Acuerdo humanitario “es una tregua” y no reconocimiento

POLÍTICA · 3 JUNIO, 2020 21:58

Acuerdo humanitario “es una tregua” y no reconocimiento, afirman politólogos

Texto por Ibis Leon | @ibisL Fotos por Iván Ernesto Reyes

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Lejos de las cámaras se logró un acuerdo humanitario que acerca al chavismo y a la oposición. El documento representa una “tregua” que puede abonar el terreno para futuros microacuerdos siempre que haya voluntad política, según especialistas consultados.

“Es un primer paso y una buena señal; sin embargo, el conflicto político en Venezuela es estructural y muy complejo. Esto abona el terreno para posibles acuerdos en el área política y electoral, pero hay que tomarlo con mucha cautela y prudencia porque dependerá de la voluntad política”, expresa el analista político y doctor en Estudios de Paz, Conflicto y Desarrollo, Francisco Alfaro.

El consultor cree que este primer acercamiento puede convertirse en un detonante que favorezca un proceso de negociación o terminar siendo solo un movimiento táctico de Maduro para recibir los recursos de la Organización Panamericana de la Salud.

La cautela y prudencia son compartidas por el profesor de teoría política y ética pública, Óscar Vallés, quien advierte que el acuerdo es una tregua que no implica reconocimiento entre las partes aunque junte las firmas del ministro chavista Carlos Alvarado y el asesor de la Asamblea Nacional opositora, Julio Castro.

Explica que es la OPS la que legitima al chavismo y a la oposición y esto no significa que de ahora en adelante el Ejecutivo y el Legislativo se reconozcan en todas las instancias.

Agrega que es prematuro determinar el alcance, pues hay hechos políticos que están ocurriendo como la medida de arresto domiciliario concedida a Juan José Márquez, tío de Juan Guaidó, y que se desconoce si forma parte de conversaciones más amplías.

“Acuerdos de carácter técnico, mediados por organismos internacionales, abren la posibilidad de algunas brechas, no sé si llegaremos a un acuerdo más global, pero sí abre algunos espacios para no seguir perdiendo la posibilidad de preservar el tejido social”, afirma.

Para Francisco Alfaro, el documento puede sentar un precedente jurídico para que ambas partes argumenten que fueron reconocidas por su adversario y refiere un ejemplo histórico: el Tratado de Armisticio y Regularización de la Guerra de 1820.

Este tratado fue firmado por Simón Bolívar, como representante de la Gran Colombia, y Pablo Morillo por el Reino de España.

El politólogo señala que, para España, Bolívar en ese momento era un líder rebelde que había que sofocar y tuvieron sus reservas al momento de suscribir el pacto, pero lo hicieron para bajar los niveles de violencia. Hoy en día es considerado como el primer gesto de reconocimiento de Colombia por parte de España.

TSJ debilitado

El profesor Óscar Vallés considera que el gran debilitado es el Tribunal Supremo de Justicia, pues la OPS desconoce de facto la sentencia que valida a la directiva de Luis Parra como la autoridad de la Asamblea Nacional.

“Esto debilita evidentemente la posición del TSJ como poder autónomo e independiente, aunque sea en el papel, ante los organismos internacionales. La decisión del TSJ de reconocer la directiva de  Luis Parra no ha sido reconocida por la OPS y esto es lo que pareciera que obligó a Maduro y a su gobierno a negociar con el G4”, sostiene.

Alfaro agrega otros tres factores que presionaron a la firma de este acuerdo: los esfuerzos de la sociedad civil a través de pronunciamientos masivos y plurales; la existencia de grupos moderados dentro de las coaliciones políticas que buscan propiciar acercamientos y el apoyo y la gestión de instancias internacionales “neutrales” como las Naciones Unidas, el gobierno de Noruega, el Vaticano y la Unión Europea.

Elecciones sin condiciones

Los politólogos ven la celebración de elecciones parlamentarias sin condiciones como un escenario probable.

“Todavía en Venezuela ambas partes piensan que pueden sacar más beneficios de una salida no negociada, creen que si se logran imponer al otro puede tener un mejor escenario para sus objetivos, pero esto solo seguirá fragilizando el Estado y puede llevarnos a escenarios de violencia”, cuestiona Alfaro.

“La revolución proseguirá, buscará regularizar las actividades del país porque aspira renovar la Asamblea Nacional para finales de este año”, sentencia Vallés.

En su opinión, el reconocimiento internacional de Maduro no está en juego porque ofrecer unas parlamentarias libres y democráticas no hará que Estados Unidos y los más de 50 países que no lo reconocen como Presidente cambien de parecer.

“No está en juego su preeminencia en el Ejecutivo en este elección, de manera que puede suceder cualquier cosa. Pero sí está en juego el futuro y el destino del G4 y de Guaidó porque toda la legitimidad y reconocimiento lo tiene en la medida en que preside el legislativo que es reconocido mundialmente”, concluye.