Duque vs Maduro: los momentos más tensos de las relaciones entre Colombia y Venezuela

POLÍTICA · 30 JULIO, 2022 10:30

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Deisy Martínez

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Las tensas relaciones entre el presidente de Colombia, Iván Duque, y el gobernante de Venezuela, Nicolás Maduro, llegarán a su fin el 7 de agosto, cuando Gustavo Petro asuma la jefatura de Estado en el vecino país. El primer paso de este nuevo capítulo de la historia de ambos países es la reanudación de las relaciones diplomáticas y la reapertura de las fronteras a partir del domingo próximo

«No es un tema de dejar o no dejar entrar, es que Nicolás Maduro no es reconocido por mí como presidente de la República, como presidente legítimo de Venezuela. Mientras yo sea el presidente de Colombia, él no entrará como mandatario de Venezuela al territorio colombiano», ratificó Duque, como evidencia de que no cederá hasta su último minuto en la casa de Nariño.

Maduro, por su parte, instó a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (Fanb) a estar «alertas» ante «amenazas terroristas» desde Colombia. Desde principios de mes ha asegurado que tiene pruebas de que la gestión de Duque planifica atentados terroristas contra Venezuela antes de abandonar el poder.

Ante ello y pese a que no ha sido invitado, funcionarios venezolanos sostienen que de todas maneras no es «prudente» por razones de seguridad, que Maduro vaya a la toma de posesión de Petro.

Balance «poco efectivo»

«El balance de las relaciones entre ambos gobiernos es poco optimista y efectivo porque el objetivo central de Duque de contribuir con el cambio político en Venezuela no se logró. Optó por la vía dura a diferencia de países como Noruega, que procuró una salida negociada, democrática y pacífica, no porque Duque no la quisiera sino que prefirió la vía dura y eso lo alejó de Miraflores», sostuvo el internacionalista Félix Arellano.

Consultado por Efecto Cocuyo, el profesor universitario aclaró que si bien el mandatario neogranadino saliente fue siempre «agresivo» en su tono hacia el Ejecutivo venezolano no hacía más que reaccionar a la dureza con la que las autoridades venezolanas siempre se refirieron a su persona.

A continuación un repaso de los momentos más tensos de las relaciones diplomáticas entre Venezuela y Colombia, bajo las gestiones de Duque y Maduro iniciadas desde la elección de ambos en 2018:

2018. Desde su campaña electoral por la presidencia colombiana, el para entonces candidato Duque no dudó en calificar la cuestionada reelección de Maduro en la presidencia de Venezuela, en mayo de 2018, como una «dictadura».

Antes y al asumir el poder, el abogado y político anunció que no enviaría un embajador a Venezuela mientras Maduro gobernara, aunque mantendría las relaciones consulares. Lo primero lo cumplió hasta el final, lo segundo se vio truncado desde febrero de 2019.

El último embajador de Colombia en Venezuela, bajo el mandato de Juan Manuel Santos, Ricardo Lozano fue llamado a «consulta» a Bogotá desde marzo del año 2017 y no regresó. Esto se dio en momentos en que el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) venezolano emitió sentencias que despojaban de sus competencias a la Asamblea Nacional de mayoría opositora y la fiscal Luisa Ortega Díaz denunciaba ruptura del orden constitucional.

«Duque es un diablo»

Retiro de Unasur. Recién llegado a la presidencia, Duque cumplió otras de sus promesas electorales y el 25 de agosto de 2018, oficializó su retiro de Unasur, fundada en Brasil en la era Hugo Chávez, por ser «una caja de resonancia» del Ejecutivo de Venezuela.

«El resultado de Unasur es trágico porque terminó siendo el gran validador de la peor dictadura que haya visto Suramérica en años», justificó Duque previamente.

Reto. En septiembre de 2018, Maduro retó a Duque a un debate televisado para hablar de Venezuela y Colombia. Señaló al mandatario colombiano de estar más procupado por sus negocios y sus «ganancias» que por el bienestar del vecino país.

«Yo pudiera tener un debate, lo que pasa es que él me tiene miedo. Iván Duque me tiene miedo, yo lo reto a un debate público cuando quiera, como a él le gusta mucho Washington o Nueva York podemos hacerlo en Estados Unidos», desafió Maduro.

Sus palabras no quedaron allí, en otro acto público, el gobernante venezolano se refirió a su homólogo como «un diablo» con cara de ángel.

«Él (Duque) tiene cara de angelito, ustedes lo ven y parece un angelito (…) pero es un diablo que odia a Venezuela y está conspirando diariamente contra nuestro país, contra nuestra Fanb», alertó Maduro.

La Cancillería de Colombia respondió y exigió respeto ante lo que consideró como insultos no solo contra la «dignidad del cargo de presidente de la República» sino contra todo el Gobierno y el pueblo que eligió a Duque.

Apoyo a Guaidó

Reconocimiento a Guaidó. Una vez juramentado Juan Guaidó como presidente encargado de Venezuela, por parte de la AN de mayoría opositora, el 23 de enero de 2019, desde Davos, Suiza, Duque anunció su reconocimiento al nuevo Gobierno interino.

«El Gobierno de Colombia acompaña este proceso de transición hacia la democracia para que el pueblo venezolano se libere de la dictadura», dijo.

24 horas para salir. El 23 de febrero de 2019, Maduro anunció la ruptura de relaciones diplomáticas con Colombia. Dio un plazo de 24 horas para que todos los funcionarios neogranadinos apostados en las sedes diplomáticas salieran del país.

Esto, a raíz del intento frustrado de ingreso de ayuda humanitaria a Venezuela por la frontera con el vecino país. Miraflores calificó la acción como un «intento de invasión» a territorio venezolano, por lo que había cerrado la frontera la noche antes.

«La paciencia se agotó, no puedo seguir soportando que se preste el territorio de Colombia para una agresión contra Venezuela por eso he decidido romper todas las relaciones políticas y diplomáticas con el Gobierno fascista de Colombia», exclamó durante un acto político en apoyo a su gobierno en Caracas.

El «peor momento»

Duque, por su parte denunció que Maduro incurría en delito de lesa humanidad al impedir la entrada de insumos y medicinas a Venezuela, dirigidos a los sectores más vulnerables. Se comprometió a hacer lo posible para que las donaciones llegaran por otras vías.

Pese a que desde Colombia se aclaró que se mantenían relaciones con Venezuela porque reconocen a Guaidó como presidente encargado y no a Maduro, la medida de Miraflores ocasionó que los colombianos en Venezuela se vieran impedidos de hacer trámites legales. El paso por la frontera, cerrada desde 2015, continuó intermitente lo que alimentó el paso ilegal por las trochas y el contrabando.

«El peor momento bajo el primer mandato de Duque y el segundo de Maduro, fue la ruptura de relaciones entre ambos países. Fue muy lamentable, las relaciones consulares debieron mantenerse porque los más débiles fueron los más perjudicados. La tensión en las relaciones ha sido un juego suma cero que no benefició a nadie, ni a los gobiernos ni a los habitantes de ambos países, ojalá vengan tiempos de diálogo prudente y se supere la diplomacia de micrófono», expresó Arellano.

Acusaciones mutuas

Las acusaciones mutuas de ambos países por violaciones a la soberanía nacional (territorio y espacio aéreo) también estuvieron a la orden del día durante la gestión de Duque, desde 2018.

El más reciente incidente tuvo lugar en abril de 2022, cuando la Cancillería de Colombia denunció que efectivos de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) incursionaron en la Vereda Francisco de Paula Santander, Corregimiento La Gabarra, del Municipio de Tibú, en el Norte de Santander. Se señaló a los efectivos de agredir a campesinos, realizar sobrevuelo con un helicóptero militar y aterrizar en suelo colombiano.

El gobierno de Maduro lo negó mediante un comunicado de su Cancillería. Se aseguró que la Fanb realizaba acciones antidrogas dirigidas a la destrucción de sembradíos ilícitos y laboratorios de procesamientos de drogas en el estado Zulia, ante la ausencia de la fuerza pública de Colombia en sus fronteras.

Desde Venezuela, el 21 de septiembre de 2021, el ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, alertó que la Fuerza Aérea de Colombia violó el espacio venezolano, específicamente en el municipio Jesús María Semprún, en el estado Zulia, con un dron. Aseguró que fue en complicidad con EEUU.

Intentos de magnicidio

También fueron recurrentes las denuncias sobre supuestos intentos de magnicidio contra ambos gobernantes. El gobierno de Colombia aseguró que desde Venezuela fueron planeados un atentado contra Duque en 2021, mientras iba a bordo de un helicóptero, el cual recibió seis disparos, en Cúcuta y el estallido previo de un carro bomba contra una brigada del Ejército.

Un año antes (2020), Miraflores hizo un despliegue comunicacional para denunciar la llamada «Operación Gedeón», detectada el 3 de mayo en costas venezolanas (Chuao y La Guaira), por parte de «mercenarios» cuyo objetivo, se aseguró, era «asesinar» a Maduro. También se afirmó que los grupos fueron entrenados en campamentos en Colombia, con la colaboración de la oposición venezolana y el gobierno de EEUU.

En abril de 2022, el gobernante venezolano acusó a Duque de planificar la infiltración de delincuentes por la frontera con el objetivo de atacar a policías y militares.

«¡Alerta! Se conspira (desde Colombia) con terroristas y traidores nacidos en Venezuela para hacerle daño a la Patria, pero ningún crimen es perfecto y nosotros sabremos neutralizar, derrotar y perseguir a los criminales que conspiran contra la paz y la estabilidad», dijo Maduro en un acto militar, este 27 de julio.

«Son denuncias de intentos de magnicidio, de invasión que no generan credibilidad. La región está cansada de ese discurso repetitivo que solo busca mantener la tensión entre radicales», considera Arellano.

En contraste, el internacionalista señaló que a partir del 8 de agosto, con el ascenso de Petro al poder, se espera un nuevo escenario para las relaciones entre ambos países, marcado en su inicio por la «prudencia» del nuevo presidente.

«Petro se maneja con prudencia, evalúa, consulta, esperemos que Maduro baje el tono y tenga una actitud más respetuosa hacia Colombia», añadió.

POLÍTICA · 16 AGOSTO, 2022

Duque vs Maduro: los momentos más tensos de las relaciones entre Colombia y Venezuela

Texto por Deisy Martínez
Foto por BBC

Las tensas relaciones entre el presidente de Colombia, Iván Duque, y el gobernante de Venezuela, Nicolás Maduro, llegarán a su fin el 7 de agosto, cuando Gustavo Petro asuma la jefatura de Estado en el vecino país. El primer paso de este nuevo capítulo de la historia de ambos países es la reanudación de las relaciones diplomáticas y la reapertura de las fronteras a partir del domingo próximo

«No es un tema de dejar o no dejar entrar, es que Nicolás Maduro no es reconocido por mí como presidente de la República, como presidente legítimo de Venezuela. Mientras yo sea el presidente de Colombia, él no entrará como mandatario de Venezuela al territorio colombiano», ratificó Duque, como evidencia de que no cederá hasta su último minuto en la casa de Nariño.

Maduro, por su parte, instó a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (Fanb) a estar «alertas» ante «amenazas terroristas» desde Colombia. Desde principios de mes ha asegurado que tiene pruebas de que la gestión de Duque planifica atentados terroristas contra Venezuela antes de abandonar el poder.

Ante ello y pese a que no ha sido invitado, funcionarios venezolanos sostienen que de todas maneras no es «prudente» por razones de seguridad, que Maduro vaya a la toma de posesión de Petro.

Balance «poco efectivo»

«El balance de las relaciones entre ambos gobiernos es poco optimista y efectivo porque el objetivo central de Duque de contribuir con el cambio político en Venezuela no se logró. Optó por la vía dura a diferencia de países como Noruega, que procuró una salida negociada, democrática y pacífica, no porque Duque no la quisiera sino que prefirió la vía dura y eso lo alejó de Miraflores», sostuvo el internacionalista Félix Arellano.

Consultado por Efecto Cocuyo, el profesor universitario aclaró que si bien el mandatario neogranadino saliente fue siempre «agresivo» en su tono hacia el Ejecutivo venezolano no hacía más que reaccionar a la dureza con la que las autoridades venezolanas siempre se refirieron a su persona.

A continuación un repaso de los momentos más tensos de las relaciones diplomáticas entre Venezuela y Colombia, bajo las gestiones de Duque y Maduro iniciadas desde la elección de ambos en 2018:

2018. Desde su campaña electoral por la presidencia colombiana, el para entonces candidato Duque no dudó en calificar la cuestionada reelección de Maduro en la presidencia de Venezuela, en mayo de 2018, como una «dictadura».

Antes y al asumir el poder, el abogado y político anunció que no enviaría un embajador a Venezuela mientras Maduro gobernara, aunque mantendría las relaciones consulares. Lo primero lo cumplió hasta el final, lo segundo se vio truncado desde febrero de 2019.

El último embajador de Colombia en Venezuela, bajo el mandato de Juan Manuel Santos, Ricardo Lozano fue llamado a «consulta» a Bogotá desde marzo del año 2017 y no regresó. Esto se dio en momentos en que el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) venezolano emitió sentencias que despojaban de sus competencias a la Asamblea Nacional de mayoría opositora y la fiscal Luisa Ortega Díaz denunciaba ruptura del orden constitucional.

«Duque es un diablo»

Retiro de Unasur. Recién llegado a la presidencia, Duque cumplió otras de sus promesas electorales y el 25 de agosto de 2018, oficializó su retiro de Unasur, fundada en Brasil en la era Hugo Chávez, por ser «una caja de resonancia» del Ejecutivo de Venezuela.

«El resultado de Unasur es trágico porque terminó siendo el gran validador de la peor dictadura que haya visto Suramérica en años», justificó Duque previamente.

Reto. En septiembre de 2018, Maduro retó a Duque a un debate televisado para hablar de Venezuela y Colombia. Señaló al mandatario colombiano de estar más procupado por sus negocios y sus «ganancias» que por el bienestar del vecino país.

«Yo pudiera tener un debate, lo que pasa es que él me tiene miedo. Iván Duque me tiene miedo, yo lo reto a un debate público cuando quiera, como a él le gusta mucho Washington o Nueva York podemos hacerlo en Estados Unidos», desafió Maduro.

Sus palabras no quedaron allí, en otro acto público, el gobernante venezolano se refirió a su homólogo como «un diablo» con cara de ángel.

«Él (Duque) tiene cara de angelito, ustedes lo ven y parece un angelito (…) pero es un diablo que odia a Venezuela y está conspirando diariamente contra nuestro país, contra nuestra Fanb», alertó Maduro.

La Cancillería de Colombia respondió y exigió respeto ante lo que consideró como insultos no solo contra la «dignidad del cargo de presidente de la República» sino contra todo el Gobierno y el pueblo que eligió a Duque.

Apoyo a Guaidó

Reconocimiento a Guaidó. Una vez juramentado Juan Guaidó como presidente encargado de Venezuela, por parte de la AN de mayoría opositora, el 23 de enero de 2019, desde Davos, Suiza, Duque anunció su reconocimiento al nuevo Gobierno interino.

«El Gobierno de Colombia acompaña este proceso de transición hacia la democracia para que el pueblo venezolano se libere de la dictadura», dijo.

24 horas para salir. El 23 de febrero de 2019, Maduro anunció la ruptura de relaciones diplomáticas con Colombia. Dio un plazo de 24 horas para que todos los funcionarios neogranadinos apostados en las sedes diplomáticas salieran del país.

Esto, a raíz del intento frustrado de ingreso de ayuda humanitaria a Venezuela por la frontera con el vecino país. Miraflores calificó la acción como un «intento de invasión» a territorio venezolano, por lo que había cerrado la frontera la noche antes.

«La paciencia se agotó, no puedo seguir soportando que se preste el territorio de Colombia para una agresión contra Venezuela por eso he decidido romper todas las relaciones políticas y diplomáticas con el Gobierno fascista de Colombia», exclamó durante un acto político en apoyo a su gobierno en Caracas.

El «peor momento»

Duque, por su parte denunció que Maduro incurría en delito de lesa humanidad al impedir la entrada de insumos y medicinas a Venezuela, dirigidos a los sectores más vulnerables. Se comprometió a hacer lo posible para que las donaciones llegaran por otras vías.

Pese a que desde Colombia se aclaró que se mantenían relaciones con Venezuela porque reconocen a Guaidó como presidente encargado y no a Maduro, la medida de Miraflores ocasionó que los colombianos en Venezuela se vieran impedidos de hacer trámites legales. El paso por la frontera, cerrada desde 2015, continuó intermitente lo que alimentó el paso ilegal por las trochas y el contrabando.

«El peor momento bajo el primer mandato de Duque y el segundo de Maduro, fue la ruptura de relaciones entre ambos países. Fue muy lamentable, las relaciones consulares debieron mantenerse porque los más débiles fueron los más perjudicados. La tensión en las relaciones ha sido un juego suma cero que no benefició a nadie, ni a los gobiernos ni a los habitantes de ambos países, ojalá vengan tiempos de diálogo prudente y se supere la diplomacia de micrófono», expresó Arellano.

Acusaciones mutuas

Las acusaciones mutuas de ambos países por violaciones a la soberanía nacional (territorio y espacio aéreo) también estuvieron a la orden del día durante la gestión de Duque, desde 2018.

El más reciente incidente tuvo lugar en abril de 2022, cuando la Cancillería de Colombia denunció que efectivos de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) incursionaron en la Vereda Francisco de Paula Santander, Corregimiento La Gabarra, del Municipio de Tibú, en el Norte de Santander. Se señaló a los efectivos de agredir a campesinos, realizar sobrevuelo con un helicóptero militar y aterrizar en suelo colombiano.

El gobierno de Maduro lo negó mediante un comunicado de su Cancillería. Se aseguró que la Fanb realizaba acciones antidrogas dirigidas a la destrucción de sembradíos ilícitos y laboratorios de procesamientos de drogas en el estado Zulia, ante la ausencia de la fuerza pública de Colombia en sus fronteras.

Desde Venezuela, el 21 de septiembre de 2021, el ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, alertó que la Fuerza Aérea de Colombia violó el espacio venezolano, específicamente en el municipio Jesús María Semprún, en el estado Zulia, con un dron. Aseguró que fue en complicidad con EEUU.

Intentos de magnicidio

También fueron recurrentes las denuncias sobre supuestos intentos de magnicidio contra ambos gobernantes. El gobierno de Colombia aseguró que desde Venezuela fueron planeados un atentado contra Duque en 2021, mientras iba a bordo de un helicóptero, el cual recibió seis disparos, en Cúcuta y el estallido previo de un carro bomba contra una brigada del Ejército.

Un año antes (2020), Miraflores hizo un despliegue comunicacional para denunciar la llamada «Operación Gedeón», detectada el 3 de mayo en costas venezolanas (Chuao y La Guaira), por parte de «mercenarios» cuyo objetivo, se aseguró, era «asesinar» a Maduro. También se afirmó que los grupos fueron entrenados en campamentos en Colombia, con la colaboración de la oposición venezolana y el gobierno de EEUU.

En abril de 2022, el gobernante venezolano acusó a Duque de planificar la infiltración de delincuentes por la frontera con el objetivo de atacar a policías y militares.

«¡Alerta! Se conspira (desde Colombia) con terroristas y traidores nacidos en Venezuela para hacerle daño a la Patria, pero ningún crimen es perfecto y nosotros sabremos neutralizar, derrotar y perseguir a los criminales que conspiran contra la paz y la estabilidad», dijo Maduro en un acto militar, este 27 de julio.

«Son denuncias de intentos de magnicidio, de invasión que no generan credibilidad. La región está cansada de ese discurso repetitivo que solo busca mantener la tensión entre radicales», considera Arellano.

En contraste, el internacionalista señaló que a partir del 8 de agosto, con el ascenso de Petro al poder, se espera un nuevo escenario para las relaciones entre ambos países, marcado en su inicio por la «prudencia» del nuevo presidente.

«Petro se maneja con prudencia, evalúa, consulta, esperemos que Maduro baje el tono y tenga una actitud más respetuosa hacia Colombia», añadió.

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