Todos los días eran de torturas incesantes: el testimonio del teniente Richard Alemán, detenido desde 2020

LA HUMANIDAD · 13 NOVIEMBRE, 2021 11:10

Ver más de

Efecto Cocuyo | @efectococuyo

Foto por Infobae

¿Cómo valoras esta información?

30
QUÉ CHÉVERE
1
QUÉ INDIGNANTE
1
QUÉ CHIMBO

Asfixia, aplicación de electricidad y golpes son algunas de las torturas denunciadas por el teniente retirado de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) Richard Alemán Castellanos, detenido desde 2020 por la Dirección General de Contrainteligencia Militar (Dgcim).

Alemán, señalado por el gobierno nacional por robo de armas a un destacamento de la GNB en Los Teques y vinculación con la Operación Gedeón, un presunto intento por deponer a Nicolás Maduro, pidió la palabra este noviembre en los tribunales de Caracas. 

En su testimonio, compartido por la Coalición por los Derechos Humanos y la Democracia, contó que lo golpearon desde el momento de su arresto en abril de 2020, en el hotel donde se quedaba para reunirse al día siguiente con unos jugadores de béisbol. 

«Nos llevaron a la Dgcim en Boleíta donde nos recibió un oficial superior. Teníamos las caras tapadas con carpetas y cinta adhesiva. Este oficial que nos recibió, de inmediato me dio una patada en la nariz. Desde ese momento tengo problemas para respirar, he pedido que me vea un médico, y hasta ahora no me ha visto un especialista», expresó. 

Las torturas no paraban, relató Richard Alemán. Vivió asfixia mecánica, golpes y baños con agua fría e incluso le provocaron un paro respiratorio. 

«Se montaban encima de mí, me dio un paro respiratorio. El 27 de abril fui a parar al Hospital Militar, donde con un procedimiento médico me revivieron. Ese mismo día a las 3 am me dieron de alta. Cuando llegué al Dgcim, otra vez me entraron a golpes, me desnudaron, me bañaron con agua fría», añadió. 

Durante 19 días lo lanzaron al suelo con las manos esposadas en la espalda. Ese, aseguró, era el mejor trato que podía tener. Todavía tiene las marcas de las esposas en sus manos. 

«Todos los días eran de torturas incesantes. Un mayor de la Dgcim nos golpeaba todos los días y nos grababa mientras nos decía lo que teníamos que decir en el video. Después de tantas torturas, querían que uno se declarara culpable», relató.

Al no querer declararse culpable, detuvieron a sus hermanas, un cuñado y un primo y les decían que contaran lo que sabían. En ese período le aplicaron electricidad en los testículos, golpes y asfixias en tobos de agua. También sufrió lo que calificó como una de las peores torturas: un funcionario introdujo un palo de madera en su ano y le sacó las hemorroides.

«Esta es una de las cosas más horribles que viví, y he pedido que me atiendan porque aun tengo las hemorroides afuera y sufro de eso», dijo. «Yo pensaba que había perdido la sensibilidad de la vida, yo solo quería morir, no sufrir más».

Bajo torturas y con la presión de la detención a sus familiares, tuvo que grabar una declaración en la que debía decir bajo amenaza que él era el culpable de la Operación Gedeón

«Tenía que declarar con mi familia secuestrada. No sé dónde estarán esos videos. Tuve que decir que era culpable. Pasé ese proceso de los videos de las torturas, pasamos meses», contó. «A los 32 días se llevaron a mis hermanas y a mi cuñado y los soltaron allá en Punto Fijo. Estuvieron libres unos minutos, inmediatamente la Dgcim los volvió a detener, todo esto para decir que los agarraron allá y los presentaron en un tribunal». 

En el proceso judicial, los defensores públicos que le asignaron mientras no dejaban entrar a sus abogados le decían que se declarara culpable. También lo hizo un juez. Una de las defensoras le dijo que seguiría preso «porque era un orden presidencial». 

También estuvo recluido en un lugar llamado El Tigrito, un sitio de 2×2 con una puerta negra que dice «peligro, alta tensión».

«Cuando entras no puede moverte. Cuando entras te dan una botella de 5 litros para que hagas pipí ahí. Llega un momento en el que uno se hace pipí encima. No puedes doblar las rodillas. Es un lugar donde nunca puedes ver el sol y la brisa nunca tocará tu rostro», dijo. 

Su padre murió. Sus hermanas tienen una medida y acompañan a su mamá, pero ahora el teniente retirado Richard Alemán teme que algo les pase por contar las torturas que vivió. 

La declaración ocurre pocos días después de la visita del fiscal de la Corte Penal Internacional, Karim Khan, quien anunció el inicio de una investigación formal a la gestión de Nicolás Maduro por crímenes de lesa humanidad.