El #1May pasó de la algarabía a la represión en calles del este caraqueño

POLÍTICA · 1 MAYO, 2019 19:01

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Por segundo día consecutivo, el humo de las lacrimógenas y las ráfagas de balas envolvieron a Luis Ignacio Ruiz en el distribuidor Altamira. Iba y venía «como un yoyo», de la plaza Francia a la autopista Francisco Fajardo, pese a la fuerte represión que se vivía en las inmediaciones de la Base Aérea La Carlota. Solo cargaba consigo una bandera y un letrero que decía «Libertad». 

Este miércoles, 1 de mayo, la algarabía se apoderó de las calles del este caraqueño. En los puntos de concentración de El Marqués, Santa Fe y Altamira, cientos de venezolanos acudieron a la cita para escuchar de cerca los anuncios del presidente (e) Juan Guaidó y ratificarle su apoyo.

Con pitos, música y consignas, los simpatizantes de Guaidó se concentraron en la plaza Francia de Altamira. Mientras tanto, desde la autopista, y a punta de gas lacrimógeno y detonaciones, la Guardia Nacional insistía en dispersar la convocatoria.

Ruiz es uno de los que atendió al llamado del también presidente de la Asamblea Nacional, inyectado del ánimo que siente en las calles. “Vinimos a darle un respaldo a Guaidó. Es estimulante ver la cantidad de gente ha salido”, dijo desde la plaza.

«Sabemos que solo la calle no va a lograr nuestro objetivo, pero es fundamental que estemos protestando», afirma Luis Ignacio Ruiz

Doce días atrás, Guaidó llamó a realizar «la marcha más grande de la historia de Venezuela». Pero este miércoles, 1 de mayo, la convocatoria no fue una movilización ni tampoco la manifestación más numerosa.

Una nueva jugada surgió en el tablero: el martes 30 de abril Guaidó apareció en La Carlota acompañado por militares y un recién liberado Leopoldo López, a quien le concedió “un indulto”. Desde allí, afirmó: “El 1 de mayo empezó hoy. El cese de la usurpación empezó hoy”.

El ánimo de los asistentes se mantuvo a pesar de la confusión sobre el punto de llegada, las expectativas por ver al presidente encargado y la represión de la Guardia Nacional (GNB) y la Policía Nacional (PNB).

“¿Guaidó ya viene?”, “dicen que esperemos media hora más”, eran algunos de los comentarios que hacían los asistentes desde el punto de Altamira mientras esperaban bajo el sol de la 1:00 pm.

Mientras tanto, Guaidó declaraba desde el punto de concentración en El Marqués y llamaba a mantener la presión sobre el gobierno de Nicolás Maduro con el inicio de lo que denominó como Operación Libertad Sindical.

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“Mañana (jueves) inicia el paro escalonado en la administración pública hasta la huelga general, el régimen se va a sorprender. Vamos a seguir hasta lograr que más nadie apoye al dictador», sentenció. “Si el régimen creía que ya habíamos llegado al máximo de presión, se equivoca”.

Carmen Pérez, quien también salió a las calles el martes tras el llamado de Guaidó, respondía al discurso: “Yo sí creo que esto va a cambiar. Tengo fe. Hay que mantenerse firmes”.

“Preguntémonos todos los días qué más podemos hacer por nuestro país. Vamos a apostar a que el cese de la usurpación sea pronto. Que sea ya. Estamos fuertes. Estamos comprometidos. Estamos en el camino correcto. Y no dejemos que nos doblen nunca las rodillas. Una sonrisa en dictadura es señal de rebeldía, de esperanza”, decía Guaidó.

También insistió en mantenerse en las calles para hablarle a los militares, los empleados públicos y la comunidad internacional.

Mientras escuchaba atentamente a Guaidó, Pérez clamaba: “Lo que queremos es una vida normal. No tener que preguntar cosas como si llegaron el agua y la luz. Solo vivir con normalidad”.

Represión con balas y lacrimógenas

Al otro lado de la ciudad, en La Florida, al menos 50 ciudadanos se mantenían a las 2:00 pm concentrados frente a la Iglesia La Chiquinquirá, a pesar de que una hora antes funcionarios de la PNB los reprimieron con perdigones y bombas lacrimógenas.

Con troncos y escombros, los manifestantes se preparaban para instalar barricadas e impidieron el paso de los efectivos. A su vez, se mantenían alertas con bombas molotov y piedras.

La concentración era organizada por el fray Luis Salazar, párroco de la Iglesia La Chiquinquirá, quien denunció que la represión había dejado dos personas levemente heridas. “Desde las 10:00 am nos empezamos a reunir en la parte de atrás de la iglesia. Estábamos protestando pacíficamente nuestro descontento con el régimen al que estamos sometidos. De repente, llegó la policía y arremetió contra nosotros de manera sorpresiva”, afirmó.

Una de las manifestantes, Judith Campos, indicó que los funcionarios los persiguieron hasta la iglesia. Los uniformados incluso dispararon lacrimógenas hacia el templo. «Estábamos reunidos porque hablaban algunos diputados y la policía dijo que nos permitiría concentrarnos. De pronto, se empezaron a mover y nos dispararon bombas«, dijo.

Manifestantes responden a la represión de la GNB en La Carlota

Más temprano, cuando los manifestantes empezaron a congregarse en los puntos de Santa Mónica y El Paraíso, efectivos de la PNB y la GNB respondieron con lacrimógenas. La concentración quedó disuelta para las 10:00 am.

La jornada quedó marcada por la respuesta desmedida de los cuerpos de seguridad del Estado. A un día del alzamiento militar en La Carlota, los efectivos arremetieron contra los manifestantes por segundo día consecutivo.

Desde Salud Chacao, la diputada Manuela Bolívar informó que, para las 5:30 pm, 23 puntos de concentración (de un total de 397 en todo el país) fueron reprimidos por los uniformados. También dijo que se contabilizan 78 heridos y 89 personas detenidas en el marco de la convocatoria de este 1 de mayo solo en Caracas.

ONU condena el uso excesivo de fuerza contra los manifestantes venezolanos

Texto: Isaac González y Julett Pineda / Fotos: Mairet Chourio