PSUV apuesta a mayor subordinación entre nuevos gobernadores y alcaldes, advierte analista

POLÍTICA · 11 DICIEMBRE, 2021 15:30

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Deisy Martínez


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José Terán (La Guaira), Karina Carpio (Aragua), Ernesto Luna (Monagas), son algunas de las «caras nuevas» por las que el chavismo apostó para las gobernaciones del país y que resultaron favorecidos por el voto popular.

Pero no solo se trata de nuevos rostros en algunas jefaturas regionales, algunos como el exalcalde de Vargas, dan señales de querer emular a la «marca» de Rafael Lacava en Carabobo, al afirmar que aspiran a tener una gestión con identidad propia.

El analista político Carlos Hurtado advierte que la línea del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) para quienes tienen «ansias de protagonismo», quizás con miras a las presidenciales de 2024, sigue siendo, «mantenerse en el carril» y «neutralizar» a quienes se deslinden.

El llamado a la máxima unidad que hiciera Diosdado Cabello en un encuentro con las autoridades del chavismo, electas el 21 de noviembre, no es casual. Este 8 de diciembre, el primer vicepresidente del PSUV dijo que los comicios regionales demostraron que quien pretenda dividir al movimiento revolucionario «se estrella» y que seguirán trabajando para mantenerse cohesionados, identificando a los divisionistas.

Lo que hay detrás de las nuevas caras

«En estos primeros 100 días vamos a hacer la diferencia para La Guaira. Esas son nuestras aspiraciones. 100 días concentrados en la recuperación de los servicios públicos. Que la venta de gas doméstico vuelva a cada uno de los hogares de nuestro barrio (…) Voy a iniciar un proceso de cambio y fortalecimiento para La Guaira», declaró Terán a El Pitazo, al saberse ganador la madrugada del 22 de noviembre.

Desde una tarima ubicada en la Plaza Mayor de Catia La Mar, acompañado de su familia, se declaró gobernador de todos los guarieños sin distinción política. También reconoció las propuestas que en materia de salud tiene el excandidato de la oposición en ese estado, José Manuel Olivares y no descartó sumarlas a su gestión.

«Tenemos muchas más coincidencias que divergencias, porque somos guaireños y recorrimos el estado en esta campaña», dijo.

Consultado por Efecto Cocuyo, Hurtado, excoordinador nacional de Clase Media Socialista, advierte que pese a los intentos de tener «luz propia» no son liderazgos autónomos que van a sustituir a otros o que marcarán una diferencia. Asegura que detrás de ellos hay jefes, por lo que descarta que representen algún cambio o peligro para el poder político establecido.

Nuevos gobernadores y alcaldes fueron llamados a coordinar políticas con el Ejecutivo Nacional

«No es la marca de Terán, es la marca de quien está detrás de él porque entre algunos sectores (Nicolás Maduro, su entorno y otras figuras como Cabello) se repartieron espacios territoriales a través de estos nuevos gobernadores y alcaldes. El que no acate la línea simplemente lo sacan del camino, lo hemos visto bastante en la práctica, no solo sacan del camino a los opositores, también pasa entre chavistas», expresa.

En el caso de la Guaira, no duda que «la mano que mueve los hilos» sea Nicolás Maduro Guerra, hijo del gobernante Maduro y diputado de la Asamblea Nacional del 6 de diciembre. Vale recordar que Maduro Guerra tenía aspiraciones a suceder a Jorge García Carneiro.

La «mano del ala de Maduro» también se observa en regiones como Mérida, donde uno de sus protectores, Jehyson Guzmán, llegó a la jefatura regional, al igual que Freddy Bernal a Táchira.

Los que quedaron atrás

En cuento a las nuevos gobernadores de estados como Anzoátegui, Aragua y Monagas se les señala de ser «fichas» de Cabello. Vale recordar que Ernesto Luna, ganó las primarias para la alcaldía de Maturín, pero la dirección nacional del Psuv lo «ascendió» a candidato a gobernador por encima de Leudys González y la exmandataria regional, Yelitze Santaella.

En Aragua, la figura de Carpio habría servido para desplazar al ya exgobernador Rodolfo Marco Torre, de quien se asegura no acataba ciertas líneas y, por lo tanto, no era del todo controlable, aunque en menor medida que Lacava. Es el mismo caso de Ramón Carrizalez, también militar retirado en Apure, donde surgió la candidatura de Eduardo Piñate.

«La fase que ya emprendió el PSUV es la de tener subalternos en estos cargos, estas nuevas figuras que vemos en realidad son subalternos de varios sectores que controlan al PSUV y al Gobierno nacional. Es una nueva generación entre comillas», afirma Hurtado.

El analista tampoco descarta que lo sucedido en Barinas haya sido aprovechado por Maduro para sacar del camino también a Argenis Chávez, quien bajo el manto del apellido desoía lineamientos del partido y obraba a su voluntad en el estado.

Para no quedar del todo mal con la familia del líder fallecido en 2013, se mandó a Jorge Arreaza a competir por la gobernación en los nuevos comicios del 9 de enero, apoyado por sus excuñadas, María Gabriela y Rosinés Chávez, aunque no cuenta con el respaldo de todo el grupo familiar, en cuyo seno también hay diferencias.

No perder de vista a Lacava

La precandidatura de José Gregorio Vielma Mora en Carabobo fue un llamado de atención para Lavaca, aseguran fuentes internas del chavismo, por sus supuestas aspiraciones presidenciales.

De hecho el exgobernador del Táchira acusó públicamente al candidato a la reelección de sustituir los «ojos de Chávez» en todas las edificaciones estatales por el sello del «murciélago», emblema de Lacava, quien se hace llamar «drácula».

Desde que llegara a la gobernación en 2017, habiendo ocupado previamente la alcaldía de Puerto Cabello por dos períodos consecutivos, Lacava se ha forjado una polémica imagen propia. De cara a las regionales del 21 de noviembre, habría sido llamado a capítulo por la dirección pesuvista «para meterlo en cintura» y advertirle lo que podría ocurrir si intentaba posteriormente deslindarse del partido y lanzarse con otros apoyos a las próximas presidenciales.

Del encuentro salió un compromiso por parte del gobernador reelecto, por lo que su aspiración de repetir en el cargo fue apoyada. A juicio de Hurtado, a Lacava hay que seguirle haciendo seguimiento con miras a 2024 o a unas eventuales presidenciales adelantadas.

«Subestiman al gobierno quienes creen que pueden venir nuevos lideragos a pretender hacer transformaciones y cambios al margen del poder de manera voluntaria, autónoma, como agitación. El sistema político en Venezuela está secuestrado por los Rodríguez, Maduro, Cilia Flores y Cabello. Todo lo que viene, que incluye un viraje económico, pasa por el consenso entre ellos. Tendría que ser una estructura paralela con tal fuerza que quiebre lo que existe, pero de momento no la hay», reitera Hurtado.