Presión social es clave para el éxito de la negociación en México, según Benigno Alarcón

POLÍTICA · 23 SEPTIEMBRE, 2021 12:44

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Ibis Leon | @ibisL


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El director del Centro de Estudios Políticos y de Gobierno de la Universidad Católica Andrés Bello (Ucab), Benigno Alarcón, fue tajante al afirmar que “no hay que tener mucha esperanza en la negociación en México”, mientras no se produzca una presión social que obligue al gobierno de Nicolás Maduro a llegar a acuerdos.

La aseveración la compartió durante el Foro Permanente de Juventudes, que se llevó a cabo este jueves 23 de septiembre, en la capital venezolana.

“La negociación depende no solamente de lo que está pasando en la mesa sino que depende mucho más de lo que está pasando fuera de la mesa. Si el país está relativamente desmovilizado, el gobierno no tiene urgencia en conseguir acuerdos (…) Convirtiéndonos en testigos pasivos de lo que pasa en México no vamos a lograr mucho”, afirmó.

El abogado y analista señaló que, si bien es cierto que el levantamiento de las sanciones constituye un incentivo para que el gobierno chavista haga concesiones, la élite gobernante no está dispuesta a entregar el poder a cambio de que se dejen sin efecto las medidas coercitivas porque aprendió a lidiar con ellas.

“El gobierno necesita que le quiten las sanciones, pero puede vivir con ellas. Después de muchos años de sanciones ha aprendido a vivir con ellas porque otros países le han facilitado mecanismos para eso. También está dispuesto a transferir una parte importante de los costos de esas sanciones a la población para que el ciudadano, que no consigue gasolina, alce su voz y se alimente la narrativa de que todo es culpa de las sanciones”, manifestó.

Negociación asimétrica

Alarcón considera que en la mesa de negociación hay una relación asimétrica entre el gobierno de Maduro y la Plataforma Unitaria que representa Juan Guaidó y esto dificulta el éxito del proceso.

“No hay una amenaza de ruptura en el ambiente y esto convierte la negociación es una completamente asimétrica en donde el gobierno, en caso de no lograr un acuerdo, su mejor alternativa es sobrevivir y la oposición no tiene mayor alternativa”, aseveró.

En este sentido, el profesor subrayó que el rol de los venezolanos, especialmente de los jóvenes, es crear “otro punto de apalancamiento” con el que la oposición pueda negociar y esto implicar activarse, movilizarse y hacer presión social.

“El único apalancamiento que tiene la oposición para negociar son las sanciones. Pero si el costo de que quiten las sanciones es perder el poder no tiene sentido para el gobierno”, indicó.

Destacó que 90 % de las transiciones democráticas, que ocurrieron en la denominada tercera ola (después de 1974), se produjeron por procesos sociales y no por acuerdos entre élites o por intervenciones extranjeras.

Al cierre de su intervención explicó los tres tipos de transición que clasifica el investigador español Juan Linz:

1️⃣ Reforma: La transición se produce porque el gobierno así lo decide y lo hace porque siente que hay una amenaza a la vuelta de la esquina o siente que puede salir sin mayores consecuencias, etc.

2️⃣ Ruptura: El cambio político ocurre porque el gobierno colapsa bien sea por revoluciones populares o por una elección que el gobierno pensó que iba a ganar y perdió y la gente reacciona en protesta. Caso Serbia, Ucrania o Bolivia.

3️⃣ Rupforma: Mezcla el conflicto y la reforma. La amenaza de una ruptura obliga al gobierno a sentarse a negociar.

Así fue el inicio de la ronda de negociación entre el gobierno y la oposición en México

Foro de Juventudes

En esta edición, el Foro Permanente de Juventudes abordó la crisis migratoria venezolana. Se estima que la diáspora representa 20 % de la población del país (5.6 millones de venezolanos). Es decir, supera la población del Zulia y equivale a la población de Amazonas, Anzoátegui, Apure, Barinas, Bolívar, Delta Amacuro, Guárico, Monagas y Nueva Esparta juntos.

El proyecto es respaldado por las ONG 1001 Ideas para Mi País; Consorcio Desarrollo y Justicia; Compromiso Compartido y el Centro de Estudios Políticos y de Gobierno de la Ucab.