Más polarización, desconexión social y elecciones con abstención perciben analistas tras #5Ene - Efecto Cocuyo

POLÍTICA · 7 ENERO, 2020 13:31

Más polarización, desconexión social y elecciones con abstención perciben analistas tras #5Ene

Texto por Danisbel Gómez Morillo Fotos por Iván Reyes

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Un golpe bajo a la reconciliación, elecciones precipitadas con alta abstención y la prolongación del sufrimiento de los venezolanos son algunos de los principales efectos que visualizan tres analistas sobre los sucesos ocurridos el pasado 5 de enero, cuando se juramentaron de manera irregular dos juntas directivas de la Asamblea Nacional.

Desde posturas diferentes, la socióloga Maryclen Stelling, la politóloga Colette Capriles y la activista social Mariela Ramírez coinciden en señalar que lo ocurrido representa un retroceso y genera escenarios peligrosos, pues acentúa la desinstitucionalización del país.

Desconexión con las bases sociales

La existencia de dos directivas al frente de la Asamblea Nacional es, a juicio de la socióloga Maryclen Stelling, el resultado de una gestión política polarizante sin lectura de las necesidades planteadas por las bases sociales, que demandan diálogo, reconciliación, respuestas a la crisis económica y una reconstitución ética del tejido político.

Con lo sucedido el pasado domingo, sobre las irregularidades en la instalación de la Asamblea Nacional, ha ocurrido todo lo contrario. “Es un golpe bajo a la reconciliación y al diálogo”, refiere la analista y docente universitaria, quien explica que el efecto inmediato es la desinstitucionalización y la hiperanomia.

Todo ello se da ante un dilema de lealtad que lleva a los ciudadanos a moverse según la política de la fe. “No valen los argumentos, los hechos, lo que ha pasado, pues se impone la visión ciega de creer en el sector que sigo. Lo crucial no es quién tiene la razón, no cuestiono ni critico ni reclamo al espacio político donde me muevo, creo ciegamente en los argumentos que este me expone aunque lo que vea en videos, en discursos y en hechos sea otra cosa”.

Stelling explica que se trata de un momento grave porque se imponen dos narrativas diferentes para intentar convencer a sus adeptos, sin importar los otros. Sin embargo, cada narrativa sabe que la fe se desgasta y por ello están obligadas a actuar con rapidez para ganar legitimidad.

“Tenemos tres asambleas, una constituyente y dos que podemos llamar la AN-Parra y la AN-Guaidó. En el corto plazo esta situación fortalece al gobierno porque se fractura más la oposición, que se mueve en un clima de traición que afecta a su forma de hacer política. Aunque a nivel internacional el gobierno ha perdido apoyo, es atacado y criticado, a nivel nacional gana terreno. Se impondrá la Asamblea Nacional que tenga la capacidad de construir legitimidad y usar el crédito de la fe política que su sector le ha otorgado, para ello deberá hacer una gestión política que le permita llamar a elecciones y construir su legitimidad”.

Desde la perspectiva de la socióloga, no resulta fácil interpretar los hechos en medio de episodios que no son conocidos sobre la estrategia de cada uno de los sectores, razón por la cual cree que el ciudadano debe apelar siempre a la duda de manera que no caiga en la fe política a ciegas. El reto es también demandar transparencia a los actores políticos, dice Stelling.

La intención es precipitar elecciones

La politóloga Colette Capriles considera que no hay dos directivas de la AN, sino una sola y otra que usurpa funciones en manos de un grupo de diputados corruptos. Visualiza escenarios de confrontación entre ambos sectores, pero que finalmente concluyen en la intención del gobierno de precipitar elecciones con alta abstención por parte de la oposición.

“Es muy visible la línea del madurismo: incluir a sus clientes de la “oposición” microscópica en cargos en el CNE y hacer un llamado adelantado a elecciones mientras consolida la inhabilitación política de los partidos de la oposición democrática; promover la abstención opositora y hacerse con una nueva Asamblea Nacional a su medida”.

Para Capriles, este escenario de radicalización no resulta fácil de explicar, ya que tendría altos costos políticos para el gobierno como la pérdida de apoyo internacional de los simpatizantes de izquierda, la adopción definitiva de la etiqueta autocrática, nuevas sanciones, así como el malestar interno de quienes temen el poder tiránico del hoy grupo dominante para Maduro.

Considera que el gobierno precipitó este escenario para evitar tener frente otros largos meses en los que la oposición puede fortalecerse y obligar a una solución política y electoral que en definitiva signifique la alternabilidad.

Frente a esta situación, la experta en ciencias políticas y docente universitaria apela a la reserva de capacidades en la sociedad venezolana, civil y política, en su actuación contra la autocracia. El reto de cierta forma no ha variado: organizarse para restituir la democracia. “En mi opinión la sociedad civil va a tener un papel esencial en el desarrollo de los acontecimientos. Lo más apropiado sería que la oposición persistiera en convocar todas las alianzas posibles, con socios internacionales y con los sectores civiles domésticos, para seguir presionando al gobierno de Maduro en todos los lugares posibles, a fin de lograr elecciones presidenciales y legislativas libres”.

El gobierno es indiferente al sufrimiento

Para Mariela Ramírez, vocera del movimiento ciudadano Dale Letra, lo ocurrido el pasado 5 de enero es la imposición de una junta directiva en la Asamblea Nacional mediante un acto tutelado por el poder militar que solo generará escenarios de confrontación y más violencia en el país.

“Con estas acciones el gobierno de facto de Nicolás Maduro evidencia su indiferencia por el sufrimiento del pueblo de Venezuela víctima de una emergencia humanitaria compleja que significa un déficit sustancial en las condiciones de vida de la gran mayoría de los venezolanos y que solo puede ser resuelta a través de mecanismos que generen alianzas, convenios entre todos los sectores del país”.

Para la activista social, en lugar de exacerbar todas las capacidades para hacer política mediante un proceso de acercamiento y de entendimiento entre todos los factores que hacen vida en el parlamento y fuera de él, el grupo en el poder optó por tomar por asalto la única institución democrática del país bloqueando la posibilidad de edificar un gran acuerdo nacional que cree las condiciones necesarias para reinstitucionalizar el país, reconstruir el Estado de derecho y restituir la senda democrática, para salir pacífica y electoralmente de la profunda crisis institucional, social y económica en que está sumida la nación.

“La existencia de dos directivas de la Asamblea Nacional agrava la ruptura del Estado de derecho en Venezuela, proceso iniciado con la elección ilegítima de una Asamblea Nacional Constituyente y con la proclamación de Nicolás Maduro como presidente de la República, tras un proceso electoral abiertamente fraudulento y consumado ayer con la toma inconstitucional de la Asamblea Nacional.

Sobre el reto que impone este nuevo escenario político, la fundadora de la plataforma Diálogo Social -en la que convergen variados actores de la sociedad civil- señala que hoy más que nunca es necesario que todos los venezolanos que aspiren a vivir en democracia trabajemos juntos en la restitución del Estado de derecho en Venezuela. “Es imprescindible que el liderazgo democrático llame sinceramente a la unión, busque consenso con los diferentes actores de la sociedad y ofrezca opciones políticas que sean claras, coherentes y que acompañen al pueblo en el rescate de la democracia”, dijo Ramírez.

Bien sea desde el análisis político o sociológico o desde el activismo en las calles, las expertas coinciden en señalar la necesidad de alianzas, diálogos o consensos que permitan abrir oportunidades fuera de los extremos y posibiliten un escenario de alternabilidad en el poder mediante elecciones libres y transparentes.