Mesa de diálogo “se queda corta” en segundo ciclo y Jorge Rodríguez sube vara de negociaciones 

Para Ricardo Ríos y Miguel Barone, la mesa avanza muy lento en el tema de la reinstitucionalización y garantías políticas

Lento avance de la mesa de diálogo mientras Jorge Rodríguez sube vara de negociaciones
Mesa de diálogo tiene previsto reinstalarse a mediados de octubre. Foto: Red X

Más de 30 excarcelaciones de presos políticos (aunque oficialmente no sea asumido como un tema de negociación), más medios informativos desbloqueados y la designación de la comisión de verificación de credenciales para magistrados del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), ha sido visto como el “saldo” del cierre del segundo  ciclo de conversaciones en la mesa de diálogo entre el interinato y la Comisión Delegada de la Asamblea Nacional (AN) de 2015. 

Las dos primeras medidas, a juicio de políticos, analistas y defensores de derechos humanos, son decisiones que no requieren formar parte de una mesa; es decir, si existiera voluntad política por parte del chavismo o quizás mayor presión de Estados Unidos, pudieron tomarse hace meses y abarcar a la totalidad de afectados. La tercera es catalogada como el único paso, en concreto, hacia el rescate de la institucionalidad del país, pero a un ritmo muy lento.

Tras la firma del segundo acuerdo en la mesa, el 25 de septiembre en el Hotel Meliá Caracas, no hubo rueda de prensa pero en una “jugada” de último minuto, el jefe de la delegación del chavismo,  Jorge Rodríguez, se acercó a los medios presentes para declarar que en Venezuela habrá cuatro elecciones, pero en los lapsos establecidos en la Constitución. Con estas palabras sugiere comicios presidenciales para 2030, según algunas interpretaciones.

Desde otras lecturas, Rodríguez quiso alimentar cierta decepción por los resultados anunciados, la incertidumbre por el futuro de la transición democrática o “compensar” que quedaron en minoría (4 a 3) en la comisión de verificación de credenciales.

Al cierre del segundo ciclo del diálogo, los analistas Ricardo Ríos y Miguel Barone, consultados por Efecto Cocuyo, concluyen con la misma impresión:  los tiempos de las expectativas por el cambio político de los ciudadanos no son los mismos del tutelaje y la instancia de negociaciones y que solo la organización política y de la sociedad civil pueden variar los ritmos. 

Mayores libertades en rezago 

“El tema de los presos políticos es muy relevante desde el punto de vista humano. Es bueno, para las familias, para los mismos presos. Sin embargo, es algo que debió ser mucho más rápido. Tuvo que haber pasado en el primer trimestre, pero se mantienen presos políticos simplemente porque es un punto de negociación, son una ficha de cambio para no ceder en temas más estructurales. Es algo muy cruel, pero es un avance con asterisco”, señaló Ríos, presidente de Poder y Estrategia.

De acuerdo con un reporte de la ONG Justicia Encuentro y Perdón, el pasado fin de semana se produjeron 39 excarcelaciones de las cuales 17 personas no se encontraban en la lista de presos políticos que lleva esa organización. Otra ONG, Foro Penal, contabilizaba hasta el 18 de septiembre, 344 privados de libertad por motivos políticos. 

A juicio de Ríos también es inaceptable que un tema como el desbloqueo de medios de comunicación, que solo depende de una orden de Conatel, bajada por el Ejecutivo, esté sometido a las  discusiones en una mesa y sea exhibido como un avance, cuando ha sido una exigencia permanente junto a la liberación presos políticos. 

“El cierre de este segundo ciclo de la mesa nos dejó la sensación de que faltó avanzar en otros temas de libertades políticas como inhabilitaciones, restitución de partidos políticos, regreso de exiliados con garantías, derogación de leyes como la ley contra el odio y nada de eso avanzo y si se conversaron no se comunicó a la opinión pública. Este segundo anuncio de la mesa no va en consonancia con las expectativas ciudadanas”, es el balance del politólogo Miguel Barone. 

En una entrevista radial, este 28 de septiembre, el miembro de la delegación opositora en la mesa de diálogo, Jorge Millan, declaró que las “garantías políticas y civiles” quedaron para el tercer ciclo que será a mediados de octubre. Con esta metodología se sigue un ritmo similar entre el primer y segundo ciclo realizados entre agosto y septiembre, es decir, una semana o dos de reuniones, los anuncios con la firma y levantamiento de la plenaria de la mesa hasta nuevo aviso. 

Comisión de verificación “potable” 

Las delegaciones encabezadas por la presidenta de la Comisión Delegada del Parlamento de 2015, Dinorah Figuera y Rodriguez, anunciaron el pasado viernes que la comisión de verificación de credenciales quedó integrada por Belén Ramírez Landaeta, Rogelio Pérez Perdomo, Bernardo Pulido Márquez, María Bernardoni Govea, Cilio Sánchez Zerpa, Deyanira Nieves y Federico Fuenmayor. Los cuatro primeros fueron propuestos por la oposicion y los otros tres miembros por el chavismo.

Si bien el Parlamento que preside Rodriguez no ha avanzado en el nombramiento del Comité de Postulaciones Judiciales, tanto Ríos como Barone consideran que el nombramiento de la instancia adicional que colaborará con la escogencia de los candidatos a magistrados del TSJ es positiva y una señal de confianza hacia la selección por méritos.

“El asterisco en este caso son los tiempos. El proceso para la designación del TSJ marcha muy lento, pero de todo lo que ha acordado la mesa hasta ahora, creo que es de las cosas de mayor potencial. El tema clave aquí es la reinstitucionalización del TSJ y posteriormente del CNE que deben generar consenso, confianza y esta primera comisión lo va logrando. Hay tres personas designadas por el sector oficial y cuatro por el opositor que no necesariamente, al menos estos cuatro, tienen militancia política conocida”, opinó Ríos. 

Agregó que se trata de que las personas designadas, independientemente de quien las proponga, sean “potables” para la sociedad venezolana en términos de que no hayan formado parte expresa de la dinámica polarizante que tuvo el país.

Para Barone, el tema de las cuotas políticas es algo que prevalecerá tanto en el Comité de Postulaciones Judiciales como en el mismo nombramiento del TSJ, como consecuencia de años de polarización política. Considera que el rescate de la imparcialidad política quedará como tarea pendiente una vez se logre la reinstitucionalización y la democracia, con Poderes Públicos que no respondan al Ejecutivo, al partido de gobierno ni a otros sectores partidistas. 

“El gran problema sigue siendo el tema de los lapsos, el chavismo sigue jugando a ralentizar los procesos. Puede tener que ver también la cooperación económica con EEUU, pero al paso que vamos dudo que para diciembre estén nombrados un nuevo TSJ y CNE como se esperaba”, advirtió el politólogo. 

Tras ser firmado el primer acuerdo con la renovación total del TSJ (32 magistrados) el 12 de agosto, la AN dominada por el chavismo, aprobó la reforma de la Ley del TSJ (1 de septiembre). Al Ejecutivo le tomó 18 días publicarla en Gaceta Oficial. Se está a la espera de que la AN sesione para nombrar a la comisión preliminar (11 diputados) del Comité de Postulaciones, que a su vez convocará a los miembros de la sociedad civil para completar el Comité con 23 integrantes. 

Para analistas, temas como el desbloqueo de medios debieron decidirse sin necesidad de pasar por la mesa. Foto: EFE

El “calculo” del chavismo

«Habrá cuatro elecciones: elecciones parlamentarias, elecciones de alcaldes, elecciones de gobernadores y elecciones presidenciales en el lapso que establece la Constitución», dijo un sonriente Jorge Rodriguez a la salida de la firma del segundo acuerdo de la mesa de diálogo en el conocido hotel capitalino. 

A juicio de Ríos, con sus declaraciones, el jefe del parlamento y de la delegación chavista intenta “subir la vara” de la negociación porque está consciente de que tras el nombramiento del TSJ y el CNE lo próximo a definir serán fechas importantes para el proceso de transición como es el calendario electoral. 

“El cálculo que ellos (el chavismo) están teniendo es alargar las actuales circunstancias hasta 2030. Es un tema de cómo forzar la barra para llevar más allá las elecciones y agitar las aguas”, expresó el consultor político. 

Millán también declaró este lunes que las palabras de Rodríguez sobre los comicios y los lapsos son “unilaterales” y nada  tienen que ver con la mesa de diálogo.  Recordó que la prioridad es la creación de garantías institucionales previas para dichos comicios y que en Venezuela lo que existe es una “mora constitucional” con respecto al derecho al voto, a partir del fraude electoral de 2024, con resultados de comicios no reconocidos por el gobierno de Nicolás Maduro. 

“El chavismo juega a ganar tiempo, a generar desgaste, de allí que Jorge Rodríguez publica una foto de un juego de ping pong, mientras se suponía que las conversaciones de la mesa se extendían por varios días. El proceso de diálogo está tutelado pero el chavismo sabe que tienen flexibilidad, por lo que lo político va por un carril lento y lo económico por otro más rápido. Rodríguez sabe que dice una locura porque lo contradicen las negociaciones, pero se retira riendo al igual que el resto de la delegación”, agregó Barone. 

¿Qué puede alterar el escenario? 

En momentos en que Vente Venezuela se moviliza con la promoción de un “inminente” regreso de la líder opositora Maria Corina Machado, los analistas expresan que solo la movilización ciudadana y política puede alterar los ritmos hacia el proceso de transición.

Barone no descarta que antes de que regrese la mesa para un tercer ciclo, pueden esperarse más excarcelaciones de presos políticos, cese de procesos judiciales contra periodistas y otras medidas “a cuenta gotas”, como parte de acuerdos que no se anuncian y que van en paralelo. 

“El regreso de exiliados como María Corina Machado es algo que también puede decidirse en paralelo sin darle tantas vueltas o esperar a la mesa”, dijo Barone. 

En la entrevista radial, Millán aseguró que la delegación opositora mantiene contacto permanente con Machado y que una eventual incorporación a la mesa de diálogo depende de una “decisión personal” de la líder opositora. Para Ríos, posibilidades como estas también podrían alterar los escenarios de cara al tercer ciclo de negociaciones y superar la tendencia hacia un estancamiento del proceso.

“Si es así, Maria Corina Machado pudiera regresar en cualquier momento”, acotó  Ríos.