Septiembre rojo - Efecto Cocuyo

OPINIÓN · 19 SEPTIEMBRE, 2019 05:39

Septiembre rojo

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Mirla Perez | @mirlamargarita

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“La Cañada, mi pueblo, es hoy Zona de Paz.”

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Sorprende ver cómo pueblos que en el pasado fueron pacíficos, hoy viven en una permanente guerra. No hablo del Medio Oriente, ni del Sur Colombiano, ni de Sinaloa en México. Hablo de un pueblo al Sur de La Ciudad de Maracaibo, cuya existencia ha estado signada por la civilidad y pacifismo de sus habitantes.

La Cañada no se oía mentar, fue un pueblo, como muchos, metido en su cotidianidad y normalidad. De vida sencilla y tranquila, fue creciendo de modo normal, vivía fundamentalmente de la pesca, del ganado y el comercio, los hechos de violencia que podían tener lugar eran de origen pasional o puntualmente referido a una “guerra de mafías”, por negocios y controles que poco afectaba a la población.

Desde mi experiencia, en La Cañada, crecí sin miedo, ni delitos, el mayor temor era el infundado por algún “espanto” que pudiera “aparecernos” en las noches oscuras, acción atribuible a lo “sobrenatural” no al delincuente, humano concreto, sino a la idea de un espíritu del mal. Algo sobrenatural, no alguien natural.

Estos recuerdos vienen a mi mente, cuando me encuentro con una realidad completamente extraña. Violenta, marcada por la muerte consecuencia del asesinato por sicariato y extorsión. La Cañada, mi pueblo, es hoy Zona de Paz. Sin cifras de asesinatos que mostrar, pero que con un registro hemerográfico poco sistemático los muertos saltan a nuestra mirada: 16 personas asesinadas en 15 días, durante el mes de septiembre, desprevenidamente leo en el periódico.

Una de tantas muertes, registrada en el periódico local: “Según la policía, el asesinato ocurrió la noche del 13 de septiembre cuando varios hombres armados se acercaron a Finol, quien se encontraba en su vivienda y sin mediar palabras le dispararon varias veces.”

Lo primero que encontramos es el uso excesivo de la fuerza, asesinatos en zonas privadas. No hay límites. El espacio del homicidio puede ser público o privado, residencial o en la calle, en medio de los familiares o en absoluta soledad.

A raíz de la muerte arriba reseñada: “Detectives del Cicpc iniciaron las investigaciones por la ola de asesinatos que se ha desatado en la localidad en los últimos días, aunque se maneja como móvil el sicariato.” Estamos hablando de un septiembre rojo, que al parecer cubre con esa tonalidad a todo lo que va del año. El periodista señala, como móvil, al sicariato, cuando en realidad es el medio. El móvil es el que está en el fondo, el que mueve los hilos, el que ordena la muerte. ¿Quién la ordena? ¿Por qué la ordena? ¿Qué dominio tiene sobre la vida?

Ciertamente hay un “orden” que está en el fondo, ¿orden malandro, delincuencial, criminal? ¿Quién lo impone? ¿Dónde reside? Preguntas que nos acompañan. ¿Sabemos la respuesta? ¿La diremos?

La guerra de La Cañada

La Cañada tiene cifra de guerra en asesinatos, pero el régimen regional arma a “más de 220.000 milicianos del estado Zulia”. El plan: “Soberanía y Paz 2019, que comenzaron el sábado 14 de septiembre… en el municipio San Francisco.”

Es la muestra de la verdadera intencionalidad política: armar un ejército miliciano, como me dijo mi hijo al leer el borrador: “como en China, el ejército popular de liberación…” El ejercito rojo. La finalidad es mantenerse en el poder. Detrás de los viejitos armados que exhiben casi de modo burlesco, están los verdaderos hombres armados, lo que tienen poder, lo que saben de estrategia, los que han sido formado por décadas en el arte de la guerra.

“El gobernador Omar Prieto resaltó que el pueblo más humilde… asume el compromiso de portar su fusil para defender y garantizar la paz.”

¿De qué pueblo habla? Del único “pueblo” posible para ellos, el que ya ha sido dominando por la ideología, el que sirva de pantalla, el que tiene una mínima adhesión a un sistema que ha venido sometiendo sistemáticamente sin importar sus cualidades bélicas. Pero detrás de la pantalla está la verdad.

El sistema no se detiene, la mentira y la manipulación son los mecanismos más utilizados en un exterminio sistemático. La “paz” se impone por la fuerza, es el estado ideal porque es el momento de la dominación absoluta. La “paz” es impedir que el otro tenga libertad para que no ponga límites al poder del que somete. El dominio se impone y la feudalización del país avanza. La Cañada es una muestra más.

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Las opiniones expresadas en esta sección son de entera responsabilidad de sus autores

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