¿Qué maniobras tiene la oposición para el “cese de la usurpación”?, hablan los políticos

POLÍTICA · 16 ABRIL, 2019 10:31

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Ibis Leon | @ibisL


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Maniobras. La calle, el quiebre o la intervención son acciones invocadas por los dirigentes de oposición desde que Juan Guaidó asumió la encargaduría de la presidencia de la República para lograr el “cese de la usurpación” o, lo que es igual, la salida de Nicolás Maduro de Miraflores.

Pero el quiebre en la Fuerza Armada Nacional no se ha manifestado públicamente, aunque sí se han producidos deslindes de funcionarios militares y policiales –al menos mil- que hoy se resguardan en Colombia tras desconocer a Nicolás Maduro como Comandante en Jefe.

La intervención militar extranjera es “prematura” en palabras del enviado especial de Estados Unidos para Venezuela, Elliott Abrams, y “está fuera de lugar” en opinión de la eurodiputada Beatriz Becerra, una de las más férreas opositoras de Maduro.

El Grupo de Lima tampoco respalda una acción de fuerza externa para sacar a quien reconocen como un dictador.

En este contexto, ¿qué maniobras tiene la oposición para lograr el “cese de la usurpación”?

El diputado de la Asamblea Nacional y dirigente de Voluntad Popular, Sergio Vergara, afirma que las maniobras de la oposición dependen de la construcción de una fuerza popular propia que “presione lo suficiente a los pilares que sostienen a la dictadura” y se refiere a la estrategia que han denominado Operación Libertad”.

“La Operación Libertad tiene que ver con un proceso de crear estructuras orgánicas que permitan comunicar un mensaje claro que viene desde el liderazgo de Juan Guaidó y de la Asamblea Nacional que es el que moviliza y nos permite ejecutar acciones concretas. Esa organización es lo que nos va a permitir crear la presión suficiente para que cada uno de los factores involucrados haga lo que tenga que hacer, me refiero no solo a la sociedad que hará lo necesario una vez que esté lo suficientemente organizada, sino a la Fuerza Armada que tomará la decisión definitiva de ponerse del lado del pueblo”, responde.

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En su criterio, el liderazgo de Guaidó y las protestas ciudadanas sí han causado mella en los componentes militares.

“No podemos decir que no hay una reacción en el sector militar, la hubo el propio 23 de febrero cuando casi 1.000 efectivos decidieron reconocer a Juan Guaidó como presidente encargado de Venezuela. A partir de ese momento comenzó un proceso interno en la Fuerza Armada que ha tenido distintas expresiones desde el descontento que se ha marcado en los cuarteles, la inacción de los sectores militares para reprimir a la población, la misma situación que permitió que Juan Guaidó llegara a la frontera sin que fuese detenido de manera definitiva en ninguna de las alcabalas, a pesar de que en los últimos kilómetros su camioneta recibió impactos de bala”, expresa.

El pasado 22 de febrero Guaidó salió del país por la frontera con Colombia para hacer una gira latinoamericana en la que fue reconocido como presidente interino por Iván Duque, Jair Bolsonaro, Mario Abdo Benítez, Lenín Moreno y Mauricio Macri. Luego entró por el Aeropuerto Internacional Simón Bolívar de Maiquetía sin que ningún cuerpo de seguridad actuara en su contra, aunque el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), controlado por Maduro, le había dictado una prohibición de salida del país.

Vergara es miembro del partido donde milita Guaidó y que actualmente controla la cabeza del Poder Legislativo. Recientemente el diputado fue implicado por el ministro de Comunicación e Información, Jorge Rodríguez, de formar parte de un grupo conspirador de nombre Cocoon 2.0.

Desde la Plataforma Nacional de Conflicto la salida de Maduro pasa por intensificar la protesta y corregir el enfoque de la Ley de Amnistía para los militares.

El coordinador de la plataforma y politólogo, Nicmer Evans, explica que el cese de la usurpación “parte del hecho de poder incidir en todos los factores internos que permitan cumplir la teoría del globo”. Según esta teoría, se debe construir “suficiente pulmón y fuerza para soplar el globo hasta que reviente”.

Evans considera que la Ley de Amnistía fue “mal enfocada” porque “se debería estar hablando de una ley de garantías” que invite a los uniformados a formar parte del proceso de transición.

“Estamos apostando de manera definitiva a que la presión interna influya en el sector militar, hay una política errónea de tratar de hablarle al generalato, debemos influir de los coroneles para abajo. La Ley de Amnistía a estas alturas fue mal enfocada, deberíamos estar hablando de una ley de garantías de funcionarios públicos”, argumenta.

Advierte que la acumulación de fuerza “no es un asunto de corto plazo” porque se debe conectar la lucha reivindicativa con el objetivo político. “Las maniobras están sujetas a un aspecto público: necesitamos organizarnos; y a otro que no es tan público: el entretejido de acciones foquistas que tienen que generar sorpresa y preocupación en el marco de acciones no violentas”, señala.

Para el secretario de la comisión de justicia y paz que trabaja la Ley de Amnistía y dirigente de Acción Democrática, Negal Morales, debe incorporarse la amnistía para aquellos miembros de los colectivos oficialistas que no hayan cometido delitos de lesa humanidad. “Aspiramos a lograr disidencia y quiebre dentro de estos grupos también”, argumenta.

“Hay que trabajar en una buena ley de amnistía para que no sientan que buscamos el revanchismo, que incorpore más elementos que den garantía a los funcionarios militares, que aborde el proceso de la justicia transicional”, precisa.

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Morales ve en la Operación Libertad una posibilidad de contrarrestar la actuación de paramilitares armados contra los manifestantes. “No hay posibilidad de que un grupo reducido armado pueda reprimir una protesta generalizada en distintos sectores. La organización permitirá que los vecinos se alerten entre ellos, que haya más vigilancia, más control y ayuda entre los vecinos”.

Sobre la intervención extranjera opina: “Es el propio Nicolás Maduro el que alienta una invasión extranjera cuando cierra la puerta a unas elecciones libres”.

Desde Bandera Roja (BR), una organización política socialista de oposición al fallecido presidente Hugo Chávez y actualmente a Maduro, y que fue en el pasado un frente guerrillero, coinciden en que la constitución de los Comités de Ayuda y Libertad es clave para la acumulación de una fuerza propia.

Gabriel Puerta, dirigente de BR, subraya que no se le pide a los militares que den un golpe de Estado, sino que “no protejan al usurpador (…) El llamado a la Fuerza Armada es totalmente claro, es el único factor de todos los que son nacionales que aún no ha tomado una decisión. Hace falta su determinación de respaldo al movimiento de cambio que es un reclamo popular”, sentencia.

Para Puerta, la maniobra de la oposición depende de la rebelión popular: “La rebelión es el alzamiento del pueblo que se exprese de diversas maneras y en los momentos decisivos se necesita todos los sectores, incluyendo a los militares. Es necesaria una fuerza equivalente a la que se opone”.

“La capacidad y fortaleza de la opción de cambio depende de la organización y conciencia de las bases populares. En eso andamos con la creación de los comités de ayuda y libertad. El apoyo internacional y la separación de la Fuerza Armada son contribuciones muy valiosas, pero la tarea principal corresponde a la ciudadanía”, concluye.

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