Analistas: Chavismo es mayoría, pero pérdida de apoyo demuestra su desgaste

POLÍTICA · 22 NOVIEMBRE, 2021 18:39

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Deisy Martínez


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El chavismo obtuvo hasta ahora, según el segundo boletín del Consejo Nacional Electoral, 18 gobernaciones y 205 alcaldías en las megaelecciones regionales y municipales de este 21 de noviembre. Sin embargo, la pérdida de apoyo en el número de votos demuestra su degaste, dicen analistas consultados por Efecto Cocuyo.

Además, coinciden en que el poder político en Miraflores apostó a la división de la oposición – la cual devino en fragmentación de la votación antigobierno – y ganó. Afirmaron que continúa la merma de votos a favor del Partido Socialista Unido de Venezuela (Psuv), pero siguen logrando su objetivo: obtener la mayoría de cargos en disputa.

«El régimen hizo los cálculos , dado el nivel de fraccionamiento opositor y el llamado a abstenerse de algunos actores, de presionar y movilizar lo menos posible, a los fines de no exponerse ante la observación electoral internacional. Sin embargo, esas estimaciones pueden ser de cuidado a futuro, pues con una oposición más cohesionada, los resultados pueden ser distintos», señala el politólogo Jesús Castellanos Vásquez.

A la dispersión del voto opositor le suma la abstención. Según el CNE las elecciones tienen hasta la tarde de este 22 de noviembre, 42,26% de participación (en las regionales y municipales de 2017 fue de 61.14% y 47,32% respectivamente).

«Aún no tengo los votos nacionales por partidos, pero de acuerdos a los resultados hasta el momento publicados es posible asumir que esta votación (a favor del Psuv) suponen un decrecimiento con respecto a las elecciones de 2017 y muy probablemente las de 2018 y 2020», dice.

 Estrategia exitosa

De las gobernaciones adjudicadas por el CNE, sólo los estados Zulia, Cojedes y Nueva Esparta son para el antichavismo, las dos primeras para la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) y la entidad insular para la oposición moderada.

Tanto Castellanos como al analista político, Félix Seijas, no les queda duda que si la oposición en su conjunto hubiera unificado candidaturas en estados como Mérida, Táchira, Anzoátegui y de forma temprana en Miranda, los resultados serían distintos.

«El chavismo supo aplicar la estrategia de hacer disperso el voto opositor, lo ayudó la división opositora. Son minoría, pero el Psuv sigue siendo la primera fuerza política con respecto a otras tarjetas. Lograron sus objetivos alcanzables: mayoría de gobernaciones, más de la mitad de las alcaldías, ahora, reconocimiento internacional y elecciones pulcras, eso nadie lo esperaba. Si hubieran sido elecciones justas, otros serían los resultados», sostiene Seijas.

El director de la firma encuestadora Delphos apunta que ello no quiere decir que el chavismo esté bien, pues los resultados reflejan desgaste y rechazo por la crisis del país. Sin embargo, reitera, las bases duras del chavismo siguen respondiendo y no es cierto, asegura, que todos vayan obligados a votar.

Otros de los objetivos alcanzados por la administración de Maduro, de acuerdo con Seijas, es el hecho de que los comicios no resultan tan escandalosos a los ojos de la comunidad internacional, por haber contado con la presencia de observadores como los de la Unión Europea y que pudieran presenciar las auditorías al sistema de votación.

De nuevo aclara que no quiere decir que no se hayan presentado irregularidades y hechos lamentables como la violencia en el municipio San Francisco del Zulia, donde falleció una persona.

El intento de parecer democrático

Los observadores consultados por Efecto Cocuyo señalaron que entre las irregularidades más recurrentes de la jornada electoral fue la «falta considerable» de los miembros de mesa sorteados por el CNE, lo que retardó el proceso en muchos centros y provocó la designación de «miembros accidentales», que en algunos casos, eran habitantes, vecinos de los centros o testigos de los partidos políticos.

Otra «falla amplia» y repetida en la mayor parte del país fue la de electores cuya huella dactilar era reconocida en el captahuellas, pero no en el cuaderno de votación. En este caso se levantaron actas para dejar constancia de la situación. Al final de la jornada electoral se sumó el haber mantenido centros electorales abiertos a pesar de no haber elecciones en cola, mientras el Psuv llamaba a «operación remate».

Uno de los objetivos no logrados por Maduro y el Psuv con estos comicios y ante los observadores internacionales, agrega Castellanos, fue parecer de talante democrático, puesto que los hechos mencionados demostraron su «naturaleza autoritaria».

«Esta elección permitió presenciar y documentar los abiertos vicios y asimetrías en las elecciones venezolanas. Eso no es menor. El manejo autoritario de Nicolás Maduro y su entorno en la campaña, la demora en los centros, las restricciones a la cobertura informativa», cuestiona.

¿Qué viene para el Psuv?

Consciente de que cada vez es menor el apoyo popular, el chavismo viene preparándose. De allí que, apunta Seijas, el Psuv realizara elecciones primarias para escoger las candidaturas a las megaelecciones, no tanto por la selección en sí sino para «agitar» a las maquinarias.

Con los comicios internos, para otros analistas, el Psuv también «adelantó» el voto castigo tanto para Maduro como para las malas gestiones, lo que permitió tomar algunos correctivos y hacer énfasis en el llamado 1×10.

 «El Psuv enfrenta mayores retos de cara a unas elecciones presidenciales porque en ese tipo de elección siempre hay gente con más disposición a votar, el techo opositor es más alto», advierte.