueda hacer oposición con libertad”, recordó Matta.
Para González Marregot las reformas necesarias al Estado, el verdadero cambio en la forma de gobernar solo pueden ser implementados por una administración distinta a la que ha dirigido el país en mas de 25 años, por lo que no es un proceso que se debe retardar demasiado.
“La administración del gobierno tendrá que atender a los principios de legalidad, transparencia, acceso a la información pública y rendición de cuentas. La actual gestión no atiende a esos principios de eficiencia y derechos humanos sino a principios populistas desactualizados. El centralismo impuesto es asfixiante, impide la fluidez en la toma de decisiones y solo ha servido para crear pobreza. Un aspecto trascendente en una reforma del Estado es la eliminación de todas la leyes del llamado poder popular que han fomentado la discriminación, el clientelismo y la opacidad en la ejecución de las políticas públicas”, agregó el investigador social.