Algunas escuelas no ayudan a las madres emprendedoras - Efecto Cocuyo

OPINIÓN · 1 NOVIEMBRE, 2016 23:09

Algunas escuelas no ayudan a las madres emprendedoras

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Susana Reina | @feminismoinc

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Las que hemos sido madres trabajadoras de hijos en edad escolar hemos pasado por algunas situaciones más o menos como estas: “mami, hay que llevar una maqueta de la Capilla Sixtina para el viernes”; “tengo que llevar flores para la Virgen mañana”; “de tarea me mandaron a hacer una composición de 5 páginas sobre el calentamiento global y su efecto sobre el desarrollo sostenible sin que sea copia y pega de internet sino con mis propias palabras, y todo lo que sé lo puse en un párrafo”; “para una feria de comida típica me mandaron a llevar una ensalada de gallina para 40 personas”; “mami explícame que es un logaritmo neperiano?”; “tu hijo no está en karate/flamenco/natación/inglés/música/crossfit?”; “si no llegas a las 12 en punto a recogerme al colegio me dejan en la calle en la parte de afuera”… Estrés, estrés y más estrés.

Todas esas tareas o responsabilidades recaen en los padres. Y si no hay padre por ahí cerca, pues sobre la madre. Pareciera que los directores de las escuelas creen que las mujeres aún están de amas de casa 100% dedicadas a los hijos en exclusividad y que están habilitadas 24 horas al día para ayudar o hacerle la tarea al hijo si corresponde, dada la complejidad de algunas asignaciones.

Pues no. Las madres trabajadoras se las ven negras cuando se tropiezan con situaciones como esas. Llegar cansada, después de un día agotador, a eso de las 9 pm porque una reunión de trabajo se extendió más de lo normal y leer una nota pidiendo algo inaudito para el día siguiente, como un sapo para disecar o un corazón de vaca, sin ninguna carnicería o selva disponible para ubicarlo a esa hora o sin el dinero a la mano para comprarlo, es estresante. El niño queda mal y uno dando excusas.

A veces convocan a reuniones o entrega de boletas a las 8 am, justo a la hora de tu entrada al trabajo, lo cual obliga a pedir permiso, que no siempre es bien visto por los jefes, o a quedar mal otra vez en el colegio. Otras veces anuncian que no habrá clases porque ellos tienen consejo de maestros y uno no sabe qué hacer con ese muchacho mientras estás trabajando. Más estrés con que lidiar.

También están las otras mamás, las que no trabajan, las que te miran con cara de pobre criatura, la madre que le tocó, que se saben todos los intríngulis del colegio, de cada maestra, de todo lo que pasa y no pasa, las que se apuntan para todas las comisiones y que te dan las primicias. Si estás con todas en un grupo de Whatsapp te sientes menos que una cucaracha porque te enteras tarde y mal de lo que “deberías” haber hecho para que el niño cumpliera con sus obligaciones.

Últimamente tengo entendido que hasta la labor de enseñar a leer es de los padres. Hay madres de niños en pre escolar, en Venezuela, pagando profesores por fuera para que cuando pasen a primer grado ya sepan leer. ¡Y esto por indicación/sugerencia de la propia maestra! ¿Entonces? ¿No se supone que uno paga un colegio privado carísimo para que se ocupen de tu hijo? Y si esto pasa en los privados, no quiero pensar en los públicos y en la imposibilidad de una madre de pagar el lujo de un tutor especial que compense las fallas del sistema.

Sin querer quitar la responsabilidad que tienen los padres en la educación de sus hijos, hay que buscar una readaptación del sistema escolar a las nuevas realidades de madres que quieren hacer una carrera profesional y que necesitan tiempo para ello. Usar más la tecnología comunicacional a distancia para evitar reuniones presenciales en horas inconvenientes, extender el horario escolar para que las actividades extra cátedra se hagan en el colegio, poner tutores en la propia escuela que ayuden a hacer las tareas y a aclarar dudas, que se gradúen mejores maestros más hábiles para explicar bien de forma que los padres no tengan que estar cerrando los baches que les quedan después de un día de clases, y que ideen actividades no costosas más adaptadas a las verdaderas capacidades del niño, son algunos de los cambios que las madres trabajadoras y empresarias necesitamos del sistema educativo.

Gobiernos, colegios, padres, maestros, todos debemos apostar a que la labor educacional se distribuya de forma equitativa, y así las madres puedan dedicarse a sus trabajos de forma plena, sin tener que abandonarlos parcial o totalmente por culpa de un sistema escolar desfasado y más centrado en sus propias necesidades que en las de la comunidad a la que debe servir.

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