“Desde esta mañana estábamos en Maiquetía y no salía el avión. El retraso fue de dos horas, tres horas, cuatro horas, cinco horas… Contra todos los pronósticos; con todos los obstáculos, todos los saboteos, hoy pisé el suelo zuliano que tanto quiero”, expresó Manuel Rosales desde la calle 72 de Maracaibo la tarde de este jueves, 12 de enero. El reencuentro con “la tierra del sol amada” se hizo esperar: Fueron más de siete años, sumados entre el exilio y la prisión.
Aunque el tiempo era bueno en La Guaira, el fundador de Un Nuevo Tiempo tuvo que esperar casi seis horas en el aeropuerto Simón Bolívar antes de despegar. A las 10:00 am llegó a la puerta 11, de donde saldría el avión de la aerolínea Venezolana con destino a la capital zuliana. Sin mucha bulla ni simpatizantes pidiendo fotos, arribó el candidato presidencial que se midió con Hugo Chávez en 2006.
Llegó junto a sus hijos y su esposa Eveling Trejo. Ahí saludó a sus compañeros del partido, entre los que se encontraba Timoteo Zambrano. Quince minutos después, ingresaron a la sala de embarque el secretario ejecutivo de la Mesa de la Unidad Democrática, Chúo Torrealba y los diputados Enrique Márquez y Delsa Solórzano.
Por el altavoz indicaron que el vuelo se atrasó dos horas. El itinerario de visitar la Basílica de la Chiquinquirá, hacer una breve parada en casa y salir a la convocatoria, se tambaleaba ante los tiempos que llevaba la aerolínea. Mientras diputados y militantes del partido conversaban, Rosales caminaba de un lado a otro para cargar la pila de su celular y atender llamadas. Un libro sobre Platón lo acompañaba de arriba a abajo. Unos papeles se escondían entre sus páginas, con lo que podría ser su discurso del reencuentro.
Los viajeros que esperaban desde las 8:00 am por otro vuelo a Maracaibo con la misma aerolínea, parecían poco interesados con la presencia de los dirigentes opositores. “¿Manuel Rosales está ahí? ¡Por eso es que se atrasó el vuelo!”, comentó una mujer a su pareja. Ambos habían llegado al aeropuerto a las 5:30 am.

“Tienes una hora para decidir”, dijo alguien del equipo de Rosales al exgobernador zuliano. Una hora para tomar la decisión: O esperaba el vuelo, que se había atrasado nuevamente hasta las 4:00 pm o cancelaba el mítin en la calle 72. Ni lo uno ni lo otro.
Sin tiempo para visitar la Basílica ni descansar en casa, Rosales y su familia abordaron un avión “prestado” por la rampa 4 de Maiquetía. La contingencia fue producto del favor de un amigo y de varios contactos del dirigente opositor. A las 2:05 pm se despidieron de todos los que permanecían en la sala de embarque.
“Yo llamé al presidente de la aerolínea y me dijo que había un problema con una guaya. Ya salieron a buscar el repuesto”, contó Trejo. Durante las horas de espera florecieron los rumores de posibles saboteos, de un presunto plan de los enemigos de Rosales para que no pisara Maracaibo. Su esposa negó que fuera así. “Manuel dijo que podía ser sabotaje. Yo tengo años viajando por aquí y siempre hay retrasos, pero tú sabes cómo son los políticos: Todo es un show”.
Hasta las 3:50 pm la familia Rosales permaneció en la rampa cuatro esperando una autorización de vuelo. En la puerta 9 esperaba el resto: Torrealba, Márquez, Zambrano, los militantes, los periodistas y los viajeros del vuelo anterior. No sería sino a las 5:00 pm que la convocatoria estaría completa.
“¡Se ve, se siente, Rosales está presente!”, gritaron desde la calle 72 al ver al exgobernador. “¡Claro que se siente!”, contestó tras haberse producido el reencuentro. En el suelo zuliano todos querían fotos, todos gritaban el nombre de Manuel Rosales. Solo una gaita interrumpía por unos segundos al dirigente opositor para darle chance de beber un vaso de agua o reposar su discurso.
Sobre las críticas de su regreso también habló al subirse a la tarima. La noche anterior se produjeron las detenciones del diputado Gilber Caro y del concejal Jorge Luis González. En las horas de espera de este jueves también se llevaron detenido a otro concejal, Roniel Farías, de Bolívar. A quienes lo llaman “vendido” o “traidor“, Rosales les habló.
“Que si Manuel Rosales esto, que si Manuel Rosales negoció. Esos sí tienen el tupé de calumniarme desde la comodidad de su casa”, exclamó. Chúo Torrealba también respondió a los que lo criticaron por su acompañamiento.
“Hoy ha sido un día de rumores, un día de calumnias y de injurias. Estoy aquí por la misma razón por la que he estado tantas veces con Lilian Tintori y con María Corina Machado“, dijo tras llegar a los últimos 15 minutos del acto por culpa del vuelo.
Rosales se reencontró con su gente para dar un mensaje: Vuelve a la calle. Como quien no quiere la cosa aseguró que este jueves “iniciamos la gran campaña para reiniciar la reconstrucción del país” y denunció que el Gobierno quiere “torcer el voto y los procesos electorales”.
Otra gaita tomó paso ante la pausa del líder de UNT. “Siento un nudo en la garganta y el corazón se me salta”, cantó con la melodía. Los aplausos estallaron en la 72 y el político se despidió para ir a saludar a la Chinita. A pesar de haber esperado más de siete años y otras seis horas para poder llegar al sitio del reencuentro, el discurso que dio Rosales no estuvo lleno de frases rimbombantes ni será para la historia. Sin embargo, el mensaje fue para su tierra y fue claro: “Ya mandé a buscar mis botas para salir con ustedes”.

