Abstención opositora en comicios regionales: ¿castigo o desafección?

POLÍTICA · 23 NOVIEMBRE, 2021 10:27

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Ibis Leon | @ibisL

Foto por Mairet Chourio

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Las regionales y municipales de este 21 de noviembre son los comicios que registran menor participación en los últimos 21 años, excluyendo las parlamentarias de 2020, destaca el periodista especializado en la fuente electoral Eugenio Martínez.

En esta oportunidad, la participación fue apenas del 42%, según el Consejo Nacional Electoral (CNE). Es decir, 6 de cada 10 venezolanos decidió no ejercer su derecho al voto. El sociólogo especialista en procesos políticos contemporáneos, Juan Manuel Trak; y la directora de la firma de consultoría política DataStrategia, Carmen Beatriz Fernández, explican las razones que están detrás de la baja participación y los retos que enfrenta la oposición.

“Si bien en Venezuela hay una orientación más presidencialista que regional, lo que estamos viendo es una desafección muy importante del electorado, de los venezolanos con las élites políticas de gobierno y oposición. La cantidad de votos que saca cada una de las grandes alianzas es mucho menor a lo esperado y el mensaje de la ciudadanía es que no hay confianza en el sistema electoral ni en los actores políticos”, expone Trak.

El investigador agrega un elemento adicional: la abstención estructural a la que siempre responde un porcentaje de la población: “Esto tiene que ver con una migración importante y con un sector de la población que normalmente no vota, en las elecciones más competitivas que se han hecho en el país votó el 80%, por ejemplo”.

Abstención como castigo

Otra dimensión de la desafección es “la pérdida de la creencia de que el voto es una forma de incidir en el sistema político y sus resultados”, apunta el sociólogo.

“Interpreto la abstención como un castigo, buena parte de la población está convencida de que sus problemas de fondo no tienen que ver ni con el alcalde ni con el gobernador sino con un cambio político en el país. También hubo voto castigo, esto tiene que ver con el hartazgo de los electores ante las peleas intestinas de los opositores que no fueron capaces de llegar a acuerdos”, afirma Fernández.

Este hartazgo se manifestó, según la analista, en la gobernación de Miranda. El retiro extemporáneo del candidato de la MUD a este cargo y la negativa del CNE de procesar la sustitución provocó 43.773 votos nulos que se restaron a los adversarios de Maduro en esta entidad. “Esos 40 mil votos fueron un regaño, un grito de evidente castigo”, dice la consultora. Agrega que también hay un componente de desinformación y confusión pues los electores debían aprender a votar cruzado para que no fuera nulo en el cargo de gobernador si querían seleccionar la tarjeta de la MUD. 

¿Oposición, minoría?

En total, la oposición ganó solo tres de 23 gobernaciones y 59 de 365 alcaldías (hasta la publicación preliminar del segundo boletín). Pero consultores, directores de encuestadoras y politólogos estiman que las fuerzas que adversan a Nicolás Maduro pudieron alcanzar entre ocho y 10 gobernaciones y más de 100 alcaldías de lograr mayor coordinación estratégica.

“Creo que el oficialismo no salió tan bien como quiere hacer ver, con ese mapa pintado de rojo buscan crear una narrativa de cara a lo internacional, pero también de cara a la desmoralización de las fuerzas democráticas. Pero la lectura es más amplia que eso, la oposición ganó 59 alcaldías (en las municipales de 2013 obtuvo 26); es decir, que recuperó espacios, la disputa en Barinas y Apure es muy llamativa, el madurismo ha ido replegándose y perdiendo territorios tradicionales”, argumenta.

Las gobernaciones de Barinas permanece en disputa y la de Apure fue uno de los últimos cargos en ser adjudicados por el estrecho margen de votos entre el candidato oficialista y el opositor. Estas entidades se caracterizan porque históricamente registraban una tendencia electoral favorable al chavismo. Otra entidad llanera que cambió su preferencia es Cojedes en donde ganó sorpresivamente el dirigente de la MUD, Alberto Galindez.

Fernández también destaca que aunque el mapa electoral es mayoritariamente rojo, “el oficialismo obtuvo muchos menos votos que la suma de todos los votos en su contra”.

Se sustenta para afirmar esto en que el madurismo ganó con más del 50% de los votos solo en cinco estados: Caracas, Aragua, Carabobo, Delta Amacuro y Vargas. “Maduro tiene la mayor de las minorías políticas. Aún con una abstención enorme que le beneficia, el madurismo cuenta con un 45% de votos a favor y un 55% de votos en contra”, señala.

A juicio de Trak, el resultado es consecuencia de una combinación de abstención y división del voto opositor por la imposibilidad de lograr candidaturas unitarias. La imposición de candidaturas desconectadas con la realidad del país y la desarticulación de las estructuras de los partidos también influyen.

Revocatorio y presidenciales

Sobre el capital político que suma la oposición, que en votos totales alcanza poco más de 4 millones (si se cuentan todas las oposiciones), de cara a un eventual referendo revocatorio, Trak responde: “El revocatorio lo pondría no tanto en términos de capital político de la MUD, pues más que votar por alguien es en contra de alguien, cualquier actor político que busque promover el revocatorio puede tratar de apelar al descontento para movilizar al país, pero las condiciones adversas tienen que ver más con las exigencias de recolección de firmas para activarlo. Esto es difícil para una oposición desorganizada y sin estructura”.

En cuanto a la convocatoria futura de presidenciales, el sociólogo advierte que debe resolverse primero la permanencia o no del gobierno interino que dirige Juan Guaidó y cuyo periodo, ya extendido, vence en enero de 2022. Más ahora que el fundador de Un Nuevo Tiempo, Manuel Rosales, ganó la gobernación del estado más poblado del país.

“Rosales pasa a ser un actor importante, vuelve al centro político desde una posición regional, retoma su liderazgo. Veremos cómo se reconfigura el G4 (Acción Democrática, Primero justicia, Voluntad Popular y Un Nuevo Tiempo) después de esta victoria”, expresa.

Para Fernández, el referendo revocatorio “tiene una ingrata recordación en la historia reciente electoral venezolana”. “El referendo tendría que ser producto de una negociación para que pueda convocarse”, agrega.

Retos de la oposición

Ambos analistas enumeran algunas tareas urgentes que debe asumir la dirigencia opositora:

1.- Reconfigurarse, iniciar un proceso de introspección para hacer un balance de errores y aciertos cometidos.

2.- Reconstruir una plataforma unitaria con reglas y vocería claras. “Hay que reinstitucionalizar la MUD”, en palabras de Fernández.

3.- Vencer dilemas estratégicos entre fomentar una agenda de desmovilización generalizada y la participación en elecciones, incluso si estas no son competitivas.

4.- Definir una estrategia sobre el futuro del gobierno interino y un proyecto país que una a todos los factores.