Combate a grupos armados y delitos binacionales: lo que se espera de nuevas relaciones militares con Colombia  

POLÍTICA · 10 AGOSTO, 2022 20:30

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Deisy Martínez


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El pasado 28 de julio, los cancilleres de Colombia y Venezuela acordaron retomar relaciones diplomáticas en todos los niveles a partir del 7 de agosto, cuando Gustavo Petro se juramentó como nuevo presidente del vecino país, así como la reactivación progresiva de la frontera en común.

 Este 9 de agosto, el ministro de la Defensa, Vladimir Padrino López fue específico al anunciar el restablecimiento de las relaciones militares con el vecino país, envuelta en tensiones desde el gobierno de Hugo Chávez. Informó que entraría en contacto «de inmediato» con su colega de Colombia, Iván Velásquez Gómez,

La medida fue catalogada por expertos y un diputado de 2015 consultados por Efecto Cocuyo como positiva, en la medida en que se acuerden acciones conjuntas para combatir a los grupos irregulares armados que se desplazan entre ambos territorios, el narcotráfico y el contrabando y se restablezcan los comandos conjuntos que antes existían, así como la cooperación entre ambas instituciones militares en materias como formación.

Un hito

«Es un hito que de concretarse como se espera, tendrá un impacto enorme en materia de seguridad y defensa nacional, como es combatir el delito en la frontera, mayor presencia militar fronteriza, cruce de información para desmovilizar a grupos armados al margen de la ley que allí operan», expresó Rocío San Miguel, presidenta de la ONG Control Ciudadano.

La abogada y experta en el tema militar abogó por la reactivación de comandos conjuntos entre Colombia y Venezuela como lo es el Centro Binacional de Comando y Control para la lucha contra el Contrabando en la Frontera, instalado en 2014.

Desde la época de Hugo Chávez, quien se enfrentó al para entonces presidente colombiano Álvaro Uribe, a medida que las tensiones crecían se fueron paralizando instancias como la Comisión Negociadora (Coneg) para asuntos como la delimitación marítima y la densificación de hitos terrestres.

Asimismo, quedaron atrás la Comisión Binacional Fronteriza (Combifron) de diálogo entre ambas Fuerzas Armadas; la Comisión Presidencial de Integración y Asuntos Fronterizos (Copiaf), conocida como Comisión de Vecindad y otros mecanismos.

San Miguel también apuesta a que aumente tanto la vigilancia terrestre para evitar el contrabando como la aérea para combatir el narcotráfico, así como la ampliación de actividades que abarcan la cooperación tales como ejercicios militares conjuntos.

«La Fuerza Armada colombiana tiene mucho que mostrar a la venezolana, a pesar de que han pasado por una justicia transicional no han perdido la institucionalidad, se puede intercambiar lo mejor que puedan ofrecer ambas fuerzas para garantizar la paz», señaló la activista de derechos humanos.

Frenar cobro de vacunas a productores

El presidente de la Comisión de Defensa de la Asamblea Nacional de 2015, Eliézer Sirit, coincide en que la medida es positiva en la medida que se cumpla con el objetivo de combatir a los grupos guerrilleros. Advierte que ambas Fuerzas Armadas saben dónde se encuentran instalados dichos grupos por lo que no habría excusa para abordar el problema en conjunto. Hizo otra petición:

«También esperamos que haya un cese al asedio y al cobro de vacunas del cual son víctimas los productores que posen fincas en los estados fronterizos», denunció.

El gobernante Nicolás Maduro rompió todo tipo de relaciones con Colombia en febrero de 2019, como respuesta al intento de entrada de ayuda humanitaria coordinado por el gobierno de Iván Duque y la oposición venezolana, encabezada por el juramentado presidente encargado, Juan Guaidó. Esto supuso el cierre de los consulados del vecino país en Venezuela.

Desde 2017, debido a un impasse entre el gobierno de Juan Manuel Santos y el de Maduro no había embajadores ni en Bogotá ni en Caracas. Al asumir Duque en 2018 y calificar de fraudulenta la elección de ese año con la que se reeligió Maduro, no designó embajador ante Venezuela.

«El restablecimiento de relaciones militares Venezuela-Colombia es una buena noticia por dos razones: 1) la falta de cooperación facilitó las operaciones con impunidad de grupo armados para estatales en la frontera. 2) la falta de cooperación fomenta condiciones de conflictividad», opinó en su cuenta de Twitter el experto en Defensa y Seguridad, Andrei Serbin Pont.

Las tensiones militares

Desde la llegada de Maduro al poder se cuentan varios hechos que aumentaron las tensiones militares entre ambos países. En septiembre de 2017, el gobernante ordenó la militarización del estado Táchira y en 2019, realizar ejercicios militares y desplegar un sistema de misiles para defensa, ante lo que calificó una inminente agresión desde Colombia.

En julio de 2020, la temperatura volvió a subir ante el anuncio del ministro de Defensa de Colombia sobre la llegada de 53 militares estadounidenses a cinco unidades militares cerca de Venezuela. El ministro aseguró que cumplirían funciones de asesoramiento y entrenamiento en la lucha contra el narcotráfico, algo que Miraflores no creyó.

El año pasado, en marzo, Maduro también anunció el envío al estado Apure de 1.000 milicianos como refuerzo a la unión cívico-militar-policial en defensa de la soberanía. La entidad llanera ha sido identificada por la ONG FundaRedes como uno de los estados fronterizos con fuerte presencia de grupos armados provenientes del vecino país.

A mediados del año pasado, Apure fue escenario de fuertes enfrentamientos entre el ejército venezolano y disidentes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc).

Se requiere voluntad política

Varias ONG y la oposición venezolana, han denunciado reiteradamente que la presencia y actuación de grupos armados colombo venezolanos en territorio nacional, para cometer múltiples delitos como el secuestro y tráfico de drogas, ocurre con la anuencia de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (Fanb) y el gobierno de Maduro.

Consultada sobre si verdaderamente cree que el combate conjunto a tales grupos pueda ser una realidad, San Miguel señaló que con voluntad política se puede avanzar rápidamente para atacar ese y otros problemas que ocurren en 2.219 kilómetros de frontera común.

«Durante la toma de posesión, Petro dijo que entre sus objetivos está avanzar en el diálogo con grupos armados para el desarme, pero la paz en Colombia ha significado el desplazamiento de grupos armados que se han venido a Venezuela, por lo que es hora de monitorear los efectos del fin del conflicto en el país vecino tanto en Venezuela como en otros territorios con el apoyo de agencias internacionales y fondos como Naciones Unidas», advirtió.

El pasado 7 de agosto, el nuevo presidente de Colombia pidió durante su discurso dejar las armas y que los grupos irregulares acepten «beneficios jurídicos a cambio de la paz». También se comprometió a cumplir el acuerdo de paz con las FARC, firmado en 2016 y dialogar con otros grupos como el Ejército de Liberación Nacional (ELN).

 

 

 

 

 

 

POLÍTICA · 25 SEPTIEMBRE, 2022

Combate a grupos armados y delitos binacionales: lo que se espera de nuevas relaciones militares con Colombia  

Texto por Deisy Martínez

El pasado 28 de julio, los cancilleres de Colombia y Venezuela acordaron retomar relaciones diplomáticas en todos los niveles a partir del 7 de agosto, cuando Gustavo Petro se juramentó como nuevo presidente del vecino país, así como la reactivación progresiva de la frontera en común.

 Este 9 de agosto, el ministro de la Defensa, Vladimir Padrino López fue específico al anunciar el restablecimiento de las relaciones militares con el vecino país, envuelta en tensiones desde el gobierno de Hugo Chávez. Informó que entraría en contacto «de inmediato» con su colega de Colombia, Iván Velásquez Gómez,

La medida fue catalogada por expertos y un diputado de 2015 consultados por Efecto Cocuyo como positiva, en la medida en que se acuerden acciones conjuntas para combatir a los grupos irregulares armados que se desplazan entre ambos territorios, el narcotráfico y el contrabando y se restablezcan los comandos conjuntos que antes existían, así como la cooperación entre ambas instituciones militares en materias como formación.

Un hito

«Es un hito que de concretarse como se espera, tendrá un impacto enorme en materia de seguridad y defensa nacional, como es combatir el delito en la frontera, mayor presencia militar fronteriza, cruce de información para desmovilizar a grupos armados al margen de la ley que allí operan», expresó Rocío San Miguel, presidenta de la ONG Control Ciudadano.

La abogada y experta en el tema militar abogó por la reactivación de comandos conjuntos entre Colombia y Venezuela como lo es el Centro Binacional de Comando y Control para la lucha contra el Contrabando en la Frontera, instalado en 2014.

Desde la época de Hugo Chávez, quien se enfrentó al para entonces presidente colombiano Álvaro Uribe, a medida que las tensiones crecían se fueron paralizando instancias como la Comisión Negociadora (Coneg) para asuntos como la delimitación marítima y la densificación de hitos terrestres.

Asimismo, quedaron atrás la Comisión Binacional Fronteriza (Combifron) de diálogo entre ambas Fuerzas Armadas; la Comisión Presidencial de Integración y Asuntos Fronterizos (Copiaf), conocida como Comisión de Vecindad y otros mecanismos.

San Miguel también apuesta a que aumente tanto la vigilancia terrestre para evitar el contrabando como la aérea para combatir el narcotráfico, así como la ampliación de actividades que abarcan la cooperación tales como ejercicios militares conjuntos.

«La Fuerza Armada colombiana tiene mucho que mostrar a la venezolana, a pesar de que han pasado por una justicia transicional no han perdido la institucionalidad, se puede intercambiar lo mejor que puedan ofrecer ambas fuerzas para garantizar la paz», señaló la activista de derechos humanos.

Frenar cobro de vacunas a productores

El presidente de la Comisión de Defensa de la Asamblea Nacional de 2015, Eliézer Sirit, coincide en que la medida es positiva en la medida que se cumpla con el objetivo de combatir a los grupos guerrilleros. Advierte que ambas Fuerzas Armadas saben dónde se encuentran instalados dichos grupos por lo que no habría excusa para abordar el problema en conjunto. Hizo otra petición:

«También esperamos que haya un cese al asedio y al cobro de vacunas del cual son víctimas los productores que posen fincas en los estados fronterizos», denunció.

El gobernante Nicolás Maduro rompió todo tipo de relaciones con Colombia en febrero de 2019, como respuesta al intento de entrada de ayuda humanitaria coordinado por el gobierno de Iván Duque y la oposición venezolana, encabezada por el juramentado presidente encargado, Juan Guaidó. Esto supuso el cierre de los consulados del vecino país en Venezuela.

Desde 2017, debido a un impasse entre el gobierno de Juan Manuel Santos y el de Maduro no había embajadores ni en Bogotá ni en Caracas. Al asumir Duque en 2018 y calificar de fraudulenta la elección de ese año con la que se reeligió Maduro, no designó embajador ante Venezuela.

«El restablecimiento de relaciones militares Venezuela-Colombia es una buena noticia por dos razones: 1) la falta de cooperación facilitó las operaciones con impunidad de grupo armados para estatales en la frontera. 2) la falta de cooperación fomenta condiciones de conflictividad», opinó en su cuenta de Twitter el experto en Defensa y Seguridad, Andrei Serbin Pont.

Las tensiones militares

Desde la llegada de Maduro al poder se cuentan varios hechos que aumentaron las tensiones militares entre ambos países. En septiembre de 2017, el gobernante ordenó la militarización del estado Táchira y en 2019, realizar ejercicios militares y desplegar un sistema de misiles para defensa, ante lo que calificó una inminente agresión desde Colombia.

En julio de 2020, la temperatura volvió a subir ante el anuncio del ministro de Defensa de Colombia sobre la llegada de 53 militares estadounidenses a cinco unidades militares cerca de Venezuela. El ministro aseguró que cumplirían funciones de asesoramiento y entrenamiento en la lucha contra el narcotráfico, algo que Miraflores no creyó.

El año pasado, en marzo, Maduro también anunció el envío al estado Apure de 1.000 milicianos como refuerzo a la unión cívico-militar-policial en defensa de la soberanía. La entidad llanera ha sido identificada por la ONG FundaRedes como uno de los estados fronterizos con fuerte presencia de grupos armados provenientes del vecino país.

A mediados del año pasado, Apure fue escenario de fuertes enfrentamientos entre el ejército venezolano y disidentes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc).

Se requiere voluntad política

Varias ONG y la oposición venezolana, han denunciado reiteradamente que la presencia y actuación de grupos armados colombo venezolanos en territorio nacional, para cometer múltiples delitos como el secuestro y tráfico de drogas, ocurre con la anuencia de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (Fanb) y el gobierno de Maduro.

Consultada sobre si verdaderamente cree que el combate conjunto a tales grupos pueda ser una realidad, San Miguel señaló que con voluntad política se puede avanzar rápidamente para atacar ese y otros problemas que ocurren en 2.219 kilómetros de frontera común.

«Durante la toma de posesión, Petro dijo que entre sus objetivos está avanzar en el diálogo con grupos armados para el desarme, pero la paz en Colombia ha significado el desplazamiento de grupos armados que se han venido a Venezuela, por lo que es hora de monitorear los efectos del fin del conflicto en el país vecino tanto en Venezuela como en otros territorios con el apoyo de agencias internacionales y fondos como Naciones Unidas», advirtió.

El pasado 7 de agosto, el nuevo presidente de Colombia pidió durante su discurso dejar las armas y que los grupos irregulares acepten «beneficios jurídicos a cambio de la paz». También se comprometió a cumplir el acuerdo de paz con las FARC, firmado en 2016 y dialogar con otros grupos como el Ejército de Liberación Nacional (ELN).

 

 

 

 

 

 

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