Juan Francisco Contreras: “Detención de exfuncionarios en España es señal del deterioro de la diplomacia venezolana”

Contreras manifiesta que ante este incidente tiene que haber responsables, “más allá” de los exfuncionarios detenidos

Para el presidente del Colegio de Internacionalistas de Venezuela (Codeiv), Juan Francisco Contreras, considera que la detención en España de dos exfuncionarios diplomáticos, José Rafael Escorihuela Pereira y Kelvin Jesús Matos Pérez, vinculados al tráfico de cocaína, no debe verse únicamente como un episodio policial.

“Es, sobre todo, una señal profundamente preocupante sobre el deterioro de la función diplomática venezolana y sobre la manera en que se ha entendido la representación del Estado en el exterior”.

Pese a que pide respetar la presunción de inocencia y el debido proceso, destaca que los hechos conocidos son suficientemente graves como para abrir una discusión que va mucho más allá de las personas investigadas.

Contreras apuntó que la pregunta que debemos hacernos es incómoda, pero necesaria: ¿cómo llegaron personas vinculadas a una representación diplomática de Venezuela a estar relacionadas con un asunto de esta naturaleza? Contreras dejó en claro que ser diplomático no significa simplemente ocupar una oficina en una embajada, utilizar pasaporte diplomático o asistir a recepciones oficiales.

La diplomacia es, sobre todo, una responsabilidad

Puso de relieve, lo que establece la Convención de Viena sobre las relaciones diplomáticas: representar al Estado, proteger sus intereses y los de sus nacionales, negociar con el Estado receptor, informar a su gobierno por medios lícitos y promover relaciones amistosas.

Por eso, detrás de cada funcionario diplomático debería existir una carrera profesional, una formación especializada y una comprensión profunda de lo que significa representar a millones de ciudadanos.


“Resulta particularmente grave que personas que no cuentan con la preparación, experiencia y trayectoria propias del servicio exterior puedan terminar ocupando posiciones desde las cuales hablan y actúan en nombre de Venezuela. El problema no es solamente quién ocupa un determinado cargo. El problema es qué concepto de diplomacia se está transmitiendo al mundo”.

Recordó que durante décadas, Venezuela construyó un servicio exterior profesional con diplomáticos de carrera que pasaron buena parte de su vida preparándose en relaciones internacionales, derecho internacional, negociación, protocolo, idiomas y análisis político.

“Esa tradición no era un lujo burocrático. Era una herramienta de Estado. La politización extrema del servicio exterior ha contribuido, sin embargo, a desdibujar esa frontera. Cuando la lealtad política, las relaciones personales o la cercanía con determinados grupos pesan más que la preparación profesional, la diplomacia deja de ser una política de Estado y comienza a convertirse en una extensión del poder de turno”.

Describe que un verdadero diplomático entiende que representa a Venezuela, no a un partido, una familia, un grupo económico o un gobierno circunstancial. Sabe que detrás de su comportamiento está el prestigio de una nación.


“Cuando un funcionario acreditado en el exterior aparece involucrado en un escándalo de esta magnitud, el daño no queda limitado a su persona. Afecta la credibilidad de toda la representación venezolana”, explicó el presidente del Codeiv. Contreras afirma que el daño ocasionado no solo pone en juego la relación entre dos gobierno, sino también la imagen de Venezuela ante una sociedad que conoce profundamente nuestra realidad. El comportamiento de quienes representan a Venezuela en España debería contribuir a fortalecer esa relación, no a deteriorarla.

El presidente del Colegio de Internacionalista de Venezuela, se pregunta: ¿Quién seleccionó a esas personas? ¿Qué antecedentes profesionales tenían? ¿Qué controles existían? ¿Qué mecanismos de supervisión funcionaban?

Y, sobre todo: ¿qué ocurrió con el principio de que representar a Venezuela en el exterior debe ser una responsabilidad reservada a personas preparadas para ejercerla?


“El problema no es únicamente el posible comportamiento ilícito de determinados individuos. El problema es el sistema que permitió que personas cuestionadas pudieran llegar a ocupar posiciones desde las cuales tenían acceso a los símbolos, recursos y representación de la República.

Apuesta porque Venezuela, tarde o temprano, pueda reconstruir sus instituciones y que esa reconstrucción incluya necesariamente al servicio exterior.

“La diplomacia venezolana necesita volver a ser una profesión de Estado, como lo fue durante la democracia, porque Venezuela no necesita funcionarios que simplemente ocupen embajadas. Necesita diplomáticos que entiendan y sepan representar a un país. Personas preparadas, honestas, con conocimiento de la realidad internacional y conscientes de que cada palabra, cada reunión y cada actuación en el extranjero lleva consigo el nombre de Venezuela”.

Contreras manifiesta que ante este incidente ocurrido en España tiene que haber responsables, “más allá” de los exfuncionarios detenidos.