Entre bailes y denuncias de sabotaje marchó el chavismo este #6Abr - Efecto Cocuyo

POLÍTICA · 6 ABRIL, 2019 17:24

Entre bailes y denuncias de sabotaje marchó el chavismo este #6Abr

Texto por Isaac González Mendoza | @Sasamendoz

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Salsa. En la avenida Nueva Granada bailan salsa en una tarima adornada de amarillos, azules y rojos. Los de abajo, vestidos con sus típicas prendas rojas, siguen los pasos de la “bailoterapia revolucionaria”, como bautizó el cantante a aquellos desordenados movimientos que cuatro mujeres hacen entre risas.

Otros, sentados o parados en las aceras, toman anís o cerveza. Los más tímidos solo sostienen sus pancartas mientras miran el show. “Guaidó es un coño de madre”, dice el cantante, que antes pedía a los presentes repetir el coro: “¡Maduro! ¡Indestructible!”.

La crisis humanitaria, la delincuencia, la hiperinflación o la crisis eléctrica parecen no existir allí. El discurso, por el contrario, es anti Donald Trump, en apoyo a la tesis del ataque electromagnético, la «guerra económica», la culpa es de los empresarios y un frontal apoyo al gobernante Nicolás Maduro, desconocido por más de 50 países que han optado por reconocer a Juan Guaidó como presidente encargado de Venezuela.

Así se preparan para marchar al palacio de Miraflores, en favor de la paz de la que tanto hablan Maduro, Diosdado Cabello y demás líderes chavistas.

El bajo de la música apenas permite escuchar a Jesús Marín, de 19 años de edad, quien señala que no se va a ir del país a pesar de que algunos de sus amigos le dicen que ya no quieren estar aquí. Viene del estado Yaracuy y se dedica a la agricultura y la vigilancia, además de sus estudios de Ingeniería en Informática. Así como apoyó a Chávez respalda a Maduro y considera que Guaidó “es un loco”. “Yo le he dicho a mis amigos que es difícil hacer una vida en otro país. No tienes dónde vivir, tienes que hacer tu propia casa y buscar un trabajo mientras no tienes dónde quedarte”, explica.

Alega que los apagones que han afectado al país desde el 7 de marzo sí fueron por un ataque electromagnético: “Yo me he metido en Internet y he aprendido que sí existen esos ataques. Es así de simple. Hay videojuegos que ellos mismos (los estadounidenses) muestran cómo destruyeron Afganistán o Indonesia. Tenemos que estar pendientes. Maduro ha declarado la defensa máxima de la patria. Ellos querrán entrar desde Colombia, Brasil y quién sabe si, también, por el Esequibo”.

La tarima cierra el paso en la avenida Nueva Granada. Solo pasan motos que están en la manifestación o uno que otro vehículo oficial. La gente se reúne, apretada, frente a la tarima.

A un lado está la señora Dolores Rodríguez, de 69 años de edad y perteneciente a la Nueva Comunidad Socialista, en Montalbán. Afirma que durante los gobiernos de Acción Democrática y Copei (período que define como cuarta República, al igual que los altos líderes del chavismo) nunca le permitieron a los pobres vivir en urbanizaciones. Con Chávez -dice- fue que pudo recibir su vivienda. “Había personas, y yo conozco algunas, que tenían hasta tres viviendas mientras uno solo buscaba una”, agrega la ciudadana, que perteneció al partido Copei y se salió para unirse al MVR.

Considera que, para mejorar al país, hay que “limpiar” las instituciones de los “saboteadores” de la “cuarta república”: “Ese grupito no quiere hacer las cosas como es. Solo quieren dañar el proceso revolucionario”.

Al otro lado de la ciudad, en la avenida Sucre de Catia, un grupo de personas se reúne frente al Parque del Oeste en apoyo a Maduro y para rechazar lo que consideran una injerencia por parte de Estados Unidos. Desde allí, Jean Carlos Arteaga, de 32 años, señala que está en desacuerdo con la emigración porque considera que Venezuela es el mejor país del mundo: “Es una nación pluripolar y hermoso”. Sobre los colectivos, indica que hay un grupo que se dedica a actividades sociales, otro que defiende al pueblo y uno que solo “cuidan sus intereses”.

José Manrique, de 65 años, siempre ha sido de izquierda, incluso durante el siglo pasado. Para él Venezuela es mejor hoy día a pesar de la crisis económica, que atribuye a las sanciones de Estados Unidos. Y aunque considera que dicho país tiene un gran poderío militar, sí saldría a defender a Maduro si ocurriese una intervención militar. “Si se da tengo que salir”, añade.

Mayela Vargas, por su parte, dice que es necesario orar constantemente y estar “rodilla en tierra” para que “no nos pase nada”.

Desde el otro punto de la concentración chavista, frente a Cantv en la avenida Libertador, están reunidos decenas de milicianos organizados en filas. Allí asisten personas de Pdvsa, Corpoelec y distintos ministerios, así como grupos sociales que siguen a Maduro. Carlos Rodríguez tiene 40 años y forma parte del movimiento Independientes Por la Comunidad (IPC), con el que se dedica a “contrarrestar la lucha mediática” en las zonas populares, donde realiza jornadas de formación.

Considera que Maduro ha cometido errores, pero alega que es un ser humano y que lo mismo le pasó a Chávez y Simón Bolívar. Citando a Simón Rodríguez, dice: “O inventamos o erramos. Queremos que nos quiten el bloqueo y no recibir ayuda humanitaria. Nosotros tenemos recursos para comprar medicamentos y alimentos”.

Son las 11:30 am y todavía se reúnen más seguidores del chavismo en la avenida Libertador. La música se mantiene entre canciones de Alí Primera o el “Chávez corazón del pueblo” de Hany Kauam.

Pasadas las 4:00 pm, Maduro apareció en Miraflores para continuar, como siempre, con sus denuncias a sabotajes eléctricos o económicos y advertencias de mantener los «nervios de acero». 

Fotos: Iván Reyes

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