OPINIÓN · 3 MAYO, 2017 12:43

No hay mujeres dictadoras

Ver más de

Susana Reina | @feminismoinc

¿Cómo valoras esta información?

1
QUÉ CHÉVERE
QUÉ INDIGNANTE
QUÉ CHIMBO

Las mujeres venezolanas han tenido desempeños notables en la lucha contra las dictaduras del siglo pasado, especialmente la de Juan Vicente Gómez y la de Marcos Pérez Jiménez. No aparecen en papeles estelares, nadie podría mencionar sus nombres de forma tan clara como los de los hombres heroicos que aparecen en los libros de historia contemporánea, pero sin duda muchas pusieron su pellejo para salir de los regímenes totalitarios del siglo pasado en Venezuela.

En este siglo, esa voluntad de las mujeres por la democracia, la paz y el progreso, sigue intacta. Estamos viviendo momentos para poner a prueba de qué estamos hechas, cuando la historia nos coloca de nuevo frente a un dictador. Otras caras, otros tiempos, mismos sátrapas. No tengo dudas de que muchas jugarán roles decisivos -ya lo están haciendo- en la lucha contra la dictadura de turno con el fin de restablecer la democracia.

Es curioso constatar que no existen ni han existido en el pasado reciente mujeres dictadoras. Es un rasgo característicamente masculino aliarse bajo la figura de pactos para administrar poder. La fraternidad masculina, nos explica la ex Ministra de la Mujer, Evangelina García Prince, se origina en el “pacto misógino” del padre con los hijos varones, que son los hermanos o “frates”, y se repite en otros pactos de tipo religioso, político, económico, etc. El sentido de dicho acuerdo masculino es la preservación del poder para los frates como una manera de conservar para sí sus privilegios. Estas fraternidades están muy vinculadas a la desigualdad de género que resulta de la valoración político jerárquica de la diferencia sexual. Cúpulas, clubes, roscas, cogollos, juntas, partidos y otros grupos exclusivamente masculinos, formales e informales, se constituyen de espaldas a las mujeres para no compartir el poder.

Estudios recientes demuestran que las mujeres están menos inclinadas a la violencia, son educadas para evitar conflictos, negociar, cooperar, concertar y llegar a acuerdos, antes que competir, pelear, imponer y reclamar, como sí se enseña a los varones. Un biólogo dirá que esto es así, porque la hembra tiene que proteger a las crías y hará todo lo que sea necesario para proveerles un ecosistema libre de amenazas que pongan en juego la supervivencia de la especie. El caso es que somos mucho más que biología y que culturalmente esa consigna naturalista se les enseña a las niñas desde antes de nacer. El rol de protectoras cuidadoras se amarra a la identidad femenina, así como el rol de luchador poderoso a la identidad masculina.

Pero no es que las mujeres no aspiremos al poder, es que lo entendemos y ejercemos de una manera diferente. Quizás por eso no logramos llegar a la cima de organismos empresariales o gubernamentales, donde para escalar posiciones hay que apelar a la confrontación, vencer las reiteradas exclusiones y someterse a una competencia full de testosterona, lo que lleva a muchas a abandonar la carrera. Son las reglas de juego impuestas por hombres desde su psicología y entendimiento de lo que es el poder, que las mujeres en clara desventaja tenemos que jugar para no quedarnos por fuera. Por tal motivo muchas se masculinizan para acceder y mantenerse en puestos altos, llegando a ser hasta más duras con otras mujeres que los mismos hombres.

El caso es que las actuales reglas de juego tienen que cambiar para que las mujeres tengamos espacios organizacionales más inclusivos, de forma que el estilo de liderazgo femenino no sea un hándicap sino una legítima manera de ejercer el poder. Es obvio el rol que la educación y la crianza de las nuevas generaciones tiene en esta materia, transmitiendo para ellos mensajes menos cargados de intolerancia, estereotipos de género y formas tradicionales de gobernar un colectivo. Estos objetivos forman parte de una agenda feminista transformadora, que no se conforma con tener cuotas limitadas a porcentajes no representativos de la distribución poblacional hombres-mujeres tomándonos como si fuéramos minoría sino, antes bien, busca la paridad 50-50 en todos los escenarios donde las políticas públicas se formulen. Como dice Mercedes D´Alessandro, de @economiafeminista: “no queremos un pedazo del pastel, queremos cambiar la receta”.

Estoy segura de que mientras más mujeres estemos en los puestos políticos decisorios, y la mirada de todos los géneros sea incorporada a la mesa, menos situaciones de arreglos fraternales antidemocráticos surgirán. Es un balance necesario para evitar tentaciones totalitarias que llevan a la equivocada exclusión y al lamentable sufrimiento de las mayorías.
Foto: Efe

ESPECIALES · 25 SEPTIEMBRE, 2021

Qué pasa en la frontera sur de Estados Unidos

Texto por Ivan Reyes | @IvanEReyes

ESPECIALES · 4 SEPTIEMBRE, 2021

Salud sexual en Venezuela: guía para jóvenes

Texto por Albany Andara Meza | @AlbanyAndara

ESPECIALES · 1 JULIO, 2021

Venezolanos en el Río Grande

Texto por Luz Mely Reyes | @LuzMelyReyes

ESPECIALES · 29 JUNIO, 2021

#PandemiaEnVenezuela

Texto por Efecto Cocuyo | @efectococuyo

ESPECIALES · 15 MARZO, 2021

#UnAñoDePandemia

Texto por Efecto Cocuyo | @efectococuyo

ESPECIALES · 20 FEBRERO, 2021

Explosión Monagas

Texto por Ronny Rodríguez Rosas | @ronnyrodriguez

ESPECIALES · 4 FEBRERO, 2021

Cáncer en Venezuela

Texto por Mariana Souquett Gil | @nanasouquett

ESPECIALES · 7 NOVIEMBRE, 2020

INVESTIGACIÓN | Finanzas dispersas: el rompecabezas del Gobierno interino

Texto por Equipo de Investigación (*)

ESPECIALES · 5 JULIO, 2020

Civiles que hicieron historia

Texto por Efecto Cocuyo

ESPECIALES · 14 ENERO, 2020

INVESTIGACIÓN | Metro Dirección Colapso

Texto por María Victoria Fermín Kancev | @vickyfermin

ESPECIALES · 17 DICIEMBRE, 2019

INVESTIGACIÓN | 102 toneladas de droga esfumadas en manos del Estado

Texto por Cristina González | @twdecristina

ESPECIALES · 16 DICIEMBRE, 2019

INVESTIGACIÓN | Vargas: Tragedia y olvido

Texto por Efecto Cocuyo

ESPECIALES · 22 OCTUBRE, 2019

INVESTIGACIÓN | Infancia de luto

Texto por Efecto Cocuyo | @efectococuyo

ESPECIALES · 24 ENERO, 2019

Parir y nacer en la Venezuela del hambre

Texto por Efecto Cocuyo | @efectococuyo

ESPECIALES · 24 ENERO, 2019

Misses y santos

Texto por Ana Griffin y Reynaldo Mozo Zambrano

ESPECIALES · 15 JULIO, 2020

INVESTIGACIÓN | Arco Minero del Orinoco: crimen, corrupción y cianuro

Texto por Julett Pineda y Edgar López

ESPECIALES · 30 MAYO, 2019

El amargo cacao venezolano: entre el delito y el asedio oficial

Texto por Vanessa Moreno Losada | @MoreLosada24

OPINIÓN · 30 SEPTIEMBRE, 2022 05:30

913 sanciones

El pasado 16 de septiembre, el gobierno de Estados Unidos volvió a pronunciarse acerca de Venezuela, esta vez, emitiendo serias amenazas contra Maduro. El subsecretario de Estado de EE UU para el Hemisferio Occidental, Brian Nichols, ante la comisión de Relaciones Exteriores del Senado, comentó: «Nicolás Maduro comete un error grave si piensa que nuestra […]

OPINIÓN · 29 SEPTIEMBRE, 2022 05:30

El acoso escolar, una realidad que no puede esperar

Un año escolar que se inicia es un espacio determinante para fijar los pilares de la convivencia, entre ellos los límites a cualquier tipo de violencia y discriminación. Ser nuevo en el centro educativo, haber sido transferido de otra sección, las condiciones de los uniformes o útiles escolares pueden dar pie a que un estudiante […]

OPINIÓN · 28 SEPTIEMBRE, 2022 05:30

Aborto legal, seguro y gratuito

Nuevamente, hoy 28 septiembre, Día de Acción Global por un aborto legal y seguro, los grupos de mujeres de movimientos feministas en el mundo nos levantamos para exigir a los gobiernos la despenalización y legalización del aborto y la facilitación del acceso al mismo, con el objetivo de reducir las muertes por interrupciones inseguras del […]

OPINIÓN · 27 SEPTIEMBRE, 2022 05:32

Hundidos en la anarquía bolivariana

El humo de la democracia se ha ido esfumando rápidamente. Se oyen voces que pretenden reivindicar imposibles o erigir absurdos. Pero tan contradictorias intenciones, lejos de lograr algunas de las promesas en provecho del desarrollo, terminaron afectando propuestas de crecimiento que habría inspirado el progreso que presumía merecer el país. En los primeros 20 años […]

OPINIÓN · 27 SEPTIEMBRE, 2022

No hay mujeres dictadoras

Texto por Susana Reina | @feminismoinc

Las mujeres venezolanas han tenido desempeños notables en la lucha contra las dictaduras del siglo pasado, especialmente la de Juan Vicente Gómez y la de Marcos Pérez Jiménez. No aparecen en papeles estelares, nadie podría mencionar sus nombres de forma tan clara como los de los hombres heroicos que aparecen en los libros de historia contemporánea, pero sin duda muchas pusieron su pellejo para salir de los regímenes totalitarios del siglo pasado en Venezuela.

En este siglo, esa voluntad de las mujeres por la democracia, la paz y el progreso, sigue intacta. Estamos viviendo momentos para poner a prueba de qué estamos hechas, cuando la historia nos coloca de nuevo frente a un dictador. Otras caras, otros tiempos, mismos sátrapas. No tengo dudas de que muchas jugarán roles decisivos -ya lo están haciendo- en la lucha contra la dictadura de turno con el fin de restablecer la democracia.

Es curioso constatar que no existen ni han existido en el pasado reciente mujeres dictadoras. Es un rasgo característicamente masculino aliarse bajo la figura de pactos para administrar poder. La fraternidad masculina, nos explica la ex Ministra de la Mujer, Evangelina García Prince, se origina en el “pacto misógino” del padre con los hijos varones, que son los hermanos o “frates”, y se repite en otros pactos de tipo religioso, político, económico, etc. El sentido de dicho acuerdo masculino es la preservación del poder para los frates como una manera de conservar para sí sus privilegios. Estas fraternidades están muy vinculadas a la desigualdad de género que resulta de la valoración político jerárquica de la diferencia sexual. Cúpulas, clubes, roscas, cogollos, juntas, partidos y otros grupos exclusivamente masculinos, formales e informales, se constituyen de espaldas a las mujeres para no compartir el poder.

Estudios recientes demuestran que las mujeres están menos inclinadas a la violencia, son educadas para evitar conflictos, negociar, cooperar, concertar y llegar a acuerdos, antes que competir, pelear, imponer y reclamar, como sí se enseña a los varones. Un biólogo dirá que esto es así, porque la hembra tiene que proteger a las crías y hará todo lo que sea necesario para proveerles un ecosistema libre de amenazas que pongan en juego la supervivencia de la especie. El caso es que somos mucho más que biología y que culturalmente esa consigna naturalista se les enseña a las niñas desde antes de nacer. El rol de protectoras cuidadoras se amarra a la identidad femenina, así como el rol de luchador poderoso a la identidad masculina.

Pero no es que las mujeres no aspiremos al poder, es que lo entendemos y ejercemos de una manera diferente. Quizás por eso no logramos llegar a la cima de organismos empresariales o gubernamentales, donde para escalar posiciones hay que apelar a la confrontación, vencer las reiteradas exclusiones y someterse a una competencia full de testosterona, lo que lleva a muchas a abandonar la carrera. Son las reglas de juego impuestas por hombres desde su psicología y entendimiento de lo que es el poder, que las mujeres en clara desventaja tenemos que jugar para no quedarnos por fuera. Por tal motivo muchas se masculinizan para acceder y mantenerse en puestos altos, llegando a ser hasta más duras con otras mujeres que los mismos hombres.

El caso es que las actuales reglas de juego tienen que cambiar para que las mujeres tengamos espacios organizacionales más inclusivos, de forma que el estilo de liderazgo femenino no sea un hándicap sino una legítima manera de ejercer el poder. Es obvio el rol que la educación y la crianza de las nuevas generaciones tiene en esta materia, transmitiendo para ellos mensajes menos cargados de intolerancia, estereotipos de género y formas tradicionales de gobernar un colectivo. Estos objetivos forman parte de una agenda feminista transformadora, que no se conforma con tener cuotas limitadas a porcentajes no representativos de la distribución poblacional hombres-mujeres tomándonos como si fuéramos minoría sino, antes bien, busca la paridad 50-50 en todos los escenarios donde las políticas públicas se formulen. Como dice Mercedes D´Alessandro, de @economiafeminista: “no queremos un pedazo del pastel, queremos cambiar la receta”.

Estoy segura de que mientras más mujeres estemos en los puestos políticos decisorios, y la mirada de todos los géneros sea incorporada a la mesa, menos situaciones de arreglos fraternales antidemocráticos surgirán. Es un balance necesario para evitar tentaciones totalitarias que llevan a la equivocada exclusión y al lamentable sufrimiento de las mayorías.
Foto: Efe

¿Cómo valoras esta información?

1

QUÉ CHÉVERE

QUÉ INDIGNANTE

QUÉ CHIMBO

OPINIÓN · 30 SEPTIEMBRE, 2022 05:30

913 sanciones

OPINIÓN · 29 SEPTIEMBRE, 2022 05:30

El acoso escolar, una realidad que no puede esperar

OPINIÓN · 28 SEPTIEMBRE, 2022 05:30

Aborto legal, seguro y gratuito