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Lula y el proceso venezolano: analistas esperan postura “crítica” pero sin enfrentamientos 

Maria Teresa Romero estima que Lula será prudente pero no incondicional con el rodrigato. Jesús Mazzei Alfonzo espera apoyo para que Venezuela retome democracia

Lula y el proceso venezolano: analistas esperan postura “crítica” pero sin enfrentamientos
Lula fue reelecto en segunda vuelta pero debe enfrentar a un Congreso opositor

Gran activismo político en redes sociales, maquinaria y sentimiento nacionalista, son ingredientes que a juicio de analistas, no faltaron para que el presidente de Brasil, Lula Da Silva, remontara y resultara reelecto en la segunda vuelta de los comicios en el gigante suramericano. 

Con un Congreso que tendrá en contra, se señala que el actual mandatario que va por su cuarto periodo a partir del 1 de enero de 2027, deberá tener “mano zurda” para procurar respaldo político y gobernabilidad. En cuanto a su política exterior, se espera algo similar porque entiende que una confrontación abierta con Estados Unidos no conviene a ninguno de los dos países. 

Sobre la Venezuela “tutelada” por Washington, internacionalistas consultados por Efecto Cocuyo, coinciden en que si bien su postura es crítica, Lula aboga por el regreso al cauce democrático y en ese sentido se estima que seguirá mostrando una actitud de colaboración y mediación, no de enfrentamiento. 

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 “Por como EEUU trata a Delcy, parece el jefe de Delcy”, criticó  Lula hace un mes en el contexto de la 81 asamblea general de Naciones Unidas en Nueva York.  

Un día después de conocerse la victoria definitiva sobre Flavio Bolsonaro, candidato de Donald Trump (51, 79% frente a 48,21%) la gobernante encargada felicitó al presidente brasileno. El jefe del partido de gobierno, Psuv, Diosdado Cabello, también dijo que el chavismo está “feliz” por el triunfo de Lula y porque el pueblo de ese país votó contra el “fascismo”. 

Prudente pero no incondicional 

“Creo que va a mantener su posición de colaborar desde el punto de vista crítico porque este proceso político venezolano es complejo e inédito. Quizás las relaciones bilaterales se planteen en otro sentido, por cómo ha cambiado el contexto internacional y los eventos del 3 de enero. Recordemos que las relaciones sufrieron un ligero enfriamiento luego de las elecciones presidenciales (en Venezuela) de 2024, se mantuvieron relaciones diplomáticas pero de bajo perfil y no hubo más contactos a nivel presidencial”, señaló el diplomático jubilado, Jesús Mazzei Alfonzo. 

Vale recordar que Lula no reconoció la reelección de Maduro y le pidió que mostrara las actas de votación, al igual que el entonces presidente de Colombia, Gustavo Petro. Ambos se ofrecieron como mediadores y hasta propusieron repetir los comicios, pero Miraflores les respondió con silencio. Por parte de Lula no hubo insistencia pero es recordada su protección a la embajada de Argentina, que albergó a refugiados de Vente Venezuela, luego de que el gobierno de Maduro expulsara al personal diplomático de esa nación.

En entrevista con CNN, en EEUU, donde coincidió con Delcy Rodriguez, Lula señala que la soberanía de Venezuela se ha visto seriamente afectada desde la captura de Nicolas Maduro y Cilia Flores y que Washington transmite la impresión de estar gobernando Venezuela. En este sentido, instó a la interina a convocar elecciones presidenciales para que el pueblo venezolano, sin injerencia extranjera, decida quién gobernará el país. 

El gesto de Rodriguez, de levantarse de su asiento para saludar al presidente del gobierno español, Pedro Sanchez, en pleno discurso de Lula en la ONU, fue interpretado como un gesto de desaire hacia el presidente brasileño por sus expresiones sobre el caso venezolano. Pero este 26 de octubre, la interina demostró que no hay rencor, al señalar que con el triunfo de Lula, Brasil dio una “lección histórica” contra el “extremismo” y el “fanatismo”. Esto, pese a que Trump respaldo a la candidatura contraria.

Pero a juicio del profesor de la Escuela de Relaciones Internacionales de la Universidad Central de Venezuela (UCV), tales críticas se fueron diluyendo con la cercanía de las elecciones brasileñas. 

“Se está mirando hacia el futuro. ¿Qué quiere Brasil?, que Venezuela se enrumbe en su proceso político y yo creo que para eso, Lula va a ayudar y cooperar en lo que esté a su alcance”, agregó. 

La internacionalista María Teresa Romero coincide: Lula no confrontará, será “prudente”,  pero no estima incondicionalidad con el rodrigato como en tiempos de Hugo Chavez ni en los primeros años de Maduro.

“Las relaciones de Lula con Venezuela no van a ser tan cercanas como en épocas anteriores. Lula sabe perfectamente que Delcy Rodríguez puede salir en cualquier momento del poder. Seguirá siendo crítico con el tutelaje de EEUU, abogará por la soberanía venezolana sin ser incondicional con el gobierno encargado como en otras ocasiones. Lula seguirá recomendando hacer elecciones en Venezuela porque además sabe que el tablero geopolítico en América Latina cambió”, sostuvo.

Evitará confrontación con EEUU

La complejidad de las relaciones con Venezuela aumenta, porque el gobierno de Lula ha tenido fricciones con el gobierno de Trump- a su vez tutor desde la detención de Maduro- tanto por el tema económico como por su injerencia en América Latina. Durante la campaña, Lula instó a la Casa Blanca a no interferir en los comicios brasileños.

“Entre EEUU y Brasil  hay una gran discrepancia por el tema arancelario, las tarifas que se le han puesto a las importaciones brasileñas. En el terreno político por la coordinación de Washington con países de la región en lo que yo llamo el eje liberal conservador. La victoria de Lula es un freno en ese sentido, pero Brasil tiene un papel importante en el tratamiento del crimen transnacional organizado, tráfico de drogas y la migración. Apuesto a un entendimiento con EEUU y no una política de confrontación porque no va a beneficiar a nadie”, advirtió Mazzei. 

El también politólogo recordó que EEUU es el segundo inversor de Brasil, por lo que a ambos conviene una relación “ganar ganar”.

Vale recordar que Brasil ha rechazado formar parte del llamado “Escudo de las Américas”, una alianza propuesta por el gobierno de EEUU para la lucha contra el crimen organizado trasnacional y el narcotráfico en la región. La iniciativa, que también busca disminuir, según analistas, la influencia de China -aliado de Lula- en la región, cuenta con 15 integrantes, entre ellos Argentina, Bolivia, Guyana, Panamá, Trinidad y Tobago y República Dominicana. Venezuela no ha sido invitada. 

Tras conocer los resultados electorales en Brasil, Trump aseguró que no estaba tomando partido y que se la llevaba “muy bien” con Lula, pero calificó los comicios como “amañados” y “corruptos” por acciones como la extensión de la votación por dos horas luego de la hora de cierre oficial establecida por problemas de transporte en algunas zonas. Bolsonaro, quien primero dijo que impugnaría  los resultados, terminó reconociendo su derrota y hasta se fue del país con EEUU como destino.

“Brasil tiene un acentuado sentimiento nacionalista y posiblemente la preferencia manifiesta de Trump por Bolsonaro, no haya caído muy bien en ciertos sectores medios y populares brasileños. Los brasileños son muy celosos de su soberanía y pudo haber sido un elemento catalizador para hacer el viraje que hizo Lula, disminuir la brecha para la segunda vuelta, empatar y remontar”, resaltó Mazzei. 

A juicio de Romero, la sorpresa no fue que Lula ganara en segunda vuelta sino que Bolsonaro triunfara en la primera, de allí que considera, no era difícil que Lula remontara.

“Los brasileños prefirieron la continuidad que la incertidumbre de un gobierno apoyado por Trump. Los programas para combatir la pobreza son una fortaleza de Lula”, agregó la profesora universitaria. 

El desafío para Lula 

Lula, de 81 años, ganó pero ahora debe enfrentar a partir de febrero de 2027, a un Congreso dominado por la derecha. El Partido Liberal de Bolsonaro ganó 121 de 513 escaños de la Cámara de Diputados y 28 de los 81 escaños del Senado en las elecciones legislativas de principios de octubre. Ante la debacle electoral del Partido de los Trabajadores (PT), le queda la opción de lograr el apoyo de las organizaciones de centro.

“Lula debe hacer gala de una gran habilidad y hacer muchos movimientos para lograr una coalición parlamentaria que le permita, por una parte, apoyar las distintas propuestas de presupuesto, de enmiendas de Constitución, que son propuestas legales muy importantes. Lula va a tener que usar mucha mano izquierda, no solo en el Congreso sino en el gabinete ministerial que le permita tener una base de gobernabilidad”, añadió el ex diplomático.  

Otros analistas advierten que el fantasma del “impeachment” volverá a rondar en Brasil, con el antecedente de la destitución de Dilma Rousseff en 2016 como presidenta, con 61 votos a favor de la medida en el Senado y sólo 20 votos en contra. Fue declarada responsable por violar las leyes presupuestarias y de abrir créditos suplementarios sin la aprobación del Congreso. Lula, de avanzada edad, también podría correr el riesgo de ser inhabilitado para ejercer cargos públicos.