Chavismo sin relevo a la vista para 2024: Maduro «estable» y sin contrapeso, según analistas  

POLÍTICA · 17 AGOSTO, 2022 17:35

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Deisy Martínez


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A menos que suceda un hecho «sobrevenido», según señalan analistas políticos, todo indica que Nicolás Maduro será el candidato a la presidencia por el chavismo en las elecciones de 2024.

La razón: sigue teniendo peso el hecho de que el actual gobernante sea el líder «ungido» por Hugo Chávez en 2012 antes de morir. Aunado a ello, la estructura vertical del poder en el chavismo que acarrea problemas de sucesión no da cabida a una figura alternativa: es Maduro y quien se presente como posible opción, se afirma, es visto como traidor y es neutralizado.

«Maduro es la principal figura en el chavismo; esto nace de una figura única, una organización vertical que lo decide todo. Primero fue Chávez y luego Maduro; Chávez lo legitima y lo presenta con una habilidad indiscutible para manejar el poder. Eso lleva a un serio problema de sucesión, si aparece otra persona que le haga sombra a Maduro no estará legitimado», sostuvo el director de la encuestadora Delphos, Félix Seijas.

Consultado por Efecto Cocuyo, el analista político ve «cuesta arriba» que surja un contrapeso frente a Maduro en términos de liderazgo en estos momentos y de cara a las presidenciales de 2024: «Solo hay un líder y los demás obedecen».

No es estratégico

El politólogo Christian Rivas coincide: Maduro no tiene obstáculos para presentarse como candidato a la reelección en los próximos comicios, no porque cuente con amplio respaldo popular sino porque es «estratégico» para el poder en Miraflores.

«Candidatos pueden haber muchos pero no lo veo estratégico, es decir, a la actual cúpula gobernante solo le interesa mantenerse en el poder, no para gobernar, lograr el bien común y el progreso del país, sino por intereses personales, para Maduro protegerse y proteger a su grupo de amenazas como las sanciones internacionales y las recompensas ofrecidas por Estados Unidos», afirmó.

Recordó además que el gobernante tiene una buena relación con la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (Fanb) y por lo tanto la controla actualmente a través de Vladimir Padrino López.

En febrero de 2022, dirigentes de base consultados por Efecto Cocuyo, abogaban por un relevo en la candidatura para las presidenciales. Más de uno simpatizó con la idea de que el sucesor de Maduro fuera mujer, de allí que comenzó a hablarse de la vicepresidenta Delcy Rodríguez o de la alcaldesa de Caracas, Carmen Meléndez, con mayor inclinación hacia «la almiranta», como la llaman las bases rojas.

En el ambiente, mayormente entre el chavismo crítico permanecen los nombres del gobernador de Carabobo, Rafael Lacava, y de Miranda, Héctor Rodríguez, como eventuales presidenciables o factores de transición dentro del chavismo. Pero ante la estabilidad que «exhibe» Maduro, solo se quedan en el imaginario colectivo.

«Héctor Rodríguez, por ejemplo, ha bajado bastante el perfil, en algún momento se pensó que podría ser una figura de consenso dentro del chavismo, joven, aceptable para la gente. Lacava siempre ha sido visto como un líder carismático, otra posible figura que en algún momento pudo calar es Jorge Rodríguez, pero otra cosa es que lo puedan hacer y eso no se ve de cara a 2024», expresó Seijas.

Espacios de poder

Rivas agregó que cualquier opción electoral que pudiera surgir en el seno del chavismo sería visto hoy como una «afrenta». Advirtió que para que dicha alternativa logre imponerse debe tener «más poder» que Maduro, una posibilidad remota en los actuales momentos.

«En el espacio de poder, que no se reduce a la presidencia (de la República), cada quien está haciendo lo suyo. Maduro es el que pone el pecho ante la opinión pública para que hablen mal. Diosdado Cabello está más cómodo como está, detrás del poder, y ante una crisis tiene poder para negociar, independientemente de que algunas veces parezca que pierde o gana terreno. El poder es ramificado y le conviene que Maduro se quede», dijo.

Seijas también descarta como «presidenciable» a Cabello, a quien, acotó, la gente siempre mira con «precaución» dentro y fuera del chavismo. A su juicio, la imagen de cercanía del poder, «siempre en defensa», que mostró Cabello a un lado de Chávez en diciembre de 2012, cuando el líder a punto de morir entregó el testigo a Maduro, no ha variado.

En el nombramiento del nuevo Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) en abril de este año, analistas consideraron que quienes resultaron seleccionados como magistrados obedecieron mayormente una «regla de distribución del poder» entre Maduro, Cabello y en menor medida la Fanb y otros grupos.

Maduro «estable»

En términos de respaldo popular, el director de Delphos indicó que Maduro se mantiene «estable» desde hace tiempo con 15 % de aceptación. Explicó que a un lado aparece 14 % de chavismo que cuando ve señales de ciertas mejoras en la gestión de gobierno se suma y cuando no se abstiene y otro 14 % que es definitivamente crítico hacia Maduro y no avala su gobierno.

«Ese chavismo de base y ese pueblo que recibe una bolsa termina votando por el Psuv, no porque esté conforme con el gobierno sino que a la hora de la chiquita, de unas elecciones, votan a favor y prefieren abstenerse que hacerlo por la oposición o por aquel chavista disidente al que se señale como traidor, allí la narrativa del poder para dividir funciona muy bien, la base chavista se cohesiona y los flancos se anulan», agregó Rivas.

 

POLÍTICA · 2 OCTUBRE, 2022

Chavismo sin relevo a la vista para 2024: Maduro «estable» y sin contrapeso, según analistas  

Texto por Deisy Martínez

A menos que suceda un hecho «sobrevenido», según señalan analistas políticos, todo indica que Nicolás Maduro será el candidato a la presidencia por el chavismo en las elecciones de 2024.

La razón: sigue teniendo peso el hecho de que el actual gobernante sea el líder «ungido» por Hugo Chávez en 2012 antes de morir. Aunado a ello, la estructura vertical del poder en el chavismo que acarrea problemas de sucesión no da cabida a una figura alternativa: es Maduro y quien se presente como posible opción, se afirma, es visto como traidor y es neutralizado.

«Maduro es la principal figura en el chavismo; esto nace de una figura única, una organización vertical que lo decide todo. Primero fue Chávez y luego Maduro; Chávez lo legitima y lo presenta con una habilidad indiscutible para manejar el poder. Eso lleva a un serio problema de sucesión, si aparece otra persona que le haga sombra a Maduro no estará legitimado», sostuvo el director de la encuestadora Delphos, Félix Seijas.

Consultado por Efecto Cocuyo, el analista político ve «cuesta arriba» que surja un contrapeso frente a Maduro en términos de liderazgo en estos momentos y de cara a las presidenciales de 2024: «Solo hay un líder y los demás obedecen».

No es estratégico

El politólogo Christian Rivas coincide: Maduro no tiene obstáculos para presentarse como candidato a la reelección en los próximos comicios, no porque cuente con amplio respaldo popular sino porque es «estratégico» para el poder en Miraflores.

«Candidatos pueden haber muchos pero no lo veo estratégico, es decir, a la actual cúpula gobernante solo le interesa mantenerse en el poder, no para gobernar, lograr el bien común y el progreso del país, sino por intereses personales, para Maduro protegerse y proteger a su grupo de amenazas como las sanciones internacionales y las recompensas ofrecidas por Estados Unidos», afirmó.

Recordó además que el gobernante tiene una buena relación con la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (Fanb) y por lo tanto la controla actualmente a través de Vladimir Padrino López.

En febrero de 2022, dirigentes de base consultados por Efecto Cocuyo, abogaban por un relevo en la candidatura para las presidenciales. Más de uno simpatizó con la idea de que el sucesor de Maduro fuera mujer, de allí que comenzó a hablarse de la vicepresidenta Delcy Rodríguez o de la alcaldesa de Caracas, Carmen Meléndez, con mayor inclinación hacia «la almiranta», como la llaman las bases rojas.

En el ambiente, mayormente entre el chavismo crítico permanecen los nombres del gobernador de Carabobo, Rafael Lacava, y de Miranda, Héctor Rodríguez, como eventuales presidenciables o factores de transición dentro del chavismo. Pero ante la estabilidad que «exhibe» Maduro, solo se quedan en el imaginario colectivo.

«Héctor Rodríguez, por ejemplo, ha bajado bastante el perfil, en algún momento se pensó que podría ser una figura de consenso dentro del chavismo, joven, aceptable para la gente. Lacava siempre ha sido visto como un líder carismático, otra posible figura que en algún momento pudo calar es Jorge Rodríguez, pero otra cosa es que lo puedan hacer y eso no se ve de cara a 2024», expresó Seijas.

Espacios de poder

Rivas agregó que cualquier opción electoral que pudiera surgir en el seno del chavismo sería visto hoy como una «afrenta». Advirtió que para que dicha alternativa logre imponerse debe tener «más poder» que Maduro, una posibilidad remota en los actuales momentos.

«En el espacio de poder, que no se reduce a la presidencia (de la República), cada quien está haciendo lo suyo. Maduro es el que pone el pecho ante la opinión pública para que hablen mal. Diosdado Cabello está más cómodo como está, detrás del poder, y ante una crisis tiene poder para negociar, independientemente de que algunas veces parezca que pierde o gana terreno. El poder es ramificado y le conviene que Maduro se quede», dijo.

Seijas también descarta como «presidenciable» a Cabello, a quien, acotó, la gente siempre mira con «precaución» dentro y fuera del chavismo. A su juicio, la imagen de cercanía del poder, «siempre en defensa», que mostró Cabello a un lado de Chávez en diciembre de 2012, cuando el líder a punto de morir entregó el testigo a Maduro, no ha variado.

En el nombramiento del nuevo Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) en abril de este año, analistas consideraron que quienes resultaron seleccionados como magistrados obedecieron mayormente una «regla de distribución del poder» entre Maduro, Cabello y en menor medida la Fanb y otros grupos.

Maduro «estable»

En términos de respaldo popular, el director de Delphos indicó que Maduro se mantiene «estable» desde hace tiempo con 15 % de aceptación. Explicó que a un lado aparece 14 % de chavismo que cuando ve señales de ciertas mejoras en la gestión de gobierno se suma y cuando no se abstiene y otro 14 % que es definitivamente crítico hacia Maduro y no avala su gobierno.

«Ese chavismo de base y ese pueblo que recibe una bolsa termina votando por el Psuv, no porque esté conforme con el gobierno sino que a la hora de la chiquita, de unas elecciones, votan a favor y prefieren abstenerse que hacerlo por la oposición o por aquel chavista disidente al que se señale como traidor, allí la narrativa del poder para dividir funciona muy bien, la base chavista se cohesiona y los flancos se anulan», agregó Rivas.